Trascender las elecciones 7

Nos acercamos cada día más “hasta el hondo torrente” de nuestras discordias. Todos estamos viviendo y padeciendo las formas como se han agravado los insultos, las denigraciones, las mentiras, las falsas noticias, los videos editados, los revanchismos entre los partidos políticos y sus candidatos, de todos los niveles y de todas las regiones. De manera particular han subido el tono de sus descalificaciones y odios los llamados “Chairos”, pues los “Contrachairos” ya encontraron la manera de responder y de acusar con las mismas armas dentro y fuera de las redes sociales, y a veces de manera tan efectiva que el enojo de los “Chairos” ha rebasado los límites de cualquier aspecto de cualquier moral, ahondando las diferencias, profundizando las heridas y provocando nuevas y más agrias respuestas. Es una espiral que no sube, sino que nos empuja al abismo del torrente de donde será muy, pero muy difícil regresar.

A no ser que hagamos lo que nos aconseja la prudencia: observar fríamente los comportamientos de los partidos y de sus candidatos, valorar quiénes son los candidatos (no uno en particular, sino todos los propuestos, pues son quienes darán la personalidad y señalarán desde ahora el comportamiento del partido triunfador el próximo 2 de Julio), y actuar conforme a ese juez incorruptible que se llama “la conciencia”. No vayamos por quienes sean más efectivos en los insultos, las burlas o las revanchas, sino por quienes en medio de esta de sucísima guerra, una vez conscientemente examinados, nos ofrezcan la mayor confianza para sanar las heridas de este nefasto proceso electoral, superar nuestras diferencias y, trabajando por la unidad de todos nosotros, garantizar la paz, recuperar la armonía social y trabajar para hacer de nuestro patria el hogar común para la superación material y espiritual de nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.

Si cada uno de nosotros actúa prudentemente, conformaremos enormes grupos que actuarán con prudencia, y en ese momento, amigos míos y hermanos muy queridos, renacerá entre nosotros el Respeto mutuo, y serán menos nuestros temores por el futuro. Que así sea.

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