Los Agachados, de Rius.

Yugo y coyunda para uncir la yunta de bueyes.

Una señora que conocí años atrás, combinaba refranes con gracia y con todo el deseo de dar una enseñanza (al fin refranera), al mismo tiempo que daba a sus palabras un tono entre irónico y burlesco. Una de esas combinaciones llamó entonces mi atención, sin saber que años después la utilizaría para expresar mi sorpresa ante la indiferencia de millones de mexicanos hermanos míos. Dicen así esos refranes: “el que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe”, y el otro: “el que por su gusto es buey, hasta la coyunda lambe”. La combinación que ella hacía quedaba de esta manera: “el que por su gusto muere, hasta la coyunda lambe”, queriendo decir que el buey de tal manera aceptaba su condición de buey hasta la muerte, que en eso consistía su felicidad. (Para los no enterados, la “coyunda” es una banda o un lazo con el que se amarra al yugo a los dos bueyes que forman una yunta. Así, lamer la coyunda significa la aceptación y la felicidad de ser buey). Parece insultante, pero no lo es; lo que realmente refleja es un estado de ánimo en que se acepta la condición en que se vive sin ningún esfuerzo por hacerla mejor, o de alguna manera variarla para darle un sentido de mayor altura y trascendencia: ser mejores seres humanos y con una mayor calidad de vida, de manera que se pudiera ser útil y provechoso cada vez más para sí mismo y para los demás.

Pues bien, ante el crimen organizado y desorganizado, ante las injusticias, ante la pobreza material y la miseria moral, ante el abuso del poder y de la justicia venal, padecemos millones de hermanos mexicanos que son felices en su nido si son clasemedieros, o en su torre si son de las clases privilegiadas, ignorando o volviendo la mirada a cualquier parte donde no se vea nuestro horrible realidad de 54 millones de pobres, creados por un sistema político perverso, y que pretende perpetuarse. Pareciera que a los Mexicanos nos agrada la coyunda. Es hora de despertar. No importa qué lugar ocupemos en la sociedad, en la academia, en el arte, en la economía, la milicia o en las iglesias, no podemos aceptar seguir siendo “los agachados”. Piénsale. Búscale y propón. Únete. (Si te parece, se vale compartir hasta 1000000 de veces) Gracias por atenderme. Saludos cordiales.

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