LIBÉRRIMA. La No Reelección y el hambre de poder.

            Hoy, 29 de abril, recordamos que en esta misma fecha de 1933, la Constitución de 1917 fue reformada por tercera ocasión para prohibir de manera absoluta la reelección, de cualquier manera, del presidente de la república y de los gobernadores de los estados, y ampliando su periodo de gobierno de 4 a 6 años.

Es importante ahora este dato, pues el presidente López Obrador recientemente firmó un documento en que se compromete a no ir por la reelección al terminar su periodo en 2024. Sin embargo, tenemos dos líneas de amargas experiencias en este sentido: primera, todos los presidentes que se han reelecto, desde las 11 veces de López de Santa Anna, hasta los 30 años y más de Porfirio Díaz, han prometido lo mismo; segundo, en 4 meses del gobierno de López Obrador, manifiestamente ha incumplido muchas de las más importantes ofertas de campaña y, al contrario, ha tomado medidas para no hacerlo. Por ser del conocimiento general y por no ser nuestro tema, no las enumeramos: sólamente lo apuntamos porque esa amplia muestra de incumplimientos es base para una paulatina pérdida de confianza, y, en consecuencia, de credibilidad.

Antonio López de Santa Anna.

Debido a que la reelección fue de alguna manera permitida por la Constitución de 1857, tanto el señor Juárez (independientemente de las elecciones en circunstancias de guerra contra los invasores franceses) como Lerdo de Tejada fueron reelectos,  con la oposición de Porfirio Díaz, entonces con la aureola de héroe militar contra los franceses, quien se opuso a ellos con las armas después de perder las elecciones. Contra Juárez mediante el Plan de La Noria (1871), pero Juárez lo derrotó en batalla; y el Plan de Tuxtepec (1876) contra Lerdo, con el lema “No reelección”. Díaz derroto a Lerdo y comenzó El Porfiriato hasta 1910.

Con esas experiencias, los Constituyentes de 1917 redactaron así el Artículo 83: “El Presidente entrará a ejercer su encargo el 1o. de diciembre, durará en él cuatro años, y nunca podrá ser reelecto. El ciudadano que sustituyere al Presidente constitucional, en caso de falta absoluta de éste, no podrá ser electo Presidente para el período inmediato. Tampoco podrá ser reelecto Presidente para el período inmediato el ciudadano que fuere nombrado Presidente interino en las faltas temporales del Presidente constitucional.”

Pero la primera reforma constitucional se hizo en enero de 1927, cuando el Congreso aprobó una modificación del segundo párrafo del art. 83: “No podrá ser electo para el período inmediato. Pasado éste, podrá desempeñar nuevamente el cargo de presidente sólo por un período más. Terminado el segundo período de ejercicio, quedará definitivamente incapacitado para ser electo y desempeñar el cargo de presidente en cualquier tiempo.”Lo cual daba legalmente la nueva elección del general Álvaro Obregón (1920-1924) para el priodo 1928-1932; pero Obregón fue asesinado por el fanático religioso José de León Toral, y esto abrió una nueva reflexión sobre las reelecciones, por lo que nuevamente se modificó el 83 Constitucional  el 29 de abril de 1933, siendo presidente sustituto Abelardo L. Rodríguez, mediante la caul quedó instituida la no reelección absoluta, y se amplió el periodo presidencial a 6 años.

Porfirio Díaz

Desde entonces se han hecho más de 200 modificaciones a la Constitución, pero hasta 2014 se quedó como intocable, casi sagrado, el Artículo 83. Pero esta modificación permite las reelecciones de Dipuetados y Senadores a partir de los electos en 2018, y tendrá efectos reales para la reelección de Diputados en el 2021, y para los Senadores a partir de 2024. Los Estados tambien han modificado sus Constituciones de acuerdo a sus particularidades, para permitir la reelección de los Diputados locales y de los presidentes municipales. Hasta hoy las leyes constitucionales no permiten bajo ninguna circunstancia la reelección ni del presidente de la república ni de los gobernadores de los estados. Y la mayoría absoluta de los ciudadanos mexicanos estamos convencidos de que así debe ser, y de que así deberá permanecer para evitar todos los males de posibles dictaduras, absolutismos, autoritarismos, despotismos, tiranías, de los cuales tan pésimos ejemplos contiene nuestra Historia.

Hoy líderes convenencieros e irresponsables han arrastrado a la sociedad mexicana a muchos modos de confrontación, de polarizaciones innecesarias y no pocas veces de violencia física o moralmente dolorosas, por lo cual debemos estar prevenidos para que esas actitudes contrarias a la paz social trasciendan al ámbito de las reelecciones del presidente y de los gobernadores a las cuales no oponemos, y nos opondremos siempre para evitar mayor males ahora y en el futuro de nuestra Patria, y que no debemos repetir.

 

 

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