LIBÉRRIMA. Interrupción del embarazo.

(Después de haberlo consultado con algunos de mis cuatro lectores y medio, decidí presentar un resumen sobre este tema, pues de otro modo sería un largo tratado difícil de leer en las redes sociales. Por lo que toda opinión o aclaración sobre el tema lo dejamos para las interacciones en las mismas redes. Así que, con su permiso, comenzamos)

1.- LAS LEYES mexicanas contemplan la interrupción del embarazo con la palabra “aborto” que conlleva sentidos negativos: asesinato y pecado, por ejemplo, lo cual prejuzga y condena; por lo que tampoco admite ninguna causa o motivo que pudiera justificarlo, por lo cual acaban por condenarlo y penalizarlo, lo que induce consecuencias sociales negativas, incluso de confrontación.2.- Las leyes locales de los Estados de la República de diferente manera contemplan “causales de aborto no penalizado, las siguientes, en general (Pues cada Estado y la Ciudad de México poseen diferentes reglamentaciones para el caso): violación, peligro de muerte o daños para para la madre, alteraciones genéticas, imprudencia al causarlo, inseminación no consentida, y, en muy pocos casos, por razones económicas. En 8 Estados se requiere la autorización de un juez o del ministerio público, en dos Estados (San Luis Potosí y Tabasco) “la comprobación de hechos por violación” (ignoran absolutamente la dignidad y el pudor de la mujer violada).Tanto en la Constitución Mexicana como las Leyes Internacionales firmadas por México, indican sólo que la vida es un Valor que se debe preservar, y que la familia es la base constitutiva de la sociedad. Nada más.3.- En ninguno de los casos contemplados por las leyes y las declaraciones de derechos humanos, derechos de las mujeres o de los niños, se concede a las mujeres decidir sobre la interrupción de su embarazo, y de hacerlo o no libremente. Esto es esencial.Sin embargo, hay una sola, una sola atenuante en la Ley General de Víctimas: “A toda víctima de violación sexual, o cualquier otra conducta que afecte su integridad física o psicológica, se le garantizará el acceso a los servicios de anticoncepción de emergencia y de interrupción voluntaria del embarazo, en los casos permitidos por la ley,con absoluto respeto a la voluntad de la víctima”. El candado “en los casos permitidos por la ley” resulta ser en miles de casos impracticable este artículo.

4.- Sabemos (Inegi) que entre 2012 y 2016, 9.4 millones de mexicanas entre 15 y 49 años reportaron haber estado embarazadas, de las cuales poco más más de un millón reporto haber tenido por lo menos un aborto. En 2014 los centros de salud reportaron 117 mil 921 abortos, y en la Ciudad de México en 2014 se realizaron legalmente 4 mil 444 abortos. Sin embargo, según el Consejo Nacional de Población reporta entre 750 mil y un millón de abortos anuales, de los cuales 8 de cada diez mujeres, más o menos (porque no hay en esto estadística segura, por obvias razones) no tuvieron acceso a una interrupción segura de su embarazo. Esto es, lo hicieron en la clandestinidad, bajo todos los riesgos de higiene y de falta de capacitación médica. Según esto el 25 por ciento murió, y otro 30 por ciento se presentaron en hospitales para ser atendidas por peligro de muerte. Lo trascendente aquí es que “el aborto” condenado por las leyes, o practicado en la clandestinidad, es causa de muerte de las mujeres, por o que se convierte también un problema de salud pública.5.- Es importante, antes de seguir adelante, tener una idea de lo que sea una persona: primero, recurro a la experiencia y a los conocimientos que todos tenemos al usar esta palabra; segundo, en esa definición personal, les ruego considerar que toda persona posee una conciencia, una mente, un temperamento, características humanas que ha desarrollado dentro de una cultura que lo hace un ser social, y, tercero, que posee ciertas particularidades y peculiaridades físicas, que le facilitan adaptarse a los medios ambientes y a las relaciones sociales. Son propios de las personas, sean o no ciudadanos, los Derechos contemplados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que inicialmente se enuncian como civiles, políticos, económicos, sociales y culturales.6.- CIENCIA. Veamos ahora algunos aspectos científicos. Biológicamente la vida no es lo mismo que persona. La vida existe en los animales unicelulares, y en los más antiguos árboles o en los elefantes y en las ballenas; pero no son personas. El cigoto, la mórula y el blastocito, etapas de la gestación, son un montón de células vivas que probablemente lleguen a formar un ser humano, pero no son personas. Los científicos se dividen al considerar al embrión, que “ya puede ser reconocido como embrión humano”, unos a partir del tercer mes, otros a partir del sexto mes. Subrayamos “embrión humano”, no persona. Lo dejamos aquí sin olvidar su importancia.

7.- RELIGIÓN: En nuestro medio el Cristianismo en general, y en particular el Catolicismo, tienen una grande influencia en los criterios sobre la interrupción del embarazo, al que llaman con todas sus consecuencias aborto, por lo que no lo admiten de ninguna manera. Investigando encontré algunos textos en los que se basan esos criterios. Por ejemplo: Salmo 139: Porque tú mis riñones has formado, me has tejido en el vientre de mi madre, yo te doy gracias por tantas maravillas, prodigio soy, prodigio son tus obras. Mi alma conocías cabalmente, y mis huesos no se te ocultaban cuando era yo formado en lo secreto, tejido en las honduras de la tierra. Mi embrión tus ojos lo veían, en tu libro están escritos todos los días que han sido señalados sin que aun exista uno solo de ellos. Eclesiastés 11, 5:Como no sabes cómo viene el espíritu a los huesos en el vientre de la mujer encinta, así tampoco sabes la obra de Dios que todo lo hace. Isaías 44, 2:Así dice Yahveh que te creó, te plasmó ya en el seno y te da ayuda… Jeremías 1, 5:Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que naciste te tenía consagrado. Lucas 1, 15:El Ángel dice a Zacarías de Juan, su hijo futuro con Isabel: “estará lleno del Espíritu Santo ya desde el vientre de su madre”. Y más adelante. “Estando Isabel en el sexto mes”, la visita María “y sucedió que en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno”. Y éste otro texto, también de los Profetas, pero que es ilustrativo: Oséas 9, 11:A Efraím (la tribu de), como un pájaro, se le vuela su gloria, desde el nacimiento, desde el seno, desde la concepción.” Ahí mismo: “y aunque críen a sus hijos, yo les privaré de ellos antes de que se hagan hombres, y ¡ay de ellos también cuando yo lo abandone!”.8.- Mi opinión con respecto a estos textos tiene tres reflexiones previas a las conclusiones: 1.- Los autores no tenían ninguna referencia de todo lo que la ciencia conoce ahora, y de lo mucho más que descubrirá en el futuro. Incluso si aceptamos que fueron textos dictados por el mismo Yahveh, éste no podía usar ni palabras ni conceptos que los destinatarios de su Revelación, hace 2 mil o 2 mil 500 años, no pudieran comprender; sin embargo dan lugar para la doctrina dogmática de que “en el momento de la fecundación del óvulo Dios le infunde un alma”, por lo que es ya un ser humano. 2.- Los textos lo que enseñan es que Dios es el creador del ser humano, en general y en particular: ni siquiera intentan una demostración, de ningún modo y menos científica. 3.- En el mismo Evangelio es sorprendente la reacción de Juan, ¡en el sexto mes de su concepción! Escucha, por medio de su madre, hablar a María y salta de gozo “en el seno” de Isabel. Este texto nos enfrenta a una disyuntiva: o Juan es ya una persona consciente y capaz de reaccionar a un estímulo, o no lo es. En el primer caso cabría la generalización: luego entonces todo feto de seis meses tiene consciencia y por eso mismo es persona; lo cual sería inaceptable, o al menos resultaría en extremo discutible; en el segundo caso, y en más de alguna prédica lo he escuchado, se trata de una reacción milagrosa. Y así le dejamos.9.- CONCLUSIONES: Tenemos entonces tres involucrados: el Estado, la Ciencia, la Religión.

9. 1.- Al Estado compete todo lo relacionado con la legislación y aplicación de las leyes y reglamentos que salvaguarden la convivencia pacífica de los ciudadanos, su seguridad y educación, entre otros muchos, y la saludad pública. Si el problema de los “abortos clandestinos” es un problema de salud pública, el Estado debe atenderlo y solucionarlo, y ciertamente no será un procedimiento adecuado la cárcel ni las multas ni la persecución. Además el Estado debe atender a una realidad social y económica actual (no de hace dos mil o más años) en relación con la interrupción del embarazo, y buscar soluciones actuales de acuerdo con esta realidad y con las ciencias, tomando en cuenta los conceptos jurídicos, psicológicos y antropológicos, por ejemplo, de Persona, de protección a la individualidad de las personas, y muy seriamente las libertades de conciencia, de decisión y el uso de Derechos que legalmente tienen los seres humanos, en este caso precisamente las mujeres.9. 2.- Desde el punto de vista de la ciencia se ha de considerar que no es lo mismo vida que una persona viva. Dicho de manera realista: un montón de células evolucionando hacia un individuo humano, no son una persona. Son células que muy probablemente lleguen a formar un ser humano que posteriormente sea una persona, sujeta a derechos y obligaciones legales, sociales y culturales y todos los demás, según sus conocimientos, sus sentimientos, su mente y el manejo que haga de sus relaciones en la sociedad y con la naturaleza. Así, con respecto a la interrupción de embarazo, a la ciencia le corresponde aportar datos para la toma de decisiones: nunca influir para decidir en cierto sentido, ni decidir por otros.9. 3.- Las religiones en general, el Cristianismo en nuestra cultura europea-americana, y el Catolicismo en particular, poseen un cuerpo de doctrina sobre la cuestión del “aborto”, y una organización jerárquica que se encarga de dar a conocer esa doctrina y de vigilar que se cumpla. Y eso está muy bien, cuando sólo se refieren a las personas que siguen sus doctrinas, a “sus fieles”; pero está muy mal cuando pretenden que toda persona, de cualquier religión o ciudadano de cualquier estado, se sujeten a sus doctrinas o a los dictados de su jerarquía. Las doctrinas de una religión obligan, si así libremente lo aceptan, a quienes pertenecen a esa religión, a nadie más; si no las practican, no existe un problema social sino problema moral al interior de esa religión, que corresponde atender a su jerarquía.

Por lo tanto, sobre cuestiones de interrupción del embarazo, llamado también aborto (y en general sobre cualquier cuestión moral propia de una religión), ninguna religión, ninguna, tiene el derecho de imponer “a como dé lugar” (con amenazas incluso) sus doctrinas y postulados ni a otras religiones ni a ningún estado nacional.Más claro, espero: a ninguna religión le corresponde legislar sobre materias civiles ni exigir que una cuestión de salud pública se solucione de acuerdo con sus postulados morales, como a ningún Estado le compete legislar sobre las doctrinas religiosas de ninguna religión.La obligación de las respectivas jerarquías religiosas es vigilar que “sus fieles” cumplan sus mandatos, y si no lo hacen es un problema interno; pero es totalmente indebida y motivo de conflictos sociales y jurídicos su intromisión en campos que no les corresponden.

10.- La frase “legalizar el aborto” me parece fuera de lugar. Los Estados Nacionales deben legislar, según lo hemos venido apuntando, de acuerdo a las necesidades sociales y económicas de sus ciudadanos (y ciudadanas), de manera que ante la libertad de conciencia y de libre elección (de acuerdo con ciertas normas, como en toda acción ciudadana) las mujeres que libremente lo decidan, puedan disponer de los medios científicos suficientes y de la organización hospitalaria adecuada cuando decidan interrumpir un embarazo. Y esto no es “legislar para legalizar”, es cumplir con una obligación que le compete por su naturaleza social y política, sin permitir, ni mucho invocar intervenciones extrañas que puedan comprometer su libertad y soberanía.Y así le dejamos. Muchas gracias por atenderme, que yo atenderé con gusto a sus observaciones y argumentaciones fundadas sobre este tema, lo que nos enriquecerá a todos, y rechazaré los insultos, el descrédito personal, al igual que toda mofa sobre doctrinas religiosas, con las que podemos no estar de acuerdo pero que merecen respeto.

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