LIBÉRRIMA: Día Internacional del Actor

Un saludo cordial, con mis felicitaciones y deseos por mayores éxitos personales, y una verdadera proyección hacia nuestra sociedad, para todos los actores y actrices teatrales, con mi admiración y respeto. Y después:

Confieso que jamás me interesé por conocer algo de San Ginés, no obstante ser patrono de los actores (y de las Actrices, diría la Mafalda de Quino), pues como muchos no pasaba de celebrar de alguna manera el 26 de agosto como el “Día Internaciona del Actor”, y ya.

Y es que resulta que Ginés de Arlés, Francia, es también patrono de abogados, payasos, humoristas, conversos al catolicismo, bailarines, epilépticos, músicos, impresores, taquígrafos (y taquígrafas, pues), y las víctimas de la tortura, ya que, se dice, llevaba cierto tipo de documentación administrativa del ejército de Dioclesiano, quien lo mandó matar mediante el “empalamiento” (atravesado por una estaca). Fue torturado y también decapitado por el Prefecto Plauciano en el año 286.

Otras fuentes dicen que “Aunque aún era sólo catecúmeno, se negó a transcribir el edicto de persecución de Diocleciano, por lo que fue decapitado en Trinquetaille, al pie de una morera.”

Debemos considerar que en los Siglos IV y V, con tan poca o casi nula investigación científica o de cualquier clase, ese Ginés se hizo famoso en Francia, Italia y España, y en cada región le atribuyeron alguna cualidad. Así fue como apareció San Ginés de Roma, pues “con el tiempo se fue asumiendo la idea de que se trataba de un mártir romano. Más adelante, una mayor confusión ayudó a crear una leyenda totalmente ficticia, en la que era un comediante que se había convertido al cristianismo mientras representaba una sátira anticristiana, tras lo cual fue decapitado, dando lugar al santo. Esta versión surgiría hacia el siglo VI”.

También es sabido que el Papa Gregorio III (731-741) hizo reconstruir una capillita dedicada al Santo Ginés, sin especificar si el de Arlés o el de Roma. 

Ginés se niega a transcribir el decreto de Dioclesiano y es traspasado por un lanza

Parece que eso de Patrono de los Actores se debe más a la tradición, que a alguna declaración específica. Se lo ha representado con careta de actor y con un instrumento de cuerda entre sus manos. En el museo del Prado (Madrid) hay un cuadro sobre el martirio de San Ginés de Roma, de Paulo Veronese (s. XVI). Y sabemos que en Madrid veneraban este santo los músicos y comediantes.

El dramaturgo español Lope de Vega le consagró su comedia “Lo fingido verdadero”, luego refundida por Antonio Martínez de Meneses, Jerónimo de Cáncer y Pedro Rosete en “El mejor representante, San Ginés”. Hay también dos obras teatrales de autores franceses: “El veradero san Ginés, de Juan de Rotrou, y “El comediante atrapado en su comedia”, de Henri Gheon. Unas y otras ya poco o casi nada conocidas.

Lucas, Ginés, Cecilia, Nuestra Señora de La Luz, Juan Bosco

Para completar esta información vamos a decir que los “santos patronos” de los artistas dedicados de alguna manera a todo lo relacionado con el Teatro, son varios, algunos con mucho reconocimiento. Veamos: los bufones tienen a San Maturino, los juglares a San Pafnuncio, los bailarines a San Vito (¿recuerdan “el mal de san vito”?), los cantantes al nada recomendable Santo Rey David, los humoristas a San Felipe Neri, los magos e ilusionistas a San Juan Bosco (¿?), los iluminadores a Nuestra Señora de Luz, los escenógrafos a San Lucas Evangelista, y, muy importante, claro, los músicos a Santa Cecilia. Como se advierte, estamos muy bien protegidos.

Muchas gracias por atenderme, y por aquí nos leeremos en la próxima Libérrima. Saludos a todos y Bendiciones.

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