Lázaro Cárdenas en Michoacán, 1895-1932

Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística

 Ciclo “La Formación Social del Estado Michoacano”

Panel Virtual del 3 de noviembre de 2020

“Lázaro Cárdenas en Michoacán”

Ponente, Fernando López Alanís

 

  1. Buenos días, queridos amigos y hermanos todos. Mi tema “Lázaro Cárdenas en Michoacán”, abarca de 1895 a 1932; es decir, de su nacimiento al término de su gobierno como gobernador constitucional del Estado, en particular precisamente al periodo más agitado de su vida militar y política, de 1928 a 1932. Periodo, por otra parte, poco estudiado desde la perspectiva de ser un extraordinario manantial de conocimientos y experiencias previos, y necesarios, para su enorme labor como presidente 2 años más tarde, según lo hemos estudiado a lo largo de este muy interesante ciclo de conferencias a que nos convocó la SMGE por su presidente, nuestro amigo Hugo Castro. Éstos son sólo apuntes, en espera de estudios más amplios y profundos para mejor entender el sexenio 1934 – 1940 en la formación y consolidación del Estado Social Mexicano.
  2. La primera vez que Cárdenas regresa como militar a Michoacán es en junio de 1918, para “hacer campaña contra el rebelde Inés Chávez García”. Acompañado del ya entonces general Huetamense José Rentería Luviano, hizo un recorrido de Morelia a Huetamo y Pungarabato (Ciudad Altamirano), lo que le sirvió para conocer a la gente y la geografía de esa zona, pues ya antes había conocido el valle de Apatzingán y sus habitantes, la zona serrana de Aguililla (donde a los 18 años fue bautizado a balazos como revolucionario) y ha caminado por la Meseta Tarasca. Por otra parte, en este momento conoce ya los territorios y a los hombres y mujeres de los Mayos, ha peleado contra Yaquis, ha convivido con Jaliscienses, Sinaloenses, Sonorenses. Ha conocido a la capital de la república y sus alrededores peleando contra los zapatistas. A los 23 años posee experiencias y conocimientos para hacer una exitosa compaña en Michoacán, aunque en el combate de Los Naranjos haya estado “en peligro de caer prisionero” al dirigir a 80 hombres contra 300. Es importante advertir que en ese momento en Michoacán el Jefe de Operaciones es el general Enrique Estrada, personaje que resultará importante en la vida de Cárdenas.
  3. Su visión del mundo ha cambiado radicalmente en 5 años, mira la muerte a su lado, conoce el heroísmo de los seres humanos, así como las traiciones y el bandolerismo: ahora ve a su Estado en un contexto casi universal. El revolucionario contra la usurpación de Victoriano Huerta, se ha convertido en un revolucionario que busca el objetivo de su vida militar como constitucionalista, línea que con diferentes modalidades seguirá toda su vida.
  4. Y el primer gran atisbo lo tuvo en 1920. Es nombrado Jefe de Operaciones Militares en Michoacán, y se le encarga sustituir por unos días al Ingeniero Pascual Ortiz Rubio como gobernador del Estado, para limpiar las elecciones de ese año. La experiencia es importante: ahora ve por dentro un proceso electoral viciado, encuentra la manera de corregir y mientras lo hace con justicia en favor de su amigo Francisco José Múgica, amistad que viene desde los padres de ambos, aunque Francisco José es 11 años mayor. Y otro hecho humano muy interesante a considerar: de pronto Múgica, Diputado Constituyente y ya con el grado de general de división, se ve protegido por aquel niño de ahora 25 años con el grado de general de brigada.
  5. En esos pocos días de gobernador interino, Cárdenas ejecuta su primer acto de gobierno civil: promulga una ley sobre el salario mínimo. Y a nosotros nos abre la puerta para conocer desde ya su visión de revolucionario: beneficio y reivindicación social.
  6. En 1922 regresa a Michoacán, su amigo Múgica ha entrado en conflicto con los poderes centrales y con los poderes de facto locales; está a punto de un choque armado regional, incluso algunos de sus seguidores han sido asesinados en Morelia y otras poblaciones. Ante la intervención de Obregón, Múgica desaparece a pesar de la orden de “aplicarle la ley fuga”; pero Cárdenas se queda observando y analizando la obra de su amigo. Qué hizo, cómo lo hizo, porqué chocó de frente con los hacendados, los pequeños industriales, los mineros, y con la Iglesia Católica, y algo más: conoce personalmente a los actores económicos y políticos que estuvieron con y contra Múgica, tiene trato con ellos, y los cataloga. Una experiencia importantísima “en cabeza ajena”, con enseñanzas trascendentes para su gubernatura y su presidencia.
  7. A fines de 1923 ocurre algo que igualmente tendrá repercusiones muy largas. Sucede la llamada “Rebelión Delahuertista”, con su centro más fuerte y peligroso en Jalisco. Estando Cárdenas como Jefe de Operaciones en Michoacán, el presidente Obregón lo comisiona para “hostilizar y distraer” las fuerzas del general Rafael Buelna, que se mueve bajo las órdenes del general Enrique Estrada. Con este distractor, Obregón planea pasar el río Lerma sin ser flanqueado, y tomar Guadalajara. Pero Buelna se hace perseguir de Cárdenas y le tiende una emboscada, en la que cae, presenta batalla y es herido de gravedad. Los generales Estrada, Buelna, Arnaiz, y muchos de sus hombres en sus respectivos estados mayores, y entre los Jefes y Oficiales, son Masones. Cárdenas ya había estado en contacto con Masones en Sonora, principalmente con el general Calles y con el personal de su mando, y de otros muchos. Se dice que Estrada y Buelna lo ayudaron y curaron creyéndolo Hermano Masón; pero hay testimonios de que fue precisamente en Colima (Gran Logia Suroeste de Colima, marzo de 1924), a donde lo llevaron convaleciente, donde solicitó ser iniciado y fue aceptado, después de franquear la huida de Estrada y sus captores. Se dio cuenta de la importancia de la Masonería en las circunstancias del México de entonces, tanto ideológica como práctica, lo mismo en los campos de batalla que en los ambientes intelectuales. Las doctrinas masónicas de la recién promulgada Constitución de 1917, coincidían con su propio pensamiento y convicciones. Y al regresar a Michoacán comenzó a trabajar en la fundación de Logias por todo el Estado, lo que haría por todo el país posteriormente. Las Logias se convirtieron en unas aliadas formidables para lo que hemos llamado la consolidación del estado social durante el Cardenismo.
  8. Pienso que debe hacerse una distinción importante entre movimientos populares y populismo. Los movimientos populares tienen como característica el ser espontáneos ante una situación extrema, y que ellos mismos crean sus dirigentes, con quienes se identifican. El populismo es provocado y casi siempre inducido por líderes que no siempre se identifican con el pueblo, pero sí con las circunstancias que provocan un descontento popular. Los movimientos populares destruyen lo que les molesta, pero crean condiciones para mejorar y progresar como sociedad; el populismo generalmente destruye lo que le estorba, y crea circunstancias para mantenerse en el poder independientemente del mejoramiento social y del progreso.
  9. Así, con esta generalidad, aceptamos que la Revolución Mexicana fue un movimiento popular, surgido de un régimen dictatorial y de una profunda injusticia social. Crea entonces sus propios dirigentes, surgidos de sí mismo. Nadie le dijo al garbancero Obregón que sería un general invicto, ni al profesor Calles que sería un estadista creador de instituciones, ni al arrendador Zapata que formularía doctrinas y leyes vigentes un siglo después, ni al tipógrafo Cárdenas que consolidaría los ideales de ese movimiento popular primero en su Estado y después en el país todo.
  10. Y fueron primero la reforma agraria, la educación y la cultura, y la organización social para el logro de los objetivos de La Revolución. La reforma agraria fue un punto central primero del Plan de San Luis, después del Plan de Guadalupe, y esencial del Zapatismo. El propio Cárdenas entró a la revolución bajo las órdenes de un general zapatista, Guillermo García Aragón, de quien escuchó las razones agrarias de su lucha, fue testigo de la entrevista de éste con Casimiro López León, líder indígena de la Meseta Tarasca contra las compañías madereras que explotaban bosques y hombres de manera brutal y sin ningún beneficio para los legítimos propietarios, y su primer batalla, en la sierra de Aguililla, la hizo al lado de Ernesto Pardo, indígena de la Cañada de Chilchota (cercana a Zamora), quien le platicó sobre los problemas de invasión a sus ricas tierras por las haciendas que las colindaban. La conciencia agraria de Lázaro Cárdenas, y su aprecio por las culturas indígenas, se despertaron a los 18 años, apenas montó su primer caballo y le pasó zumbando la primer bala.
  11. Por eso, cuando gobernador en 1928, lo primero que atiende es la reforma agraria. No fue asunto sencillo. El atravancamiento de Múgica había dejado organizados a los hacendados en un riquísimo y poderoso Sindicato de Agricultores, aliado con las empresas madereras y con la Iglesia Católica, que era también hacendada y poseía todas las armas ideológicas para mover a “sus feligreses”, calificando las acciones revolucionarias de comunistas, de socialistas y de contrarias en todo a la doctrina social de la iglesia proclamada por los Papas, lo cual, en plena “guerra cristera” era lanzar cartuchos de dinamita por todo el territorio. Y algo más, los hacendados ya conocían el camino para defenderse de “ésos gobernadores, agraristas radicales” ante la presidencia de la república y ante la Secretaría de Guerra.
  12. Cárdenas organizó al pueblo dentro de la “Confederación Revolucionaria Michoacana del Trabajo”, la CRMDT, que por todo el Estado aglutinó a los campesinos, a los obreros, a la burocracia, y tuvo como sostén y apostolado a los maestros y a los jóvenes. Resultó ser la “primera organización de las masas populares para luchar por los objetivos de La Revolución, y para apoyar al gobierno que los convocaba”.
  13. ¿Por qué fue tan rápida esa organización, y entró en acción de inmediato? Porque el promotor era un revolucionario al que conocían, salido del pueblo pobre de Jiquilpan, y al que admiraban: era un joven general de división que había ganado sus grados en batallas y con el cual se podía hablar. Era uno de ellos, y claramente no buscaba su beneficio personal, sino el popular. Por eso, y a pesar de todo, con 141,663 hectáreas dotó de tierras a 181 poblados, con 15,753 ejidatarios. 10,000 hectáreas más que en los diez años anteriores. Promulgó la Ley de Tierras Ociosas, que definía como de utilidad pública las tierras laborables que sus dueños no hicieran producir, y que el denunciante podía usufructuar durante los 3 años siguientes; promovió la formación de cooperativas entre los trabajadores agrícolas, y entre los trabajadores madereros; esto es, enseñó en la practica el ejercicio democrático y la solidaridad. Construyó 112 presas y cientos de canales de riego. A la Confederación pertenecieron los presidentes municipales, la mayoría de sus regidores y empleados; también casi todos los diputados locales y federales, y respondían con simpatía a sus cuestiones legales los Ministros del Poder Judicial.
  14. La cuestión obrera, si bien no era prioritaria por su número y reducida participación económica en el Estado, el gobernador Cárdenas la trató con la misma importancia que el agrarismo. Reformó la Ley del Trabajo y se esforzó porque los obreros tuvieran una mayor protección en sus trabajos, alentó la formación de sindicatos y de justicia cabal en los tribunales de conciliación. Al darles presencia en la Confederación les proporcionó una fuerza que nunca habían tenido. Sin embargó aprendió algo de extrema importancia posterior: “no basta la buena intención del mandatario, ni una legislación acertada… se necesita que la clase trabajadora organice sus filas, y se despoje de los prejuicios que estorban su marcha para el triunfo de la revolución social”.
  15. Y para el triunfo de la revolución social era indispensable que el Estado estuviera comunicado por carreteras, ferrocarriles y aun aeropuertos. La mayor parte de sus recorridos por las sierras del sur y del oriente, los valles del bajío michoacano, las barrancas y planicies de tierra caliente los hizo a caballo, lo que le mostró claramente las dificultades de mover las mercancías y los productos, así como la pasividad mental de la mayoría de los michoacanos. Por eso estaba plenamente consciente de la necesidad de construir la infraestructura de comunicaciones de acuerdo a los pocos recursos de que disponía, casi nula tecnología y carencia total de maquinaria. Con todo logró construir el tramo michoacano de la carretera México – Guadalajara. Abrió carreteras, no pavimentadas, de Morelia a Huetamo por Tzitzio y Tiquicheo; de Quiroga a Huacana, pasando por Pátzcuaro, Santa Clara y Ario; de Uruapan a Coalcomán, pasando por Apatzingán y Tepalcatepec. Aeropuertos en Morelia, Uruapan, Zitácuaro, y otras poblaciones. Se construyeron brechas entre poblaciones que durante siglos sólo las unían caminos de herradura. El ferrocarril a Tacámbaro e, incluso, se planeó el ferrocarril a Zihuatanejo.
  16. Cuatro circunstancias, que posteriormente sirvieron de grande experiencia, con diferentes circunstancias, ayudaron a sacar adelante las reformas agrarias, laborales y educativas. Fue la primera la prudencia y paciencia del joven gobernador, así como la disciplina que impuso en todas las acciones de gobierno, sobre todo durante sus ausencias; la segunda, la base social aglutinada en la Confederación Revolucionaria Michoacana, de manera que campesinos, obreros, maestros, estudiantes, se sentían apoyados unos con otros aunque sus intereses fueran diversos, y todos reconocían a Cárdenas como su dirigente; la tercera, sus excelentes relaciones con los poderes centrales, al contrario de Múgica, pues mientras éste acabó peleado con Obregón, Cárdenas siempre mantuvo su amistad muy cercana con Calles, quien le escuchaba no sólo las explicaciones de su proceder en Michoacán (recordemos que Calles había ordenado detener el reparto agrario), sino también sus criterios en las circunstancias de la política nacional: ocupó al mismo tiempo la Secretaría de Gobernación y la presidencia del Partido Nacional Revolucionario. Y, por último, de pronto el gobernador y general revolucionario Cárdenas, resultó si no amigo, ciertamente con un trato respetuoso con los obispos de Zamora, de Tacámbaro, y con el arzobispo de Morelia, Leopoldo Ruiz y Flores, firmante de los famosos “Acuerdos” que finalizaron “la cristiada” en 1929. Y sobre todo, el trato incluso familiar con el arzobispo coadjutor, originario del municipio de Epitacio Huerta, Luis María Martínez Rodríguez, posteriormente arzobispo primado de México, en los tiempos en que Cárdenas fue presidente.
  17. Dos anécdotas ilustrarán estas relaciones, que de paso fueron toda una experiencia social y política para el propio futuro presidente, y para los obispos del país, pues recordemos que por la educación socialista del Cardenismo los obispos permitieron que sus feligreses cometieran actos de barbarie contra los maestros, pero evitaron el conflicto con el presidente. Sucedió que en la zona serrana y en la población de Coalcomán, se formó un grupo cristero muy importante, bajo las órdenes del sacerdote José María Martínez, grupo que desconoció “los arreglos” y siguió “tirando bala” por toda la zona. El gobernador Cárdenas fue nombrado también Jefe de Operaciones y recibió la orden de acabar con ese grupo rebelde. Cárdenas envió 3,000 hombres a hostigarlo, e incluso utilizó aviones para lanzar bombas contra sus campamentos: el objetivo no era liquidarlos sino ablandarlos, lo que logró. Entonces, inaudito, mandó llamar de la ciudad de México a un representante de la Liga de Defensa de la Libertad Religiosa, un activista de nombre Rodolfo Valladolid, para que lo representara a él y a su gobierno, y entrara en pláticas con el sacerdote José María Martínez. Platicaron, se propusieron y rechazaron y aceptaron condiciones, y Coalcomán comenzó a recuperar la paz. Vale la pena recordar una advertencia del Jefe de Operaciones Militares al sacerdote cristero, con copia no escrita a la jerarquía católica: “si (por su intervención) esta gente sigue en actitud rebelde… este cuartel general se verá obligado a pedir al gobierno federal no se autorice en Michoacán la permanencia de los obispos de Tacámbaro, Morelia y Zamora”.
  18. Y esto sucedió en Tzinapan. Al pasar por allí, el gobernador Cárdenas y su comitiva encontraron una solemne ceremonia religiosa, en la que estaban también las autoridades locales. Cárdenas se detuvo y mandó que se presentaran ante él esas autoridades y el sacerdote oficiante. La gente se alebrestó y comenzó a amotinarse en la placita central. El gobernador había promulgado una Ley de Cultos y aquello era una clara violación a ese ley. Le preguntó al sacerdote si tenía autorización para esa ceremonia religiosa, a lo que respondió que no. Entonces Cárdenas le dijo, de manera que todos oyeran: “le sugiero que para no violar la ley pida esos permisos, si el número de sus feligreses lo requiere. Usted es un hombre instruido, con altos estudios, usted conoce el valor de las leyes y de no violarlas, por lo que se da cuenta de su enorme responsabilidad. Esto es lo que debe enseñar al pueblo. Daré instrucciones para que sea usted atendido en la Secretaria de Gobierno cuando lo requiera”. El cura salió sonriente de la entrevista, y los pobladores prorrumpieron en vítores a su gobernador. Todos tomaron nota.
  19. Los grandes educadores de Lázaro en su niñez fueron, en primer lugar, su abuelo paterno, de quien aprendió a valorar a los hombres y sus hazañas de la Independencia, de la Reforma y de la Intervención Francesa. El abuelo había sido soldado juarista, y platicando platicando le infundió a su nieto la ideología liberal. De su padre aprendió la bonhomía, el trabajo, valores como la honradez y el honrar la palabra, y de su madre la piedad y la compasión. Finalmente, en la escuela, además leer, escribir y hacer cuentas, el inolvidable profesor Hilario de Jesús Fajardo le enseñó el valor del árbol, que influirá en muchas de sus decisiones, cuando ha tenido que tomarlas como hombre que detenta un poder, en favor de la naturaleza y del bosque, y en muchos otros aspectos de la vida.
  20. Y aprendió mucho más: él era un privilegiado a haber estudiado aunque fueran sólo cuatro años, y por tener empleos en que esa preparación fue muy importante. El 90 por ciento de los habitantes de Jiquilpan y sus alrededores eran analfabetas y no tenían ninguna noción de la historia.
  21. Sin embargo, y perdón por la frase trillada, “por su frutos se conoce el árbol”, y esos frutos lo vemos por primera vez desde los primeros meses de sus acciones educativas y culturales como gobernador, preparatorias de su enorme actividad como presidente en estos campos, dentro de una política educativa que irá de las escuelas rurales a instituciones como el IPN, el Colegio de México, o al Instituto Nacional de Antropología e Historia.
  22. Muchos apuntan como objetivo de su labor educativa, “desfanatizar al pueblo y acabar con el alcoholismo”. Pero se quedan cortos. En primer lugar debemos advertir que la palabra desfanatizar no significaba ir contra la religión, sino de hacer conscientes a las personas de su capacidad de razonar, de informarse por sí mismos, de que la palabra feligresía no era sinónimo de dejarse manipular. La educación socialista en el Michoacán de 1928 – 1932 debería “formar niños para que de adultos fueran verdaderos seres humanos, hombres de trabajo y de empresa, de acciones provechosas para la sociedad”. Aconsejado por el lejano Múgica en Islas Marías, “es menester fundar centros culturales, misiones de propagación (educativa) organizada, llevar libros”. Dentro de la Escuela Rural Mexicana de Vasconcelos surgió la Escuela Rural Michoacana, con características propias y adecuadas a las necesidades del Estado. Fundó1,023 escuelas con capacidad para atender a unos 70,000 niños. Así también fundó escuelas de artes y oficios, que enseñaban oficios necesarios para las necesidades de la época, y por lo tanto con mercado de trabajo seguro: talabartería, zapatería, carpintería, herrería, tipografía, escuelas técnicas para la agricultura y la industria. Y para las mujeres: jabonería, conservación de frutas, la famosa corte y confección, y otras.
  23. Esta anécdota es ilustrativa en extremo. Después de haber sido herido en la batalla contra Buelna, para terminar su convalecencia regresó a Jiquilpan, donde lo esperaban con muestras de admiración y cariño, y donde se enteró que las señoras muy católicas habían organizado “rogativas” por su salud. Cárdenas correspondió a todo eso con la creación de una escuela para la población, y con el hermosamiento de la plaza principal.
  24. Seguimos. Y era necesario organizar a los educadores. Los maestros fueron agrupados en el Bloque Estatal de Maestros Socialistas de Michoacán, perteneciente a la ya poderosa Confederación Revolucionaria de Michoacán. Estos maestros fueron grandes impulsores del teatro: ellos mismos escribían las obras educativas, las dirigían, actuaban, eran tramoyistas. Tomaron el teatro como una forma de educar y de llevar ideología revolucionaria al pueblo.
  25. Se reunieron con el gobernador Cárdenas, a invitación de éste, el rector de la Universidad Michoacana, doctor Jesús Díaz Barriga, algunos catedráticos y un grupo importante de alumnos. De la plática surgió una decisión importante: los egresados como profesionistas de esta universidad, tendrían las obligación de prestar sus servicios en las zonas del estado que el gobierno les asignara. Cárdenas agrega en sus apuntes la determinación de hacer lo mismo con los egresados de las escuelas normales.
  26. Cárdenas ayudó a que la Universidad contara con un laboratorio de biología, un observatorio meteorológico, una unidad de capacitación para maestros, y una escuela más, la de comercio. Y tomó una decisión importante: desligó a la Escuela Normal de la Universidad, y la hizo depender directamente del ejecutivo. En el contexto se ve claramente la intención ideológica.

Finalmente sólo apuntar que del presupuesto del Estado a la educación, algunos meses se destinó el 42 por ciento… Pues sí, por sus frutos.

  1. La estatua de José María Morelos está en lo más alto de la Isla de Janitzio, en el lago de Pátzcuaro; mide 47.75 metros, obra de Juan Tirado Valle. Está construida de concreto armado con revestimiento de la famosa cantera rosa michoacana. Por dentro tiene 56 paneles con pinturas de la vida del héroe, pintadas por Ramón Alva de la Canal. Al frente, en la plataforma, grabados en bronce están los textos de Los Sentimientos de la Nación. La idea de la ubicación, de la forma de la estatua con el puño derecho levantado en señal de triunfo, con la izquierda sujetando una espada, porque la lucha no ha terminado, y de las pinturas en el interior fueron ideas del gobernador Lázaro Cárdenas. El mensaje es clarísimo, y ahí está todavía.
  2. Mandó pintar escenas de la historia de México en muchas aulas de las escuelas rurales. Algunas se conservan hasta ahora, sólo que ya restauradas. Uno de los pintores que más contribuyó en esta labor fue el patzcuarense Alfredo Zalce. También encargó al pintor Fermín Revueltas dos murales en el palacio de gobierno, con los temas “encuentro de Hidalgo y Morelos en Charo” y “primer congreso constituyente de Apatzingán”.
  3. Desde los tiempos en que reunía con sus amigos de juventud en los portales de Jiquilpan, para comentar y escuchar música, le vino el gusto y el aprecio por la música auténticamente popular: los pequeños conjuntos de guitarras y violines, o de arpas. Existen muchas fotografías de Lázaro escuchando a esos conjuntos.
  4. Sólo sabemos que era un aficionado a la lectura, leía cuanto le caía en las manos, lo mismo en su adolescencia que en los campamentos militares; sabemos muy poco más: tenemos algunos datos de sus lecturas, pero no cómo conseguía libros o revistas. Sus biógrafos están de acuerdo en que muchos de los libros que leyó le fueron proporcionados por Múgica, particularmente los que tratan sobre el socialismo. Sabemos que conocía poetas franceses, como Charles Boudelaire, al que incluso llegó a citar, que leyó a Carlos Marx, a libros sobre la revolución francesa, y consta que conocía muy bien la Constitución de 1917: todas las leyes que promulgó de 1928 a 1932 estuvieron “escrupulosamente” conforme a la Constitución, y porque si no, ¿de qué platicaba tan seriamente con Múgica?
  5. En sus “Apuntes” dice esto de Calles. “En marzo de 1915 que me presenté al general Calles y durante la campaña que hicimos en aquel estado (Sonora) contra Maytorena y Villa, pude apreciar en él al hombre de carácter y firmes convicciones y puse entonces bajo su mando el entusiasmo de mis 20 años. Los supervivientes de aquellas jornadas de Gallardo, Anivácachi, Nogales, Agua Prieta y Naco, guardamos por él verdadero cariño.”
  6. En las reuniones con Calles durante los descansos, en las tiendas de campaña, el general daba a sus subordinados toda clase de explicaciones y de principios ideológicos sobre su postura contra la usurpación de Victoriano Huerta, y de por qué estaba por la vigencia de la Constitución siguiendo al Jefe Venustiano Carranza. Verdaderas lecciones de política y de leyes. Mucho se dice la influencia de Múgica en el pensamiento social de Cárdenas; pero muy poco del enorme ascendiente en lo político y social que sobre él tuvo el general Calles. Muchas de las acciones del gobernador Calles en Sonora, las replicó el gobernador Cárdenas en Michoacán, con excelentes resultados, y fueron una experiencia que le dio una base importante para los años siguientes.
  7. Sin embargo, y para no dejar un cabo suelto, debemos citar también lo escrito el 12 de abril de 1936: “Reconozco en él sus cualidades como político enérgico y también su sensibilidad humanista ante las necesidades del pueblo… Sin embargo, hay casos en que las sirenas, falsos amigos, gritan “tú eres el rey”, y ¡cuánta ceguera llega a producir a los que se dejan adular!” Y Calles se dejó adular: no perdió la admiración y gratitud de su discípulo, pero sí su amistad y su confianza, y le costó el exilio.
  8. Y, con su permiso, vamos a terminar con la confrontación que tuvo el gobernador Cárdenas con las compañías extranjeras, en este caso las madereras. Por la Ley número 46 del 19 de junio de 1931 se declararon nulos de pleno derecho los contratos de las madereras con las comunidades indígenas de la Meseta Tarasca, por lo que éstas quedaron en legitima posesión de sus tierras y de sus bosques. Al poco tiempo esas compañías desaparecieron de Michoacán. Afortunadamente nadie tomó nota, y todos sabemos lo que sucedió 7 años después con otras compañías extranjeras.

Y con esto terminamos. Muchas Gracias por su atención.

Fernando López Alanís

Morelia, Michoacán de Ocampo, noviembre de 2020,

“Año de la Pandemia”

 

 

 

2 comentarios

  1. Lazaro Cardenas es el personaje por excelencia de la vida politica, economica, social y cultural del siglo XX mexicano, como bien dice Ricardo Perez Montfort. Es un personaje inigualable, poco superado por otros que tambien marcaron la historia contemporanea del pais sin los alcances e impacto de la accion publica. Cardenas y el cardenismo representaron un movimiento inserto en el proceso de la revolucion mexicana, que dio sentido y evolucion a Mexico en todos sentidos. Insertar a Mexico en la modernidad capitalista fue un gran reto historico que dio rumbo a la revolucion dentro de la historia contemporanea. Cardenas fue el actor por excelencia de ese proceso, aun despues de que fue gobernador de Michoacan y presidente de la nacion.

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