Las Mujeres en La Revolución.

La extraordinaria, y no exenta de romanticismo, participación de las mujeres en La Revolución Mexicana no es sólo la imagen que tenemos de ellas como “soldaderas”, sin que se extiende a muchas otras actividades, todas de la mayor importancia en una lucha ideológica y armada. Vamos a recordar algunos de los papeles que ellas realizaron para “el triunfo de la causa”, y que es bueno recordar sintéticamente para también dar a ellas el agradecimiento, la admiración y en honor que merecen.

Por ejemplo la famosa “Adelita” (Velarde Pérez), una adolescente de 13 años entra en La Revolución como enfermera en un grupo formado por la señora Leonor Villegas de Manón. Esto significa que los revolucionarios tenían con el servicio médico, la asistencia de enfermeras para la atención de los heridos. Es famosa la estampa de una enfermera revolucionaria que se levanta la falda para quitarse las enaguas y hacer de ellas vendajes. 

Hay que recordar una diferencia importante entre soldadera y combatiente. Las soldaderas eran mujeres que acompañaban “a sus hombres”, eran esposas, o familiares, que lo mismo preparaban los alimentos que ayudaban en la preparación de las armas, arrimaban el parque y si se ocupaba tomaban el rifle y tomaban parte en las batallas; las combatientes fueron mujeres entrenadas para el combate, en formaciones iguales a los del ejército, formaban arte de los ejércitos, con sus propias armas y su abastecimiento. El grado militar más alto que llegaron a ganar en batalla fue el de coronelas. A éstas se dedicaron corridos como “Juana Gallo”, o la polka “Las Coronelas”. 

Y tomaron parte también con acciones vitales en esos tiempos tan difíciles. Muchas de ellas fueron telegrafistas, algo tan importante para la coordinación de acciones de guerra; o fueron “correos” que llevaban bajo sus rebosos recados y órdenes ente los jefes revolucionarios; fueron también eficientes espías, que se acercaban con su canastos de tacos, o tamales, o pan,  a los soldados federales y “entre pláticas y chanzas” se enteraban de los nombres de los oficiales, del número de tropas, de hacia donde les ordenaban que se dirigieran, etcétera, y de todo daban cuenta a los jefes revolucionarios. Por eso cuando eran descubiertas, las aprisionaban y más de alguna vez las fusilaron.

Un apunte interesante. Cuando los historiadores comenzaron a investigar sobre los escritos de las mujeres revolucionarias, descubrieron que, sobre todo las periodistas, tenían la profesión de maestras, y que, en cuestiones de principios, las mujeres resultaban más convencidas que muchos hombres.

Esto sólo es un pequeño recuerdo de esa participación femenina en La Revolución, tan importante y trascendente en el desarrollo de las acciones, y en el triunfo final, y el objeto es tener conciencia de eso mismo, a fin de que como mexicanos de hoy tengamos la oportunidad de formar mejor nuestra conciencia histórica, y mostrar también nuestra admiración y respeto por aquellas mujeres que con su inteligencia y su sangre contribuyeron también al triunfo de la reconocida como Primera Revolución Social del Siglo XX.

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