La «Roma» de Cuarón

ROMA, la película. La milenaria observación de mi maestro de Literatura Clásica, refiriéndose al arte, a mí me pareció toda una revelación inmediata: “para ser universal necesitas primero ser un buen aldeano”. Estudiábamos la tragedia griega, claro. Y me parece que la película de Alfonso Cuarón, “Roma”, excede las cualidades de un buen aldeano para ser universal. Contiene una narración que resulta todo un poema por su belleza y sus secuencias en las enormes posibilidades de los juegos de grises, lo cual fuera suficiente para llegar a todos los públicos de todas las culturas del planeta. Y es, además, la presentación honesta de seres humanos que viven, con todo lo que significa la palabra vivir, lo mismo la cotidianeidad de la cocina o del lavadero, que los hechos extraordinarios de un enfrentamiento violento entre estudiantes y sus represores: los caracteres de la película son extraordinariamente humanos, al igual que los símbolos de los objetos, como el coche del papá, los libreros o la casa misma.

Es sin duda una película muy trabajada, después de haber sido imaginada, soñada, creo que no sólo por Cuarón, sino por la mayoría de su excelente equipo de trabajo. Y al señalar esto estoy hablando de uno de los grandes valores de la realización, que es sin duda, al menos para mí, lo que le ha hecho llegar tan lejos en todos los continentes y a lo que se considera la más alta distinción de las producciones cinematográficas: los “Oscares”;  ese valor es el amor, el amor de todos los que en ella tomaron parte, desde el propio Cuarón hasta los editores, y por eso la hicieron con tanto cuidado y dedicación, al grado de llegar a hacer historia en el arte cinematográfico universal.

Así pues, me uno al coro de la alegría por el éxito de “Roma”, al de las felicitaciones a Cuarón y a su equipo de producción, y al de las dos actrices que de golpe llegaron a las alturas de las mejores: Yalitza Aparicio y Marina de Tavira.

Ganen o no las estatuillas para las que fueron nominados todos ellos, lo cierto es que ya han hecho historia y serán un referente en adelante. Con mis felicitaciones, uno más de los millones que ya los admiran, va también mi admiración y mi agradecimiento por esta obra de arte, tan mexicana como los murales de Diego Rivera. Saludos a mis cuatro lectores y medio, y Bendiciones para todos.

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