LA INTELIGENCIA, ORIGEN (3 de 3).

La inteligencia emocional. Uno de los grandes logros de la Psicología del siglo pasado fue el descubrimiento de las ubicaciones cerebrales de las emociones, y de ahí al llamado cerebro emocional, que, en general, forma parte del cerebro total.

¿Sólo de la Psicología? Parece que no. Las aportaciones de las neurociencias fueron determinantes, sobre todo para detectar y determinar los lugares cerebrales de los impulsos bioeléctricos y bioquímicos, que determinan las actitudes emocionales. Nos muestran entonces los lugares conocidos como Corteza inferior frontal,Lóbulo superior parietal, Hipotálamo que libera la oxitócina, neurotransmisor potentísimo en el sistema vegetativo; e incluso “la parte” de las respuestas instantáneas, de origen tan primitivo que le han llamado “reptiliano” (Complejo R), que muchos niegan pero cuyo concepto a nosotros nos sirve.

Ahora bien el estímulo puede ser doloroso (en cualquier grado o tipo de dolor) o placentero. El estímulo puede ser tanto interno como externo. La reacción instantánea que inicialmente podemos calificar de primitiva (porque hay un movimiento al sentir placer provocado por el estímulo, o un dolor), se fue especializando a lo largo de millones de años, y cuando empezó a formarse el cerebro, fue al mismo tiempo que se fueron creando células especializadas, y en los lugares adecuados de ese mismo cerebro. Curiosamente, en lugares muy protegidos.

Cleve Bachster, el primero en medir los sentimientos de las plantas.

Pero antes debemos entender qué sean en general las emociones. Intentémoslo así: Habiendo comentado anteriormente lo que entendemos por inteligencia,  enfoquémonos en la emoción y sus derivados (todos con el semema, o raíz, “mov, mot, moc”), del Latín “motus” que significa movimiento; entonces emocionales todo lo relacionado con los movimientos, en este caso de los seres vivos que tienen un cerebro que ordena movimientos en respuesta a un estímulo externo, y otras a una excitación interna; pero, y esto es lo maravilloso, lo mismo para seres vivos que no tienen cerebro (o al menos no lo hemos descubierto), como los vegetales, según lo vimos en el caso de la Physarum Polycephalum. Y así, vamos directo a los servicios que presta esta inteligencia emocional.

La utilidad básica de los sentimientos es adaptativa (precisamente), ayudan a los individuos en su supervivencia a la vez que los conectan con sus necesidades básicas y los impulsan a actuar:es, pues, un modo especializado de conocer un problema y de solucionarlo, o de elaborar instrumentos para resolverlo; y, caso maravilloso, hacer todo eso en alianza con otros que tienen el mismo fin. Lástima disponer de tan poco espacio y tiempo: pero de aquí nacen los sentimientos de identidad y de pertenencia, y, por lo tanto el de diversidad y del reconocimiento “del otro” (fuentes de no pocos conflictos). Todos esto tiene expresión en lo que llaman los sentimientos básicos,reconocibles en cualquier individuo sin importar la cultura o el medio a que pertenezca. Según esto, los sentimientos básicos son:

El Miedo,como la ansiedad, el desasosiego, la irritabilidad, la pánico, la tensión, o el nerviosismo. La Ira, como exasperación, enfado, furia, envidia, frustración, y un sentimiento sumamente poderoso en sentido negativo, el odio. Entre los sentimientos llamados generalmente “afectivos”, están desde luego el amor, tan fuerte y poderoso como desconocido (generalmente se confunde con el cariño, por ejemplo, o con la práctica sexual), la atracción o empatía, la compasión, el enamoramiento, los movimientos hacia el bien y la bondad. La Tristeza,con su amiga la angustia, la desesperación, la soledad, el rechazo (al consuelo), o la desilusión. Y la Alegría, con sus expresiones como el júbilo, la dicha, el placer, el estar contento, la diversión y el optimismo, que por cierto tanto necesitamos ahora.

Vamos a enumerar esos servicios en sentido positivo, porque existe también el sentido negativo (amor – odio), por lo que la respuesta en uno u otro sentido depende de múltiples factores, como la educación y el medio social o cultural. En primer lugar las personas conocen sus sentimientos y pueden llegar a manejarlos adecuadamente según las circunstancias, por eso mismo hay mayores posibilidades de controlar los impulsos y de ajustar los estados de ánimo; la toma de decisiones suele ser la más apropiada al problema a resolver; de donde resulta que se tomen actitudes tolerantes y también se puedan superar situaciones sentimentales de conflicto o de tipo traumático; todo esto deriva en una buena capacidad de comunicarse y de conocer y decodificar los mensajes de comunicación de “los otros”, por medio de miradas, posturas corporales, gestos, y demás: todo lo cual influye para que quienes manejan la inteligencia emocional sepan respetar a “los otros” e inspiren respeto por sí mismos; y, finalmente, una buena base para ejercer cierto tipo de liderazgo dentro de la familia, de las empresas, de los empleos, y, en general, de actividades sociales.

Retomemos ahora nuestra propuesta. Comentábamos que según los cálculos de las ciencias el primer ser vivo que fue capaz de solucionar un problema de adaptación a un medio hostil, y de replicarse fue LUCA (el último si se contempla la cadena hacia atrás, el primero si se sitúa en el inicio), hace 4,000´000,000 millones de años. Comenzó entonces la evolución de las células hasta llegar a las especializaciones que ahora conocemos, no sólo en los humanos, sino en todo ser vivo, vegetal o animal. ¿Significa que los vegetales y los animales tienen sentimientos? ¡Desde luego que sí! De los animales no tenemos duda, pues si tenemos mascotas o convivimos con ellos en el campo, los observamos tan claramente que en ocasiones nos admira la claridad con que los manifiestan. Y ahora por múltiples observaciones y estudios de los Biólogos y de los Neurobiólogos sabemos que también los vegetales tienen sentimientos y los manifiestan, bien sea adaptándose al medio, eligiendo como crecer, produciendo toxinas para defender sus raíces, etcétera. O sea: poseen inteligencia emocional. Ninguna inteligencia emocional vegetal o animal es como la humana, ni por lo tanto es mayor o menor ni en relación a los humanos ni en relación a nada: ésa es la posee cada especie, la que le es propia, y ya.

Cierto, en 4 mil millones de años hemos llegado a las especializaciones de nuestro cerebro, y por lo tanto de nuestra capacidad para resolver problemas tan finos como las matemáticas o la música, y a elaborar un sistema de Valores para la convivencia social, que nos admira, pero también hemos creado sistemas de odio, de rencor, de territorialidad, y otros que nos llevan al conflicto y a veces a la destrucción propia como especie, o de otras especies; todo esto, según parece, con base a la inteligencia emocional. No sabemos qué siga en la evolución de la inteligencia humana; pero podemos tener un vislumbre: la mente común, lo que será objeto de nuestra siguiente reflexión y propuesta. Los espero, queridos Amigos y Hermanos todos, con gusto y con interés. Saludos y Bendiciones.

BASES CONCEPTUAL Y BIOLÓGICA DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL. BASE BIOLÓGICA DE LAS EMOCIONES EN EL CEREBRO. Neocórtex. Tálamo. Lóbulo Frontal. Hipotálamo. Hipófisis. Tronco cerebral. Amígdala.

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