La Expropiación del Petróleo 1938

La Expropiación del Petróleo 1938

MANIFIESTO A LA NACION (Lázaro Cárdenas). Obra para Teatro en III Actos de Fernando López Alanís. Al recuerdo del Anillo aquel, donado por mi madre para el pago de la Deuda Petrolera.

La obra se desarrolla en el México de 1915 – 1938

 “La Nación tendrá en todo tiempo el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público, así como el de regular el aprovechamiento de los elementos naturales susceptibles de apropiación, para hacer una distribución equitativa de la riqueza pública y para cuidar de su conservación.

“Corresponde a la Nación el dominio directo de todos los recursos naturales de la plataforma continental y los zócalos submarinos de las islas; de todos los minerales o substancias que en vetas, mantos, masas o yacimientos, constituyan depósitos cuya naturaleza sea distinta de los componentes de los terrenos. Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos o gaseosos, no se otorgarán concesiones ni contratos, ni subsistirán los que se HAYan otorgado y la Nación llevará a cabo la explotación de esos productos, en los términos que señale la Ley reglamentario respectiva.

“Sólo los mexicanos por nacimiento o por naturalización y las sociedades mexicanas tienen derecho para adquirir el dominio de las tierras, aguas y sus accesiones o para obtener concesiones de explotación de minas o aguas. El Estado podrá conceder el mismo derecho a los extranjeros, siempre que convengan ante la Secretaría de Relaciones en considerarse como nacionales respecto de dichos bienes y en no invocar, por lo mismo, la protección de sus gobiernos por lo que se refiere a aquéllos; bajo la pena, en caso de faltar al convenio, de perder en beneficio de la Nación, los bienes que hubieren adquirido en virtud del mismo.

“En una faja de cien kilómetros a lo largo de las fronteras y de cincuenta en las playas, por ningún motivo podrán los extranjeros adquirir el dominio directo sobre tierras y aguas.

“Las expropiaciones sólo podrán hacerse por causa de utilidad pública y mediante indemnización.”

(Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; Artículo 27, vigente en 1938)

 

Personajes:

 

Coronel Manuel NÚÑEZ: 

General Francisco J. MÚJICA

Licenciado Eduardo HAY

General Lázaro CÁRDENAS: 

Licenciado Enrique CALDERON

Oficiales l, 2 y 3 Asistente de CÁRDENAS: 

General P. Elías CALLES:     

Asistente de CALLES:    

Mujeres A y B Yaquis

Líderes Obreros 1 y 2

General Enrique ESTRADA   

Licenciado Gustavo CORONA:   

Amalia Solórzano de CÁRDENAS: 

Profesor Jesús SILVA Herzog

INGENIERO Petrolero

Representantes Petroleros 1 y 2

PERIODISTA

Obrero

Mensajero

Estado Mayor de CALLES:     

Estado Mayor de ESTRADA   

Soldados y Soldaderas

Hombres 1, 2 y 3

Mujeres l, 2 y 3

Los Tres del PUEBLO:   

Guardias Blancas Petroleras

El PUEBLO: de México

 

A C T 0  I

 

Escena 1

(Sala del Palacio Nacional)

NÚÑEZ: (Entra, examina todo como hombre que sabe dónde debe estar cada cosa; aprueba y ocupa su lugar cerca de la puerta.)

MÚJICA: (Entra como si le costara un esfuerzo muy grande permanecer sereno)

MÚJICA: ¿Y el señor presidente?

NÚÑEZ: Estará aquí de un momento a otro.

MÚJICA: Gracias. (Pasea un poco. De pronto se pone rígido por los que llegan)

HAY y CALDERON: (Entran tan tensos como Mújica. Se saludan)

MÚJICA: (A HAY) Señor Ministro, ¿confirmará usted las presiones internacionales?

HAY: Desgraciadamente sí, general.

NÚÑEZ: ¡Atención!

TODOS: (Toman posiciones respetuosas. Núñez  se cuadra.)

CÁRDENAS: (Entra con paso rápido y va directamente a Mújica, después saluda a los demás.) Coronel Núñez, no tenemos citas pendientes, pero de todos modos pídales a quienes vengan que por favor esperen. Yo le diré cuándo puedo recibirlos.

NÚÑEZ: (Se cuadra y sale.)

CÁRDENAS: Señores, los he llamado para comentar con ustedes la situación de la actual crisis… Afortunadamente todo está a la vista, y no hay nada que desconozcan. Podemos tener una medida de alivio que deseo poner a su consideración…. importar combustibles. Por favor, hablen francamente.

MÚJICA: Lo hicimos en 1935, en el caso de la huelga de la refinería de Atzcapotzalco. Entonces pareció oportuno, y los hechos han demostrado lo acertado de la decisión, pero ahora… Señor presidente, las circunstancias no son las mismas: ya no tenemos la presión del general Calles: y creo que han variado también las condiciones internacionales un poco: mi parecer es que no debemos importar combustibles.

HAY: No debemos equivocarnos, señores: aunque la tensión internacional sea cada vez más grave, el petróleo es una fuerza vital para las grandes potencias y no descuidan la situación en México.

CÁRDENAS: ¿Y en cuánto a la importación de combustibles?

HAY: Se llevan nuestro crudo y lo almacenan. ¿Qué tan grande sería el ridículo si publican que nos venden ese mismo crudo ya refinado? Pagado además a precio muy superior.

MÚJICA: Hay algo peor, señor presidente: ya en 1935 intentaron calificarnos de contrarevolucionarios.

CÁRDENAS: ¿Tendrían razón ahora?

MÚJICA: Pienso que sí… (Pausa.)

CÁRDENAS: Licenciado HAY, ¿qué tiempo podremos sostener negociaciones sin que se inquieten demasiado las potencias?

HAY: Negociaciones, ¿para qué, señor presidente?

CÁRDENAS: Para que la crisis se resuelva como deba resolverse.

HAY: Hasta el tiempo de la resolución.

CÁRDENAS: Licenciado Calderón.

CALDERON: El juicio de carácter económico.

(Pausa.)

HAY: ¿Aceptarán las empresas?

MÚJICA: Creo que quienes no aceptarán serán los trabajadores.

CALDERON: Es benéfico para todos: se demostrará irrefutablemente quién tiene razón, y los tribunales de trabajo podrán emitir un fallo justo.

CÁRDENAS: ¿Incluso a los ojos de los imperialistas extranjeros?

HAY: Incluso.

CÁRDENAS: ¿General?

MÚJICA: Parece adecuado.

CÁRDENAS: Licenciado Calderón, concierte una cita con los Líderes Obreros y presénteme candidatos para un presidente de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje que conozca este conflicto.

CALDERON: A sus órdenes, señor.

(Salen todos.)

Escena 2

(Mismo lugar)

CÁRDENAS: «A sus órdenes, señor». Aún tengo ante mis ojos el valle y las suaves líneas de los cerros que contemplaba desde el pedregoso terreno del abuelo, y en aquel infinito me veía al mando de veinte hombres que me decían «a sus órdenes, señor»‘. Epoca de paz entonces, pero que las aventuras del abuelo como soldado combatiente contra la intervención francesa despertaban en mí el deseo de ser útil a la patria, al mando de veinte hombres. Patria. En aquel rincón los sueños de grandeza parecían ridículos; sin embargo… ¡Cuántas cosas en mi vida me han empujado hacia situaciones que no busco! ¿Y para qué? Aquellos sueños incluían salvar a la patria de un gran peligro. ¿Será posible todavía…?

Escena 3

(Anivacachi. Entran los Oficiales l, 2 y 3 y el Asistente, quien cubre a Cárdenas con un capote militar.)

CÁRDENAS: Quiero comentar con ustedes nuestra situación.

OFICIAL 1:   Usted dirá, mi coronel.

CÁRDENAS: Nosotros nos incorporamos a la revolución para luchar por la legalidad, que hasta este momento representa el Constitucionalismo, ¿No les parece?

OFICIAL 2:   Pues a mí me parece que sí.

OFICIALES 1 y 3: Sí.

CÁRDENAS: ¿Qué hacemos entonces entre los Convencionistas? Además, vean ustedes la situación en que nos dejaron nuestros jefes y la situación que rodea a Maytorena, gobernador convencionista de Sonora: intrigas, ambiciones y discolerías.

0FICIAL 3: ¿Qué propone, mi coronel?

CÁRDENAS: Unirnos a quien representa el Constitucionalismo en Sonora, el General Plutarco Elías Calles.

OFICIAL 2:      Está cercado en Agua Prieta.

0FICIAL 3: Pocas posibilidades tiene de un triunfo militar.,

0FICIAL l: Mi coronel Cárdenastiene razón: nosotros hemos peleado por el Constitucionalismo, que jefatura el señor Carranza.

 (Entra CALLES con su Auxiliar y su Estado Mayor.)

0FICIAL 3: Hable usted por nosotros, mi coronel.

OFICIALES  2 y 3 y ASISTENTE:  ( Se cuadran ante Calles.)

Escena 4

(Agua Prieta.)

CÁRDENAS: (Saluda militarmente a Calles, éste y sus oficiales responden el saludo y todos descansan.)

Auxiliar de CALLES: Mi general, el teniente coronel Lázaro Cárdenas

CALLES: A sus órdenes, mi teniente coronel,

CÁRDENAS: Mi general, los regimientos 22 y 23 de caballería son de origen constitucionalista: nos unimos en Jalisco a las fuerzas del ejército del Noroeste bajo el mando de mi general Obregón. Nuestro Jefe, el general Eugenio Zúñiga, nos llevó a pelear contra los Zapatistas cuando éstos no quisieron reconocer al señor Carranza. Después el general Zúñiga fue asesinado en Guadalajara, y terminada la convención de Aguascalientes quedamos incorporados al mando del general Lucio Blanco y destinados a Sonora. Pero Francisco Villa ha dividido otra vez todo, y nuestros jefes Sosa, Cabral y Morales se han ido a Veracruz para unirse al señor Carranza. Nosotros no hemos recibido ni órdenes ni emolumentos de Maytorena, que ahora es Villista, y pensamos que usted, que es quien representa el Constitucionalismo, es nuestro inmediato superior, por lo que desearnos ponernos a sus órdenes.

CALLES: Mi teniente coronel, cualquier duda que guardara la ha despejado usted de manera inteligente. Sean usted y su tropa bienvenidos a Agua Prieta.

CÁRDENAS: ¿Qué ordena, mi general?

CALLES: Funda usted los regimientos 22 y 23 en uno solo, el 22 de caballería, y como es nuestra costumbre, será denominado por el nombre del jefe de la unidad: regimiento Cárdenas: .

CÁRDENAS: A sus órdenes, mi general. Pero deseo pedir a usted una licencia.

CALLES: Diga usted.

CÁRDENAS: Los hombres que componen esos regimientos son originarios de Jalisco y Michoacán; permita usted que el 22 de caballería se denomine “Michoacano-Jaliscience”.

CALLES: (Pausa) Concedido, (Inicia el mutis con su estado mayor. A su Auxiliar) Este muchacho pinta para muy alto: hay que vigilarlo, puede sernos muy útil.

(Salen.)

Escena 5

(Sierra de la Burra. Noche. Entran soldados y soldaderas y alguien rasga la guitarra. Sale el Asistente. Los Oficiales l, 2 y 3 permanecen cerca de CÁRDENAS: , quien estrecha a la Mujer A y la cubre con su capote).

CÁRDENAS: Eso fue hace tres años, precisamente por estas fechas. Tenía yo entonces 20 años bien cumplidos. Han pasado ya tantas cosas ¿No es así, muchachos?

OFICIAL 1:   Sí, mi coronel, muchas.

OFICIAL 2:   De Agua Prieta salimos para conquistar todo Sonora.

OFICIAL 1:   Pero antes les dimos a los Villistas duro y tupido.

OFICIAL 3:   Bonitas batallas, mi coronel, como aquella de Anivacachi, cuando usted y el teniente coronel Aguirre desalojaron al enemigo de los cerros y eso nos dio la victoria.

CÁRDENAS: Sí, ésa fue una bonita batalla.

OFICIAL 3:  Tan complacido quedó mi general Callesque hasta le regaló aquel caballo negro que tanto estimaba, ¿se acuerda?

CÁRDENAS: Cómo no, y que por cierto estaba entero.

OFICIAL 2: Mejor estuvo la Batalla de Buena Vista que aquí mi coronel ganó sin disparar un tiro.

Oficial l: Bueno, ahora voy a saber cómo estuvo. Yo andaba por otro rumbo y oí hablar de eso. ¿Cómo estuvo, pues?

(Mientras el Oficial 2 narra, un indio Yaqui se cuela entre los soldados acercándose a Cárdenas.)

OFICIAL 2:   Pues eran cómo las cuatro de la mañana cuando escuchamos que el enemigo tocaba «levante», entonces mi coronel Cárdenasordena tocar «levante» también; poco después el enemigo toca «botasilla», pero mi coronel manda tocar «marcha», lo que debió dejar al enemigo un poco confuso, pero de todos modos manda tocar “marcha” y en respuesta, ¡zas!, que nuestro corneta toca «ataque», y el enemigo que corre a tomar posiciones de defensa y nosotros ni siquiera nos habíamos movido.

OFICIAL 1:   ¡No, si aquí mi coronel, mis respetos!

CÁRDENAS: Es bonito recordar pero a la hora de la hora, cómo se sufre. Miren ustedes cómo sufrimos ahora por falta de agua y ya tenemos dos días alimentándonos de raíz de palo dulce y biznagas, sin embargo aquí estamos, y andamos tras un enemigo que no debiéramos, y al que he aprendido a respetar. (A la Mujer A) Tráeme otra manta, por favor.

 (La Mujer A se desprende de Cárdenasy sale. Esto da lugar a un movimiento general que aprovecha el Yaqui para atacar a Cárdenas, quien presiente el ataque y se vuelve; el Yaqui detiene el golpe pero las pistolas y los rifles de la tropa cortan cartucho; Cárdenas detiene la posible fusilería con un ademán.)

YAQUI: Tú eres la Cárdenas… No es contigo; no queremos guerra contra ti. (Deja caer el cuchillo y se va, altivo y digno.)

CÁRDENAS: (Nuevamente con un ademán detiene a los que intentan apoderarse del Yaqui.) ¿Para qué pelear contra ellos, cuando lo único que hacen es defender su libertad?

Escena 6

(Cuchuta. Amanece. Tropas en orden de batalla. Los Oficiales al frente. Entra el Asistente.)

ASISTENTE: Noticia confirmada, mi coronel: el señor Carranza envió una nota al gobierno de Estados Unidos dando un mes de plazo para que salga de nuestro territorio la expedición punitiva de Pershing.

CÁRDENAS: Los ánimos del pueblo mexicano están muy exaltados, y si no ha hecho nada contra los estadounidenses es sólo por la prudencia del Primer Jefe. Nosotros debemos estar preparados.

Oficial l: A sus órdenes, mi coronel.

CÁRDENAS: La lucha diplomática debe haberse agotado ya; el único paso que debe dar nuestro gobierno ahora es obligar a Pershing y a su expedición punitiva a que abandone el país, y hacerlo por medio de las armas. Tomaremos nuestras posiciones. Adelante. (Entre voces de mando salen todos. El Asistente quita el capote a Cárdenas y sale también.)

CÁRDENAS: (Soñador) Si se presentara ahora la realización de aquellos sueños de Jiquilpan, y pudiera hacer algo grandioso por la Patria…

Escena 7

(Salón de Palacio Nacional)

CÁRDENAS: Si se presentara ahora la realización de aquellos sueños…

NÚÑEZ: (Entrando) Señor presidente, el licenciado Enrique Calderón acompañado de los Líderes Obreros.

CÁRDENAS: hágalos pasar y que me esperen un momento, por favor.

NÚÑEZ: (Sale.)

CÁRDENAS: (Sale por otra puerta.)

NÚÑEZ: (Hace entrar a Calderón y a los Líderes 0breros 1 y 2 y permanece.)

LÍDER OBRERO 1: Ahora sí se nos hizo, licenciado, estamos formando un verdadero sindicato de petroleros.

L.O. 2: Esta convención, la Primera Gran Convención Extraordinaria de Trabajadores Petroleros, está sirviendo para unirnos a todos.

L.O. l:   Les tenemos ganados muchos puntos a las compañías. Se los vamos a ganar todos: cómo que no pueden pagar lo que pedimos, ¡claro que pueden!

CÁRDENAS: (Entrando) Les ruego me disculpen, pero al llegar ustedes me encontraba un poco indispuesto.

LÍDERES OBREROS 1 v 2: Estamos a sus órdenes, señor presidente.

CÁRDENAS: Le voy a rogar al licenciado Calderón que explique a ustedes la situación v la propuesta de mi gobierno.

CALDERON: Señores, no necesito explicar mucho la situación tan delicada del país al estar paralizada casi toda la industria y el transporte, sino insistir en que precisamente eso es lo que quieren las compañías petroleras: hacer que el país se desquicie para que el pueblo se vuelva contra ustedes y contra el gobierno.

L. O. 2: Lo sabemos, licenciado.

L. O. l: ¿Cuál es exactamente la propuesta, licenciado?

CALDERON: Cambiar la Huelga por la vía del Arbitraje (Pausa) Ustedes saben que el arbitraje incluye un juicio de carácter económico: esto demostrará que es falsa la imposibilidad que alegan las compañías para pagar lo que ustedes piden…

L. O. l:  Con franqueza, señor licenciado, señor presidente Cárdenas, no es que no veamos las ventajas, sino que tenemos miedo de aceptar aquí, y que, bueno, las asambleas digan que no.

L.0. 2: Sobre todo porque esto quiere decir volver al trabajo sin haber logrado nada todavía.

L. O. l:   ¿Cuánto se tardará el arbitraje?

CALDERON: Meses…

L. O. 2: ¿Juicio de orden económico? ¿Examinarán libros, contabilidades, producción, pago de impuestos, todo?

CALDERON: Todo.

L. 0. 2: Nos conviene,

L. 0. 1: ¿Y si no aceptan los compañeros?

CÁRDENAS: Si ustedes deciden volver al trabajo, yo asumo con ustedes la responsabilidad de ese acuerdo: pueden informarlo así a sus compañeros.

L. 0. 1: Con esa garantía, desde luego que sí, no faltaba más, señor presidente.

Cárdenas.En la inteligencia de que al someter a ustedes sus demandas al arbitraje, se les dará la justicia que les corresponda, de acuerdo con la ley.

L.O. 2: Muy bien: se verá que estamos pidiendo hasta menos de lo que nos corresponde.

(Se despiden confiados. Salen todos.)

Escena   8

(Un lugar indeterminado. Cárdenas y Caalles.)

CALLES: ¿Conoce usted el texto del mensaje que envié al ministerio de guerra en 1915, cuando fue usted ascendido a coronel’?

CÁRDENAS: No, mi general.

CALLES: «En el tiempo que Lázaro Cárdenas estuvo a mis órdenes, observó irreprochable conducta civil y militar, por lo que, en unión de su reconocido valor, disciplina y celo observados en las comisiones que le fueron encomendadas, se hizo acreedor al grado inmediato superior al que hasta ahora ha ostentado. Los soldados deCárdenas se conducen admirablemente y he recibido algunas notificaciones autorizadas en alabanza de su conducta, en particular por las medidas rápidas, casi instantáneas tomadas contra el alcoholismo, la prostitución y el juego, en todas las poblaciones por él ocupadas,

CÁRDENAS: Gracias, mi general.

CALLES: Se me olvidó comentar el notable sentido que usted tiene de la justicia.

CÁRDENAS Una vez más gracias, mi general

CALLES: Contará usted siempre con mi apoyo.

CÁRDENAS: Procuraré siempre ser digno de ello.

CALLES: (Sale.)

Escena  9

(Una casa de campo.)

CÁRDENAS: (Molesto, se despoja del saco y la corbata)

MUJER B: (Entra y recibe saco y corbata)

CÁRDENAS: (Todos los parlamentos de Cárdenas se dirigen a la Mujer B) Si tú supieras en cuántos combates he tomado parte; a veces pienso que ni yo lo sé. Pero tengo aquí más huellas de heridas de las que pudiera desear. Recuerdo especialmente aquel combate de Los Naranjos, cuando me enfrenté con ochenta hombres a más de trescientos de los rebeldes de Chávez, Cíntora y Altamirano. Qué cerca estuve de caer prisionero.

OFICIAL 1:   (Entrando) Si no hubiera sido porque un tren carguero pasa a esa hora…

CÁRDENAS: El combate de San Fermín tampoco estuvo fácil.

OFICIAL 2:   (Entrando) Sin embargo lo ganamos.  Nadie ha podido comprender jamás cómo un hombre solo, corriendo a caballo en la línea de fuego, no pudo ser alcanzado por una sola bala, y menos cuando otros morían a su rededor.

CÁRDENAS: Inexplicable. Cosas hay en mi vida inexplicables y que a mí poco me preocupan, ¿Conoces fanático más grande que un religioso metido a guerrillero?

OFICIAL 3:   (Entrando) Y pudo más la palabra que las armas. El grupo más fuerte de Cristeros en Michoacán lo comandaba un tal Cortez en Coalcomán.

CÁRDENAS: Fue muy grande la sorpresa de mi oficial cuando le ordené penetrar en el territorio del cura metido a guerrillero; pero regresamos con él en el coche. Ah, si los religiosos comprendieran que nuestro pueblo necesita más enseñanza contra el juego, la prostitución, el alcoholismo, otro sería su entendimiento con nosotros; pero exaltar fanatismos es tan criminal como mantener la ignorancia.

ASISTENTE:  (Entrando) Mi general, enemigo a la vista.

Escena  10

 (Teocuicatlan.Cárdenasrodeado de sus oficiales,)

CÁRDENAS: Tres mil de caballería. Nosotros somos apenas mil doscientos. Es inevitable el encuentro: si no atacamos, ellos nos atacarán. No debió llamarnos °columna volante’° mi general Obregón; mejor hubiera sido columna «del sacrificio». Cumplamos nuestro deber. Hemos distraído este cuerpo de ejército del general Estrada, y mi general Obregón pasará el Lerma más fácilmente. Ataquemos.

(Salen todos, menos la Mujer B, la que se levanta de pronto y corre por un balde de agua)

OFICIAL 2:   (Entrando) Nos repelieron y ahora inician un movimiento envolvente. Traen herido a mi general. (Se quita la camisa y se la da a la Mujer.)

Mujer B: (hace vendas con la camisa.)

(El Oficial 3 y el Asistente entran con Cárdenas herido. Lo acomodan en el suelo. La Mujer B lo atiende.)

OFICIAL 2:   Se nos acaba el parque.

CÁRDENAS: Que nadie se rinda… aunque nos maten a todos.

(Pausa. Entran el general Enrique Estrada y su Estado Mayor, llevan prisionero al 0ficial 1)

ESTRADA: Mala herida, mi general. ¿Cómo se siente?

CÁRDENAS: Un poco mal. (Intenta levantarse,)

ESTRADA: No se mueva, que las heridas de bala cerca del corazón no son cosa de broma.

CÁRDENAS: ¿Con quién tengo el gusto?

ESTRADA: General Enrique Estrada, a sus órdenes.

CÁRDENAS: Quiero que mi tropa sea respetada. Ellos cumplieron con su deber y con mis órdenes. Yo soy el responsable. Y soy su prisionero: puede disponer de mi vida,

ESTRADA: Su columna será diezmada y sus oficiales remitidos a 0bregón. General, ¿por qué no se une a nosotros contra la imposición que de Calles nos hace 0bregón?

CÁRDENAS: Tengo sed.

ESTRADA: Tráiganle agua. Don Adolfo de la Huerta es el presidente que queremos los buenos mexicanos, para ya poner en paz todo este desorden, únase a nosotros, general, en contra de ese par de bandidos.

CÁRDENAS: Mi convicción es que mi general Calles será un buen presidente, y por eso estoy herido, prisionero y dispuesto a morir fusilado, si así lo dispone usted.

ESTRADA: (Al Oficial 1) ¿Por qué no firman usted y los otros oficiales su adhesión a don Adollfo de la Huerta?

OFICIAL 1: Porque dimos nuestra palabra de honor a los generales Cárdenas, Calles: y Obregón. Puede usted enviarnos al paredón por eso, si le parece.

ESTRADA: (A uno de sus auxiliares.) que este encabece los prisioneros que enviaremos a Obregón. Y a Cárdenas denle agua, cúrenlo y vámonos a Colima. Porque el enemigo nos cerca ya.

(Todos inician el mutis y de pronto se congelan. Salen los Oficiales l, 2 y 3)

Mensajero: (Entra y se cuadra ante Estrada) Mi general, hemos sido derrotados.

(Todos se despojan de sus armas y las colocan a los pies de Cárdenas, quien se levanta trabajosamente, ayudado de su Asistente)

ESTRADA: General, la situación ha cambiado: mis tropas han sido derrotadas, y siendo usted el oficial enemigo de más alta graduación, me rindo ante usted.

CÁRDENAS: Le agradezco el no haberme fusilado y el haber tratado a mi tropa y a mis oficiales como un caballero. Están usted y su oficialidad en libertad. Los espera un barco que los llevará a California. Les entregarán dinero suficiente para el viaje y para los primeros gastos en el extranjero. Váyanse antes de que llegue una orden de mi superioridad, y me vea obligado a obedecerla. Buen viaje.

(Salen Estrada y los suyos. Entran el Auxiliar de Calles y el Oficial 1)

Auxiliar de CALLES: Mi general Callesdesea verlo, mi general.

(Entran los Oficiales 2 y 3 y se colocan trás CárdenasLa Mujer B Y el Asistente ayudan a Cárdenas a arreglarse. Entra Calles. Todos se cuadran,)

CALLES: Ciudadano Lázaro Cárdenas del Río, me complace anunciar a usted el ascenso a que se ha hecho acreedor. Dejará usted el grado de general de brigada, que le fue otorgado a la edad de 25 años, por lo que le cupo el honor de haber sido el general más joven del ejército mexicano. Y ahora, a los 33 años, usted causará alta con el grado máximo de nuestro ejército: General de División, el que me complazco en otorgarle como presidente de los Estados Unidos Mexicanos y con la aprobación del Congreso. (Lo saluda militarmente.)

TODOS: (Saludan y salen)

CÁRDENAS: (Permanece)

Escena 11

(Salón de Palacio Nacional. Cárdenas solo. Entran Núñez, Calderon Y Corona)

CALDERON y CORONA: Buenas tardes, señor presidente.

CÁRDENAS: Buenas tardes, señores. Licenciado Corona, conocemos su preparación su experiencia en el derecho laboral, por eso lo hemos escogido como nuestro representante. ¿Cómo han reaccionado las compañías y los trabajadores?

CALDERON: Favorablemente, señor presidente.

CÁRDENAS: Se trata de resolver lo más pronto posible el conflicto petrolero, dentro de la ley y de acuerdo con la ley en todo sentido.

CORONA: Señor, presidente, estoy a sus órdenes y agradezco la confianza que de mí se tiene para semejante empresa.

CÁRDENAS: ¿Se da cuenta de las características del asunto que se le encomienda? CORONA: Me doy cuenta de su magnitud, de su complejidad y de su gran trascendencia, Señor presidente, licenciado Calderon, con la ley en la mano daré buena cuenta de mi cometido.

CÁRDENAS: Gracias, licenciado Corona, ¿o le digo «gracias, paisano»?

CORONA: Mejor «paisano». Gracias a usted, señor.

CALDERON y CORONA: (Se despiden y salen. Núñez los acompaña.)

NÚÑEZ: (Los acompaña.)

(CÁRDENAS permanece pensativo; solo, inmensamente solo. Regresa NÚÑEZ: , que intenta hablarle, pero prefiere respetar aquella soledad, y se queda como cuidándolo. Oscuro paulatino,  mientras desciende él)

 

t e l ó n

Fi n del Acto I

 

 

A C T 0  II

 

Escena 1

(Sala de los Pinos. Cárdenas termina de apuntar algo en su libretita, la que guarda al llegar Mújica.)

MÚJICA: (Entrando) No hay protocolo, no vengo como funcionario.

CÁRDENAS: Adelante, mi general.

MÚJICA: Gracias. ¿Irá este fin de semana a Palmira?

CÁRDENAS: Supongo que sí. No hemos hecho planes de salir a otro lado. ¿Por qué?

MÚJICA: Por lo que me había propuesto usted: aprovechar el agua del arroyo para regadíos y la caída del agua para una hidroeléctrica: me parece muy bien, y quería comentarlo sobre el terreno.

CÁRDENAS: Pues iremos a Palmira, y de una vez pensaremos en pedir permiso a la oficina de aguas correspondiente. (Siguen con tono de sorna divertida)

MÚJICA: Hablaremos con el Presidente.

CÁRDENAS: ¿Y si no nos da audiencia?

MÚJICA: ¡Bah! Con este presidente cualquiera puede entrar a su despacho,

CÁRDENAS: ¿Y si turna nuestro asunto «a quien corresponda»?

MÚJICA: Tampoco es burócrata: no tema usted.

CÁRDENAS: Entonces tendremos riego y luz,..

MÚJICA: Cuente con eso. Este Presidente hasta quiere fundar una Comisión de Electricidad, y la fundará: esté usted seguro.

CÁRDENAS: ¡Este Presidente!

AMALIA: (Entrando) ¿De qué hablan?

MÚJICA: De irnos el fin de semana a Palmira.

CÁRDENAS: Y de que nos preparas de comer guayabas con leche.

AMALIA: Tiene cuarenta y tantos años comiendo guayabas con leche, y no se da por contento.

MÚJICA: ¿Desde que nació?

AMALIA: ¡Desde antes! ¿0 no?

CÁRDENAS: Sí. Pero regresaste ayer de Morelia y aún no me has dicho cómo están nuestros niños.

AMALIA: ¡Muy bien! ¿Creerá usted, señor general, que esos niños españoles ni parece que se acuerden de su tierra?

MÚJICA: Le creo. Y tenga por seguro que en España se acuerdan de México con profundo agradecimiento.

CÁRDENAS: (Volviendo a su seriedad) He girado órdenes para que las puertas de México se  abran a los republicanos españoles y a los judíos perseguidos de Europa: hombres de tan grande convicción ideológica no pueden ser sino excepcionales.

NÚÑEZ: (Entra.)

CÁRDENAS: Sí, coronel.

NÚÑEZ: El licenciado Hay, señor.

CÁRDENAS: Que pase, claro.

AMALIA: Lázaro solemne y negocios en puerta: si me permiten, yo me retiro.

CÁRDENAS: (La acompaña a la salida.) Cuando haya terminado con mi Secretario de Relaciones Exteriores, vuelve.

AMALIA: Bien. (Sale.)

HAY: (Entrando) Señor Presidente, Hitler invadió Austria.

CÁRDENAS: ¡Después de haber reconocido su independencia y de haber firmado un tratado de no intervención!

HAY: Señor, Mussolini invadió Etiopía.

CÁRDENAS: (Después de una pausa) Agresiones. ¿Contra quién irán después? La protesta de México debe ser escuchada en todo el mundo.

HAY: Chamberlain y Daladier se reunirán con Hitler y Mussolini.

CÁRDENAS: ¿Para qué? ¿Cómo pueden Inglaterra y Francia defender la soberanía de ningún pueblo cuando ellas mismas mantienen la opresión en sus colonias? No hay arreglo posible: vendrá la guerra. (Pausa.) Por otra parte, esa situación favorece nuestra propia lucha: las compañías petroleras pierden mucho apoyo de sus gobiernos.

HAY: Por cierto, señor presidente, se ha iniciado en nuestra contra una campaña de desprestigio, difamatoria, en la prensa extranjera.

CÁRDENAS: Que repercutirá en nuestro propio país. La prensa extranjera al servicio de los grandes monopolios, y nuestra prensa al servicio de intereses extraños. Lamentable todo esto. (Pausa.) Licenciado Hay, nuestra posición internacional será la misma: defender contra quien sea la no intervención y la autoderterminación de los pueblos. Y en cuanto a la prensa extranjerizante, le haremos un llamado, aunque… ¿Otra cosa, señor licenciado?

HAY: Solamente darle a conocer que continúan llegando muestras de simpatía y congratulación por nuestra intervención en la Conferencia de Buenos Aires. Y es todo, señor, si no dispone usted otra cosa.

CÁRDENAS: Que el licenciado Beteta redacte una nota explicando nuestra actitud en el caso español, y se envíe a todos los gobiernos amigos.

HAY: Muy bien, señor.

CÁRDENAS: Es todo.

HAY: Con su permiso, señor presidente. General. (Sale.)

MÚJICA: Situación curiosa la nuestra.

CÁRDENAS: ¿La internacional?

MÚJICA: Sí. Unos países nos respetan, otros nos admiran; sin embargo hay dos o tres que nos desprecian y alguno que además nos insulta.

CÁRDENAS: Comenzamos apenas nuestra proyección internacional después de la Revolución, y nos haremos valer ante quien sea.

AMALIA: (Entrando) Me avisaron que se había ido el general Hay.

CÁRDENAS: Maly, alguna cosa te tiene inquieta, ¿qué es?

AMALIA: Estoy preocupada… por el asunto ese del petróleo.

CÁRDENAS: Te lo agradezco. Sí, es un asunto delicado.

AMALIA: Sin embargo te veo muy confiado.

MÚJICA: El pueblo.

CÁRDENAS: Ahí está toda mi fuerza, y es mucha.

MÚJICA: En esta ocasión el puebloestará verdaderamente unido a su presidente.

CÁRDENAS. Excepto dos o tres traidores a su patria; pero no importa: ésta es una lucha común: pronto vendrá la ocasión para demostrarlo.

AMALIA: Es verdad. Se siente en el ambiente una tensión que precede a algo importante… Y todos te quieren, te respetan, el pueblo te sigue…

CÁRDENAS: Porque soy uno de ellos. Mis padres fueron muy pobres, y desde pequeño trabajé para ganar el pan de toda la familia: escribiente, alcaide, campesino y hasta impresor en mi pueblo Jiquilpan. Esto fue después de morir mi padre, porque antes por poco me voy a estudiar, ¿se acuerda, general?

MÚJICA: Sí, recuerdo que don Francisco Mújica Pérez, mi señor padre, tenía especial interés en ese «muchacho, Lázaro, hijo de don Dámaso y de la señora Felicitas», y por poco interviene para mandarlo a estudiar, ¿a dónde? ¿Morelia o Zamora?

CÁRDENAS: Parece que más bien era a Zamora.

MÚJICA: Y seguramente hubiera usted terminado una carrera, ¡con lo que le gusta leer, estudiar y hacer apuntes!

CÁRDENAS: Sí. Pero murió mi padre y tuve que trabajar, y después vino el asesinato del señor Madero, y me uní a la Revolución.

MÚJICA: ¡Y ahora estamos aquí!

CÁRDENAS: ¡Y ahora estamos aquí!

(Salen Amalia y Mújica.)

Escena 2

(Entran soldados y soldaderas. Entran el Oficial 1 y el Asistente, quien le da a CÁRDENAS su capote militar. Alguien rasga la guitarra. Cárdenas, con el Oficial 1 y el Asistente, recorre el Campamento. Conforme avanza le contestan con simpatía y agrado.)

CÁRDENAS: ¿Qué tal, Matías? ¿Todo bien? ¿Cómo sigue la herida, Pedro? Apúrate a sanar, ¡Hola, Maruca! ¿Recibiste noticias de tu familia? ¿Todo bien? ¿Qué pasó, Macario? ¿Ya no se ha vuelto a trabar esa linda 30-30? (Después, separándose, al Oficial 1) Me preocupa la salud de Pedro y de los otros heridos.

OFICIAL 1:   Algunos muy graves, mi general, y ni modo: Hay que seguirle.

CÁRDENAS: (Pausa) Construiremos un hospital.

OFICIAL 1:   ¿Un hospital?

Todos: (Atienden)

CÁRDENAS: Sí: un hospital militar.

OFICIAL 1:   Sería el primero que construyera el Ejército de la Revolución.

CÁRDENAS: Pues lo haremos.

Soldado: ¡Viva mi general Cárdenas!

Soldados: ¡Viva!

(Cambio)

CÁRDENAS: Cultura, educación, eso es lo que necesitamos, y los más urgidos son los hombres del ejército que han hecho la Revolución. No es justo que sus hijos permanezcan ignorantes hasta de lo más elemental.

ASISTENTE: Usted nada más ordene lo que hay que hacer, mi general.

CÁRDENAS: Escuelas. Escuelas para los hijos de los hombres que forman nuestro ejército.

ASISTENTE: Pues las haremos.

SOLDADERA: iViva mi general Cárdenas!

SOLDADERAS: ¡Viva!

(Soldados y soldaderas se convierten en PUEBLO. Cambio.)

OFICIAL 2:   (Entra y se cuadra.) El gobierno de la República que preside interinamente don Adolfo de la Huerta, lo nombra a usted gobernador interino de Michoacán.

(Salen Cárdenas, los Oficiales 1 y 2 y el Asistente.)

Escena 3

(Lugares indeterminados.)

PUEBLO: (Voces ad libitum) ¿Gobernador ese jovencito? ¡Pero si apenas tiene 25 años! Veamos qué hace y cómo lo hace. Dicen que es muy valiente, pero nadie lo conoce como administrador. Veamos. Veamos. (Pausa.) Bueno, pues no lo hace tan mal el jovencito. Se hace respetar. No da órdenes alocadas. Es honrado. Bien. Bien. Hombre serio y formal.

(Cambio.)

Hombre 1: ¿Ya saben a quien postularán para gobernador de Michoacán?

Mujer 1: No, ¿a quién?

Hombre 1: Al general Cárdenas.

Hombre 2: Buen elemento: ya lo demostró.

Mujer 2: Muy guapo el hombre, y con sólo 33 años.

Mujer 1: Soltero, además.

Hombre l: ¿Quién se fija en eso?

Hombre 2: Cárdenasconoce muy bien el Estado y nos conoce a todos nosotros, y eso es una grande ganancia, y, sobre todo, está muy bien relacionado en las altas esferas de la política.

(Cambio.)

Hombre 3: Ahí está la prueba: lo hacen presidente del Partido Nacional Revolucionario.

Hombre 2: Yo siempre he dicho que es un buen elemento: su gobierno en Michoacán ha sido de lo más benéfico.

Mujer 1: ¿Y sigue soltero?

Mujer 2: ¡Y siempre tan guapote, tú!

Hombre 1: ¿Y qué hace ahora?

Hombre 3: Organizar el partido, darle fuerza, marcarle la ruta por la que debe marchar según los ideales de la Revolución, y ocuparlo en cosas útiles.

Hombre 2: Dicen que los oaxaqueños lo adoran, pues movilizó a todo el Partido para llevarles ayuda después del terremoto.

PUEBLO: (Diferentes expresiones de conformidad con todo lo que ha dicho.)

Escena 4

(El PUEBLO se aparta. Entra Cárdenas por una puerta y Calles por la otra: no se enfrentan.)

CÁRDENAS: Señor presidente Ortíz Rubio, acepto gustoso la Cartera de Gobernación, pues mi presencia en el Partido Nacional Revolucionario, después de la intervención del general Callesen el gobierno de usted, no tiene ya significación alguna.

PUEBLO: ¿Aceptó? Esto equivale a oponerse al general Calles. Quien ahora manda a todos y en todo es el general Calles. Que tenga cuidado Cárdenas. No es lo mismo el campo de batalla, que el campo de la política.

CALLES: ¡Cómo! ¿Pues qué se cree ese muchacho? ¿Aceptó sin mi consentimiento? Bueno, no importa: él piensa que Ortíz Rubio tiene razón y pronto se convencerá de que no. Que renuncien todos los generales que forman parte del gabinete de Ortíz Rubio: a ver si ya pueden hacer algo los civiles.

(Cambio.)

Hombre 1: Regresa a Michoacán el general Cárdenas.

Hombre 2: Bienvenido, señor gobernador, y cuente usted con nosotros para terminar las obras iniciadas.

Hombre Joven: En Michoacán los campesinos, los Obreros y los estudiantes formamos un solo frente: El Frente del Trabajo.

CALLES: Interesante labor de Cárdenas en Michoacán y al frente del PNR y de la Secretaría de Gobernación. iAhora: que renuncie Ortíz Rubio: constitucionalmente, claro! Y Cárdenas que forme parte del gabinete interino.

Hombre 3: Ortíz Rubio no se entendió con Calles y renunció, claro.

PUEBLO: (Voces ad libitum) Claro. ¿Qué se podía esperar? Calles manda. Él es el Jefe Máximo. Todos bailan al son que les toca.

CALLES: Abelardo Rodríguez será el nuevo presidente, y Cárdenas su Secretario de Guerra.

PUEBLO: (Expresiones de admiración por el general Cárdenas)

CÁRDENAS: (Al PUEBLO) Cuando se preparó la nueva elección del general Obregón 1928, yo declaré que no tenía candidato, o lo que es lo mismo, que no tendría mi apoyo nadie en particular y que respetaría la decisión popular, Esta ocasión declaro que debimos dar todo nuestro apoyo al presidente constitucional Ortíz Rubio, y que no estoy dispuesto a aceptar la invitación de mi general Callespara formar parte del gobierno provisional o interino…

PUEBLO: (Voces ad libitum) ¿Cuál es el juego de Cárdenas? Es necesario ser muy tonto para oponerse a Calles. ¿0 cuál es la pose? Termina su periodo como gobernador de Michoacán y una de dos, o se retira o vuelve a sus ocupaciones militares.

Mujer 1: ¿Ya saben? ¡Se casó el general Cárdenas!

Mujer 2: ¡Ay no! ¿Con quién?

Hombre 1: Con una muchacha de Tacámbaro.

Hombre 2: Dicen que una Mujer muy guapa.

Mujer 2: Pues ahora casado, me gusta más.

Hombre 3: Déjense de frivolidades y escuchen esto: Cárdenasforma parte del gabinete de Abelardo Rodríguez.

Hombre 1: ¿Pues no que no?

Hombre 3: iY como secretario de Guerra y Marina!

Hombre 1: ¡Todo puede ser!

Hombre 2: Pero no por orden de CALLES.

Hombre 3: Sino a solicitud del presidente Abelardo Rodríguez.

Escena 5

(Idem,)

CALLES: Pienso que el próximo presidente podría  ser el general Manuel Pérez Treviño.

Sonorense: iCÁRDENAS para presidente!

Tamaulipeco: ¡CÁRDENAS para presidente!

Michoacano: iCÁRDENAS para presidente!

CALLES: Bueno, ¿por qué no? Podría ser también ese muchacho. Díganle a Pérez Treviño que dadas las circunstancias… (Sale)

PUEBLO: ¡CÁRDENASpara presidente!

(Todos se congelan. Entra Amalia, muy enferma, acompañada del Asistente.)

CÁRDENAS: ¡Maly! ¿Qué tienes, Maly? (La toma en sus brazos.)

(Entran los Oficiales 2 y 3 y atienden a Amalia.)

ASISTENTE:  Parece que se adelantará el parto.

CÁRDENAS: Maly, no te preocupes: todo saldrá bien. Te compondrás y el niño nacerá a su debido tiempo. Iremos después a pasear a donde quieras: Cuernavaca, Tacámbaro, el Nevado de Toluca… A dónde quieras… No te preocupes… ¡Maly! Ipronto, llévenla al hospital.

Oficiales 2 y 3: (Se llevan a Amalia.)

(Pausa.)

CÁRDENAS: (Al Asistente) Hace unas horas se apagó la vida de la niña. Le di el nombre de Palmira, nombre del rancho a donde vamos constantes Amalia y yo a pasar sábados y domingos. Allí sembramos árboles y flores que a semejanza de los hijos, se ven crecer con cariño. En Palmira, aislados del bullicio de la ciudad, respiramos el aire sano del campo y allí vimos crecer ilusionados el fruto de nuestro afecto… para verlo morir hoy.

(Pausa pequeña.)

OFICIAL 1: (Entra y se cuadra.) Mi general, la Convención del Partido lo ha elegido su candidato a la Presidencia de la República.

CÁRDENAS: Vamos. (Salen los tres.)

PUEBLO: (Voces ad libitum.) Cárdenases una buena opción. Joven, inteligente, revolucionario. Pero no debería irse de la boca, mira que hablar así de la educación socialista. ¿Quién le creerá que quiere redimir a medio mundo? Muchos lo siguen. Nosotros lo seguimos, ¿por qué no? El ejército está tranquilo. Algunos hubieran querido a Pérez Treviño. Vamos a elegirlo presidente, y a ver qué pasa. ¿No es protegido de Calles? Veamos qué pasa.

(Se apartan.)

Escena  6

(Navolato.)

CALLES: (Entra) No entiendo: yo tenía un simple par de reyes y esos cobardes de pronto dicen «no voy», y se retiran después de apostar fuerte, como si todos tuvieran póquer… ¿Qué se traerán…?

(Entran Cárdenas y el Auxiliar de Calles)

Auxiliar de CALLES: Mi general…

CALLES: ¿Qué pasa?

  1. A.                de C.: El general Cárdenas, presidente electo de los Estados Unidos Mexicanos, espera afuera para presentar a usted sus respetos.

CALLES: Que siga esperando. Entreténganlo mientras acabo esta partida.

PUEBLO: (Voces ad libitum) ¡0tro pelele de Calles! ¡Nos equivocamos! ¡Cárdenas es un lacayo del general Calles! Gabinete Callista, generales callistas, ¿qué le queda a ese pobre Cárdenas?

Escena 7

(Lugares indeterminados. El PUEBLOse divide en 1 y 2)

PUEBLO 1: Ya basta de imposiciones. Muchos ideales de la Revolución no se han cumplido. Calles es un estorbo.

PUEBLO 2: Así estamos en paz. Los inteligentes ganan siempre. ¿Qué más se puede pedir? Sigamos como estamos y que el general Calles dicte lo que hay que hacer. ¿Para qué arriesgarnos?

CÁRDENAS: Durante muchos años nuestras clases dirigentes contemplaron a los indios como cosas desprovistas de todo atributo humano. Es una deuda sagrada de la Revolución recordar el contingente de sangre que los indígenas han aportado para el triunfo de la causa social.

PUEBLO 1: Bien dicho. Todos somos mexicanos. La Revolución es de todos. Los indios merecen nuestro respeto. Secundemos las acciones de Cárdenas en favor de los indios.

PUEBLO 2: Déjenlos. Hablan de indios. ¿A quién le importen los indios? Por humanidad, están bien las acciones que se hacen en su favor.

Oficial l: (Entrando) Señor presidente, los Yaquis lo han declarado «Padre de la Nación Yaqui», y están dispuestos a pelear por usted y por el triunfo de la Revolución. Lo mismo han dicho otros pueblos indígenas.

CÁRDENAS: Debemos considerar que la mayor riqueza de un país es el cultivo de la inteligencia de su población.

PUEBLO 2: ¿Qué dice? ¿De qué habla? ¿Inteligencia «del pueblo»? Anda mal, muy mal, este CÁRDENAS.

CÁRDENAS: La educación socialista combate el fanatismo, y capacita a los niños para una mejor concepción de sus deberes para con la sociedad.

PUEBLO 2: ¡Educación socialista! ¡Atentado contra la religión! ¡Contra los sentimientos del pueblo! ¡Salvemos a la patria de las garras de Cárdenas!

CÁRDENAS: El maestro ha de auxiliar al campesino en su lucha por la tierra y al obrero en la obtención de salarios justos.

PUEBLO 2: subversión – subversión – subversión!

CÁRDENAS: Los trabajadores de la enseñanza confundidos con las clases obreras y campesinas.

PUEBLO:    2: ¡Esto es intolerable!

(Pausa. Muy tensa en el PUEBLO 2, expectante en el PUEBLO 1. Algunos del PUEBLO 2 pasan al PUEBLO 1)

CÁRDENAS: Corresponde a la masa trabajadora, a sus organizadores y a sus directores, luchar sin treguas ni reservas por afianzar sus conquistas a base de disciplina, honradez y aptitud.

PUEBLO 2: ¡Huelgas, huelgas, huelgas! ¿Cuál orden social nuevo? iEstá destruyendo toda la economía nacional!

Un Hombre del PUEBLO 2: Si he de ser sincero, las ganancias han aumentado a últimas fechas.

Otro Hombre del PUEBLO 2: Ciertamente: cada nuevo avance en la política salarial aumenta la capacidad de compra, y a la par que genera bienestar, amplía el mercado.

(Los dos pasan al PUEBLO .)

PUEBLO 2: ¡Ladrones! ¡Roban nuestras fábricas! ¡Roban nuestra producción! ¡Nos roban nuestro privilegio de hacer con nuestro dinero lo que queramos! (Pausa.) ¿Y ahora? ¿Qué novedad es ésta? ¿Es que no respetará nada? ¡La sagrada institución del hacendado! ¡Ataca y destruye la hacienda!

CÁRDENAS: El gobierno de la República ha contraído el compromiso, especificado en el Plan Sexenal de gobierno expuesto durante la campaña por la presidencia, de dotar de tierras y aguas a todos los núcleos de población que carecen de ellas, y de continuar fraccionando los latifundios para satisfacer esas necesidades…

PUEBLO 2: ¡Sacrilegio – demoníaco – Anticristo! (Rodean a Calles, al mismo tiempo entra el Asistente de Cárdenas) ¡Intolerable! iViva el Jefe Máximo! iViva Calles! iFuera Cárdenas!

CÁRDENAS: (Al Asistente) Que estén listos mis auxiliares inmediatos.

ASISTENTE:  (Sale y volverá con los oficiales 2 y 3)

PUEBLO 2: La Confederación de Trabajadores de México, ¿qué es eso?

PUEBLO 1: Fuera la CROC, sus dirigentes están llenos de soberbia y de riqueza: ya no sirven.

PUEBLO 2: Contrapone a los Obreros. Forma centrales obreras diferentes para que se hagan la guerra. Las industrias sufren estas acciones. Enfrenta a los líderes Obreros unos con otros. Esto es el desastre,

PUEBLO 1: Y una confederación de campesinos, de auténticos campesinos, la Confederación Nacional Campesina,

PUEBLO:    2: ¡Ya basta! ¡General Calles, por favor, ya detenga a ese loco!

CÁRDENAS: La Revolución no es una farsa, y nuestro programa de gobierno es el programa del pueblo, por eso se organizan Obreros y campesinos dentro de la ley, y entiéndanlo todos: la continuidad histórica de las luchas populares por la emancipación política, cultural, social y económica de México, constituye el proceso lógico de su integración como nación soberana e independiente.

PUEBLO: Déjenlo que diga disparates. Pero no dejemos que subleve a los campesinos. Hay que detenerlo en todas partes. Que intervenga el ejército.

Hombre del PUEBLO 2: General Calles, intervenga usted decididamente.

CÁRDENAS: Entregaré a los campesinos el máuser con el cual hicieron la Revolución para que la defiendan el ejido y la escuela.

Escena 8

(Idem,)

CALLES: Esto es ya intolerable: desautorizamos esta política de desorden y confusión.

Mientras el Pueblo 2 apoya a Calles, el PUEBLO 1 permanece expectante y cierra filas con Cárdenas)

CÁRDENAS: (Al Oficial 1) Que renuncie el gabinete: que se vayan todos los callistas. (Sale el Oficial 1)

CALLES: Los Obreros, con tanta huelga, demuestran su ingratitud y traicionan los intereses nacionales,

CÁRDENAS: (Al Oficial 2) Destituyan a los gobernadores de los Estados de Guanajuato, Durango, Sinaloa y Sonora. (Sale el Oficial 2)

CALLES: Si no se mantiene la unidad de las filas revolucionarias, podría desatarse la guerra civil.

CÁRDENAS: (Al Oficial 3) Que sean removidos de sus puestos los generales Joaquín Amaro, Manuel Medina Veitia y Pablo Quiroga; y que oficiales del ejército pulsen el pensamiento de otros gobernadores y Comandantes de Zona Militar. (Sale el Oficial 3)

CALLES: El gobierno debe garantizar la paz social en el campo y en la ciudad: debe reprimir el movimiento Obrero.

(El PUEBLO 2 se divide en A y B. El PUEBLO B permanece expectante al lado de Calles.)

PUEBLO B: (A Calles) La Cámara Nacional de Comercio lo felicita sinceramente por sus audaces y contundentes declaraciones. La Federación de Empresarios afirma que con estas declaraciones renace la seguridad en nuestras industrias. Que vuelva la paz en el campo y a las universidades.

PUEBLO 1: (Voces ad libitum; los demás apoyan) ¡El ala izquierda del Congreso afirma que las declaraciones del general Calles son antipatrióticas y que lucharemos por lograr una legislación social progresistas. Los sindicatos del país, reunidos en el Comité de Defensa Proletaria, iremos a la huelga general si no se detiene a la reacción. La Confederación Campesina de México reconoce que la política del presidente Cárdenas responde a nuestros intereses, Los jóvenes hacemos un llamado para construir un Frente Único que pugne por desplazar a hombres y grupos adversos al gobierno del general Cárdenas.

OFICIAL 1: (Entra. A Cárdenas) Señor, ha sido volado el tren a Veracruz, cerca de la Estación Oriental.

PUEBLO: (Permanecerá expectante y tenso hasta donde se indican nuevas reacciones.)

CÁRDENAS: ¿Robo?

OFICIAL 1: No, señor presidente: no hubo ni siquiera intento de despojo, y las víctimas fueron muchas.

(Entran Mújica y los Oficiales 2 y 3)

CÁRDENAS: Un acto criminal más del grupo amigo del general Calles, un acto más de terror y agitación para sembrar desconfianza en todo el territorio nacional. (A Mújica) Diga usted al general Calles que…

MÚJICA: (A Calles) La agitación que se viene haciendo en el país tomando su nombre, ha llegado ya a un límite que perjudica los intereses de la patria. Se ha comprobado la conspiración de tres generales y un civil para derrocar al gobierno constitucional, conspiradores que se dicen amigos de usted, y que es necesario que salgan del país.

CALLES: Me opongo a semejante medida, y si el gobierno de usted la toma, saldré yo con ellos.

MÚJICA: Entonces el gobierno de la república dispone que salga usted del país con esos generales, o con tres civiles.

CALLES: (Aparte, después de una pausa) i0ué bestia…! Soy víctima de mis propias estratagemas! (Pausa. A Mújica) ¿Quiénes son los generales?

MÚJICA: Desconozco sus nombres.

CALLES: ¿Y los civiles?

MÚJICA: Luis L. León, Melchor 0rtega y Luis N. Morones, de la CROC.

CALLES: (Pausa. Derrotado, pero orgulloso) Saldré con los civiles.

CÁRDENAS: (Al Oficial 3) Proceda usted.

OFICIAL 3: (A Calles) Señor general, el avión que lo llevará al extranjero, lo espera.

CALLES  y 3 del PUEBLO A: (Salen.)

OFICIAL 3: (Los acompaña, vigilante.)

PUEBLO: (En cuanto han salido los anteriores) ¡Viva Cárdenas! ¡Arriba nuestro presidente! ¡Vivan las instituciones! ¡Viva la democracia! (Y otras semejantes.)

(Esta parte del Pueblo sale entre vítores y aclamaciones; el Oficial 1 y el Asistente salen con ellos, Simultáneamente salen por otra puerta los restantes del Pueblo A, dando muestras de enojo y deseos de revancha. El Oficial 2 los sigue vigilante.)

(Entra Amalia. Cambio.)

CÁRDENAS: (Profundamente abatido. Unas veces se dirige a Mújica, otras a Amalia) Los falsos amigos gritan «tú eres el rey» y cuánta ceguera llega a producir en los que se dejan adular. Los amigos del general Calleshan traicionado a la Revolución y al propio general Calles, al sentir que pierden sus posiciones de lucro, La Grandeza del México que deseamos, su independencia económica y el bienestar de los mexicanos sólo podremos alcanzarlos unidos en la lucha de cada día, apoyados en nuestros ideales y en la ley. La actitud inconsecuente del general CALLESante mí responsabilidad me ha obligado a cumplir, a pesar suyo, con mis deberes de representante de la nación. En 1918, durante la marcha de Sonora a Michoacán, durante un descanso, el general Calles nos exponía sus ideas sociales –iRecuerden ustedes su magnífica labor como gobernador de Sonora y como presidente de la República!–, y le decíamos Paulino Navarro, Dizán Gaytán, Salvador Calderón y otros que ahí estábamos: «mi general, usted está llamado a ser una de las figuras principales en los destinos de la Nación», y nos contestó: «No, muchachos, yo seré siempre un leal soldado de la Revolución y un amigo y compañero de ustedes. En la vida el hombre persigue o la vanidad o la riqueza, o la satisfacción de haber cumplido honrada y lealmente con su deber; sigan ustedes este último camino. Y es cierto: la Revolución ha tenido hombres que no resistieron ante la tentación de la riqueza: explotaron sus posiciones en el poder, se volvieron mistificadores de las ideas, perdieron la vergüenza y se hicieron cínicos. Veremos al terminar mi jornada político social qué camino seguí de los dos que en 1918 nos señalaba mi general Calles

Escena 9

 (Sala de Los Pinos. Entra Núñez )

CÁRDENAS: Ami, prepara mis cosas: saldré a una gira de trabajo. (A Núñez) Visitaremos las instalaciones hidroeléctricas sobre el río Amacuzac: avise usted a quienes habrán de acompañarme. (Sale Núñez )

AMALIA: ¿Iremos a Palmira el fin de semana?

CÁRDENAS: Si no hay algo más urgente, desde luego que sí, como ya nos comprometimos con el señor general.

AMALIA: Entonces arreglaré también lo necesario para ir a Palmira cuando regreses de Amacuzac. (Sale.)

NÚÑEZ: (Entra.)

CÁRDENAS: ¿Sí, coronel?

NÚÑEZ: Los licenciados Calderon, Corona y Silva Herzog.

CÁRDENAS: Que pasen,

NÚÑEZ: (Hace entrar a los nombrados.)

(Después de las cortesías)

CALDERON: Para informales, señor presidente, de la integración del Grupo número Siete de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, que conocerá el juicio de carácter económico del Sindicato de Trabajadores Petroleros contra las compañías petroleras que operan en nuestro país.

CORONA: Como representante del capital, el licenciado Jacobo Pérez Verdía; como representante del trabajo, el señor Norberto López Rocha, y como representante del gobierno un servidor.

CÁRDENAS: ¿Han comenzado?

CORONA: Inmediatamente, señor. Se ha nombrado una comisión pericial: Efraín Buenrostro, presidente; Mariano Moctezuma, vocal; y como secretario el profesor Jesús SILVA Herzog, aquí presente.

CÁRDENAS: (A SILVA) Por favor, todo dentro de la ley y de acuerdo con la ley.

SILVA: Agotaremos todas las posibilidades de investigación dentro de la ley, señor presidente, y rendiremos a su tiempo un informe y un dictamen..

CALDERON: ¿Alguna otra observación, señor presidente?

CÁRDENAS: Ninguna. Muchas gracias.

(Se despiden y salen, acompañados por Núñez)

MÚJICA: Petróleo: apesta.

CÁRDENAS: Hay muchas formas de quitarle ese mal olor, mi general.. Con el Artículo 27 Constitucional, por ejemplo.

MÚJICA: Ya fracasaron Carranza, Obregón y Calles. Quiero decir que se debe tener mucho cuidado. Yo fui de los que redactaron en Querétaro el 27 Constitucional, y estoy a sus órdenes.

(Aparecen los Representantes Petroleros 1 y 2 y se enfrentan a Cárdenasdesde lejos.)

CÁRDENAS: 27 Constitucional. Para intervenir en las concesiones a las empresas extranjeras, las circunstancias no habían sido propicias por la presión internacional y por los problemas internos. Pero hoy las circunstancias son diferentes. (Pausa) ¿Cuál podría ser la relación entre los sueños de Jiquilpan y el Artículo 27 Constitucional?

 (Todos se congelan y baja él)

 

 

t e l ó n

Fin del Acto II.

 

 

A C T 0  III

 

Escena 1

 (Zona Militar de la Huasteca. Entran Cárdenas, el Asistente y el Ingeniero Petrolero. Cerca pasa una tubería de agua potable.)

CÁRDENAS: Tierras excelentes, pastizales enormes: aquí se levantarían cosechas continuamente y los criaderos de ganado abastecerían a todo el pueblo.

ASISTENTE:  Si, pero en estos rumbos todos tienen los ojos pintados de negro, de negro chapopote,

INGENIERO: Ustedes están recién llegados y apenas comienzan a darse cuenta de las cosas; después se van a asquear.

ASISTENTE: Bueno, ya huele bastante mal ese gas que  se escapa por todas partes.

INGENIERO: Y les parecerá peste lo que significa.

CÁRDENAS: Explíquese usted

INGENIERO: Significa que el petróleo del territorio mexicano se extrae en grandes cantidades, sin precaución alguna y de la manera más desorganizada.

CÁRDENAS: ¿Algo parecido al saqueo?

INGENIERO: Más o menos.

ASISTENTE: ¿Qué cantidades?

INGENIERO: Se calcula que de 1914 a 1918 se extrajeron doscientos diecinueve millones de barriles,

ASISTENTE: iFiuh!

CÁRDENAS: ¿Por qué nos da usted datos así de limitados? 

INGENIERO: Porque son los de la guerra. Sin temor a exagerar puedo decirles que el petróleo mexicano ganó la guerra.

CÁRDENAS: Conozco la frase: Los aliados llegaron a la victoria sobre olas de petróleo.

ASISTENTE: Mexicano, petróleo mexicano, les faltó agregar, según eso,

INGENIERO: Sí. La guerra se ganó desde la «Faja de 0ro», aquí en La Huasteca. Especialmente Inglaterra cuya caballerosidad, por cierto, se ha olvidado de dar la gracias. ASISTENTE  Y por lo visto, ni las dará.

INGENIERO: Y de 1919 a 1924 las compañías han extraído casi mil millones de barriles.

ASISTENTE: ¡0tra vez: fiuh!

CÁRDENAS: ¿Cuánto ha sido hasta 1927?

INGENIERO: No se sabe con certeza, porque las compañías han ocultado cuidadosamente su producción, pero ciertamente han sido muchos millones más de los que han declarado.

ASISTENTE: Una enorme riqueza; incalculable.

INGENIERO: Para los extranjeros. Vean ustedes como viven los dueños de las tierras donde se perforan los pozos: les pagan cinco centavos de renta anual. Y no pregunte cómo poseen las compañías tierras por sí o por los intermediarios, que son muchos y da vergüenza ver cómo son serviles. Y tampoco pregunten cómo andan los pagos de sus impuestos, sobre todo esa compañía El Águila, de los Ingleses.

(Entran las Mujeres 1 y 2 con baldes de agua. Vienen fatigadas: descargan los baldes y se sientan a descansar.)

CÁRDENAS: Van dos veces que habla usted así de los ingleses, ¿por qué?

INGENIERO: Bueno, en realidad no sé que sea más cruel y vergonzoso para nosotros: si la explotación despiadada a que somete Inglaterra nuestro petróleo, o lo que hacen los gringos: mientras exprimen un pozo descubren nuevos yacimientos y cierran las válvulas; piensan que la riqueza de México es una reserva de su propiedad, para su propio país…

(Caminan pensativos, como avergonzados, hacia las Mujeres)

CÁRDENAS: (Reaccionando) Buenas tardes, señoras.

Mujeres 1 y 2: Buenas tardes, señor militar.

CÁRDENAS: ¿Dónde viven ustedes?

Mujer 1: Aquí en el pueblo de donde viene su merced.

CÁRDENAS: ¿Y esos cubos de agua?

Mujer 1: Para tomar. Hay que traer agua del río.

CÁRDENAS: ¿Desde el río? ¿Agua para uso doméstico?

(Entran los Representantes Petroleros 1 y 2)

Mujer 1: Sí, señor militar.

CÁRDENAS: (Al Ingeniero) ¿Esa tubería no va al pozo y al campamento? ¿Es potable?

Mujer 1: Sí, señor militar

CÁRDENAS: Tampoco tendrán servicios. ¿No tienen baños ni excusados?

Mujer 2: Ay, señor, esos son lujos que sólo tienen los güeros en sus casas tan bonitas. Nosotros tenemos un pozo para todo el pueblo, mal cubierto, por cierto.

INGENIERO: Un pozo de infección, diría cualquier médico.

CÁRDENAS: ¿Y el baño?

Mujer 2: En el río también, ¿dónde más?

Representantes Petroleros 1 y 2: Buenas tardes.

CÁRDENAS, INGENIERO y ASISTENTE: Buenas tardes.

CÁRDENAS: Señores, acabo de ser nombrado Jefe de Operaciones en esta Zona Militar de la Huasteca. General Lázaro Cárdenas.

R. P. 1 y 2: Mucho gusto. Bien venido.

CÁRDENAS: ¿Esa tubería es de agua potable?

R. P. 2: Sí, general.

CÁRDENAS: Es de un diámetro mayor al que requieren las necesidades del pozo y del campamento, ¿no es así?

R. P. 2: Así parece.

CÁRDENAS: Atraviesa ese poblado, cuyos habitantes trabajan como peones en el pozo, ¿por qué no les dan servicio de agua?

R. P. 1: Ya hemos escuchado su conversación con estas mujeres, Créame, general: no necesitan nada,

R. P. 2: Estas mujeres están acostumbradas a llevar agua del río a su casa; y todos se bañan en el río, de manera bastante deshonesta, por cierto.

R. P. 1: Y para otras «necesidades», perdone usted si me falta delicadeza, general, pero ahora les hemos construido un pozo, antes se iban al monte.

Mujer 1: No hay remedio, señor general: exactamente como animales.

CÁRDENAS: ¿Escuelas?

Mujer 2: ¿Escuelas? No encontrará su merced un campo petrolero con escuela en toda la Huasteca,

R. P. 2: Para cargar tubos y manejar la pala no se necesita escuela, general.

R. P. 1: Ni para cargar agua en baldes.

Mujeres 1 y 2: (Se levantan, cargan sus baldes y salen.)  

TODOS: (Las miran irse, Después se miden unos a otros, conservan la calma y se despiden con simples y corteses ademanes)

R. P. 2: Creo que si exploramos más abajo…

R. P. 1: No. Será donde sabemos que hay, y con nuestras condiciones. Y si ese joven no quiere vender o rentarnos su terreno, le daremos ese trato que los mismos mexicanos saben aplicar muy bien a los suyos.

R. P. 2: O nos vende él, o le compramos a su familia. (Salen.)

(Los ven irse. Tienen el gesto duro. El Ingeniero reacciona, hace un ademán de «ni modo, así están las cosas», saluda y sale. Cambio. Entra el Periodista)

CÁRDENAS: (Al Asistente) Reúna a la oficialidad.

ASISTENTE: (Se cuadra y sale.)

PERIODISTA: Buenos días, mi general.

CÁRDENAS: Buenos días, señor. ¿En qué puedo servirle?

PERIODISTA: En nada, gracias. Deseaba conocer al nuevo comandante de la Zona. Es usted muy joven. ¿Cómo se siente?

CÁRDENAS: Soy militar, señor: me encuentro bien a donde quiera que me manden.

PERIODISTA: Le comprendo, porque yo soy periodista y viajo constantemente, y dondequiera que haya una noticia yo me encuentro bien. Pero dígame, ¿cómo van sus relaciones con las compañías petroleras?

CÁRDENAS: ¿Qué quiere usted decir?

PERIODISTA: Bueno, aquí es público que las compañías tienen especial interés en el bienestar económico de los generales que…..

CÁRDENAS: Es usted imbécil. Quítese de mi vista.

PERIODISTA: Pero… Yo…

CÁRDENAS: ¡Fuera!

PERIODISTA: (Sale)

(Cambio.)

Representante Petrolero 2: (Entrando) Buenas tardes, general.

CÁRDENAS: buenas tardes.

R .P. 2: ¿Gusta ver un poco allá afuera? ¿Qué le parece ese Packard?

CÁRDENAS: Un coche muy bonito, ciertamente.

R. P. 2: Pues es suyo.

CÁRDENAS: No entiendo.

R. P. 2: Se lo obsequia la compañía petrolera que represento.

CÁRDENAS: Para mis necesidades basta con el que he traído, así que dígale a su compañía que irrevocablemente rehúso el obsequio,

R. P. 2: Perdón: ahora soy yo quien no entiende.

CÁRDENAS: Dígale a su compañía, a propósito de coches, que me permito recordarle que entre sus obligaciones está la de construir caminos, y que no ha cumplido.

R. P. 2: Con su permiso. (Sale, desconcertado.)

CÁRDENAS: Pase usted.

(Cambio.)

Obrero: (Entrando) ¿Qué tal, mi general?

CÁRDENAS: Bien. ¿Qué tal usted?

Obrero: Enojado.

CÁRDENAS: ¿Y qué le ha provocado el enojo?

Líderes Obreros 1 y 2: (Entran.)

Obrero: Esos güeros. Grinqos, ingleses: todos son iguales. Mire usted, yo soy mecánico y no por nada, pero le sé más al asunto que los güeros ésos, y ¿sabe qué?, todos ganan más que yo. Pedí que me aumentaran y, ¿sabe qué?, no me contestaron siquiera: se burlaron de mí.

L. O. 1: Pues no  hay que dejarse, compañero: a trabajo igual, salario igual. ¿O no es así mi general?

L. O. 2: Buenos días, general.

CÁRDENAS: Buenos días.

L. O. l: Perdóneme, buenos días; pero dígame, ¿tengo o no razón?

CÁRDENAS: Desde luego que la tiene.

0brero: «Muchos derechos, ¿y qué? No nos reconocen ninguno. Y hablamos tantito de más y queremos organizarnos y ahí está lo que pasa: sindicatos blancos, y los que protestamos, para afuera. 0 peor, ¿qué pasó en Minatitlán? Asesinaron a Bernardo Simoneen y a José Arenas.

L. O. 2: Y a Antonio Castillo en Tampico. Y también al compañero Serapio, cuando nos informó que le ofrecieron 39 mil pesos para comprarlo. Mejor que nos acordemos de los compañeros que nos han precedido en la lucha, para seguirla nosotros y que su sangre no se pierda por miedosos nosotros.

L. O. l: Por eso mismo venimos a hablar con usted: Hemos visto que usted no es como Manuel Peláez o como Arnulfo R. Gómez, que con el dinero de las compañías hasta pretendieron fundar otra república en la zona Petrolera.

(Por un lado entran los Representantes Petroleros 1 y 2, con guardias blancas armados, y por otra el Asistente con los 0ficidles l, 2 y 3)

CÁRDENAS: ¿Qué desean de mí?

L. O. 2: Los campos petroleros parece que fueran otro país, donde sólo la ley de las compañías manda; hasta tienen cárceles propias, para los mexicanos, claro, y lo peor tiendas de raya para explotarnos mejor.

CÁRDENAS: Todo eso es contrario a las leyes del país y a los ideales de la Revolución.

L. O. l:    Pues lo hay, y pensamos iniciar la lucha para acabar con todo eso.

L. O. 2: Y con la discriminación que padecemos en nuestra propia patria.

CÁRDENAS: Mientras se conserven dentro de la ley, no tendrán nada que temer de la tropa a mi mando.

R. P. 1: Señor general, ¿me permite? (Se lo lleva aparte. Mientras los guardias blancas rodean a los Obreros.) Señor general, la compañía que represento se encuentra justamente alarmada por las acciones contrarias a nuestros intereses que se han venido sucediendo en toda la zona,

CÁRDENAS: ¿Cómo cuáles?

R. P. 1: Algunas y otras que pudieran suceder.

CÁRDENAS: ¿Cómo cuáles?

R .P. 1: Por esas razones me han autorizado para ofrecer a usted 50 mil dólares iniciales, a fin de que nos permita, como lo han hecho otros antecesores suyos, mantener a nuestra costa guardias, mexicanos, claro está, que protejan las propiedades de mi compañía y de…

CÁRDENAS: (A los Oficiales) iAtención! ¡Desarmen a esos hombres!

Oficiales l, 2 y 3: (Desarman a los sorprendidos guardias blancas.)

CÁRDENAS: (Al R.P.1) Tanto los Obreros como las compañías petroleras tienen la garantía del ejército mexicano para su seguridad y para el mantenimiento y el ejercicio libre de sus derechos. Tenga usted la seguridad de que sabremos cumplir. Y esos 50 mil dólares mejor será que los utilicen en el mejoramiento social de sus obreros de más bajo nivel, los peones. Diga usted todo esto a la compañía que representa.

R. P. 1 y 2 y Guardias Blancas: (Salen desconcertados.)

CÁRDENAS: (A los militares) Voy a pedirles un favor: he sabido que cuando llegan de inspección a los campos petroleros los invitan a comer con los empleados extranjeros de las compañías. En adelante aceptarán esa invitación, pero comerán con los mexicanos, para que vean las discriminación a que están sujetos los mexicanos en su propia patria, y se convenzan de que la deferencia a comer y convivir en los salones de recreo es solamente un vil soborno.

 (Cambio.)

Auxiliar de CALLES: (Entra y se cuadra) Mi general.

CÁRDENAS: (Después de responder el saludo) Diga usted.

R. P. 1: (Interrumpiendo) Oh, perdón.

CÁRDENAS: (Al Auxiliar de C.) ¿Es de suma discreción lo que tiene que decirme?

A. de C.: Estoy seguro de que este señor lo sabe, mi general.

CÁRDENAS: ¿Entonces…?

A. de C.: La Ley del Petróleo y el Reglamento respectivo en vigor que mi general Calles, como presidente en funciones, ha puesto en vigor, de tal manera ha distanciado a México de los Estados Unidos, por la intervención de las compañías petroleras, que se teme una invasión armada por parte de ese país, por lo que mi general Calles le ordena tomar las providencias del caso, pues seguramente querrán apoderarse primero de la zona petrolera.

CÁRDENAS: (A todos) ¡Alerta General! (Al Oficial 1) El flanco de Tamaulipas y Tampico. (Sale el Oficial 1. Al 0ficial 2) La zona de Tampico a Tuxpan. (Sale el 0ficial 2. Al Oficial 3) La división de reserva. (Sale el Oficial 3. A su Asistente) En caso de guerra todos los extranjeros serán detenidos y encerrados en campos de concentración, y los que de cualquier modo ayuden al enemigo, serán pasados por las armas. (Sale el Asistente, acompañando al Asistente de Calles)

R. P. 1: Lo felicito, general: rápido y bien, pero inútilmente.

CÁRDENAS: ¿Qué quiere usted decir?

R. P. 1: Que no se producirá ninguna invasión armada.

CÁRDENAS: Está usted muy seguro.

R. P. 1: Sí. Todo estaba preparado, pero no sé qué documentos le hizo llegar ese tortuoso de Calles a nuestro presidente Coolidge, y entonces cambiamos la táctica: continuaremos buscando la forma de eludir leyes, y ciertamente no cumpliremos la del petróleo.

R. P. 2: (Entra por el lado opuesto al que se encuentra el R.P. l, y cruza todo el escenario.) Calles ha cedido y logramos más de lo deseado en esta ocasión: reformas profundas a la ley del petróleo. Mucho nos ayudaron los mismos mexicanos con sus divisiones internas, y muchos otros con el apoyo de nuestro dinero. Estos mexicanos jamás podrán nada contra nuestros sistemas superiores. Un poco de presión nuestra y… (Termina junto al R.P. 1)

R. P. 1: (Regresa con el R .P. 2 para salir por donde éste entró) Todo muy sencillo retiro de nuestros fondos financieros para crear desconfianza; elevar los precios del combustible vendido a México, lo que eleva los costos del consumo interno y crea animosidad contra el gobierno parálisis de nuestras actividades de exploración y explotación, lo que deja al gobierno sin nuestros impuestos, y ,en fin, ¿qué puede hacer este pobre país ante medidas así…? (Salen.)

Asistente de CALLES: (Desde el extremo opuesto.) Mi general, el presidente de la República, general Plutarco Elías Calles, le comunica que, atendiendo a los pedidos de los revolucionarios michoacanos, se le concede autorización para que presente su candidatura al gobierno de ese Estado. (Sale.)

(Cambio)

CÁRDENAS: Huasteca, zona petrolera del Golfo, lo que he visto y vivido lo llevo aquí, tan profunda y dolorosamente clavado como seguramente lo tendrá todo buen mexicano. Nos volveremos a encontrar, porque el destino de los hombres lo van trasando sus vivencias, y los sueños de Jiquilpan nunca han representado tan fuerte jalón como ahora, al estar inmerso en la fortaleza extranjera, desde la cual se hace tanto daño a la patria. (Entra Mújica.) Si alguna vez se presenta la oportunidad, yo seré el primero en acometer esta fortaleza, para que finalmente México sea la nación grande, respetada y libre que en sus sueños vieron aquellos michoacanos Hidalgo y Morelos… Y creo que en las actuales circunstancias nuestras mejores armas son las leyes.

Escena 2

(Sala de Los Pinos.)

MÚJICA: Debemos tener mucho cuidado. Nuevamente le recuerdo que fui de los que hicimos el 27 Constitucional, y estoy a sus órdenes: conozco lo difícil que ha sido hacer que lo cumplan los extranjeros.

CÁRDENAS: 27 Constitucional. Ahora las circunstancias son diferentes: no tenemos luchas internas, el pueblo está unido y trabaja; la tensión que antecede una guerra de grandes proporciones distrae la atención internacional de México, y creo que hoy, más que nunca, nuestro pueblo desea ser libre.

(Entran Hay y Núñez)

HAY: (Feliz) ¡Señor presidente, Castillo Nájera lo hizo!

CÁRDENAS: (Contento, a Mújica) Ha sido derogado el Articulo Octavo del Tratado de Limites de 1853.

MÚJICA: iEl vergonzoso tratado de La Mesilla’.

HAY: (A Mújica) Ya no, general: la vergüenza era ese Artículo Octavo que los Estados Unidos impusieron a Santana, y que nos obligaba a aceptar que los mismos Estados Unidos construyeran una carretera y un ferrocarril en el Istmo de Tehuantepec ¡bajo su protección!, ¡ha sido borrado para siempre!

MÚJICA: Señor presidente, ese tratado comprometía la soberanía nacional, y hemos quedado libres de tal amenaza: acepte usted mis congratulaciones y mi gratitud como mexicano.

CÁRDENAS: Gracias, señor Secretario de Comunicaciones, general de la Revolución y Diputado Constituyente: sus palabras tienen para mi el inmenso valor que significa su personalidad para la patria.

MÚJICA: Lo mismo al señor embajador Castillo Nájera y al señor Ministro de Relaciones Exteriores, licenciado y general Eduardo Hay.

HAY: Gracias, a nombre también del embajador, señor Secretario.

AMALIA: (Entrando) Oh, perdón.

CÁRDENAS: ¡Amy, ven: estamos contentos!

HAY: iHemos logrado una victoria diplomática muy importante!

MÚJICA: Más que importante.

AMALIA: No sé cuál será, pero ya se ve en sus rostros que sí es importante: mis felicitaciones, señor Secretario.

HAY: Gracias, señora.

AMALIA: ¿Tanta Alegría no impedirá ir a Palmira?

CÁRDENAS: Tampoco nos impedirá tornar un refresco, ¿Señores…? Adelante, por favor. Pasen.

AMALIA: Ayer me trajeron pitahayas de Tacámbaro, con las que hemos preparado una deliciosa agua fresca. Sé que les gustará.

CÁRDENAS: Vamos a  tomar ese refresco. Hemos ganado una batalla importante.

MÚJICA: Ganaremos la guerra.

CÁRDENAS: Con las compañías petroleras seguiremos otro procedimiento.

HAY: Y después la lucha por mantener las posesionas ganadas.

AMALIA: Tenían que ser los tres generales revolucionarios…

 (Salen todos.)

Escena  3

 (Lugares indeterminados. A medida que avanza la discusión entra el PUEBLO. SILVA Herzog y R. P, 2)

SILVA: Las principales compañías petroleras que operan en México forman parte de la Standard Oil y de la Royal Dutch Shell.

R .P. 2: Mentira. Son compañías mexicanas, con capital mexicano, cuyas acciones se cotizan libremente en Londres y Nueva York.

SILVA: E1 60 por ciento de la producción se exporta a dos países: Estados Unidos e Inglaterra. Tanto por su origen como por sus intereses, las compañías petroleras nunca han estado vinculadas al país, y sus intereses son ajenas y hasta opuestos al interés nacional.

(Entran los Líderes Obreros 1 y 2)

R. P. 2: Nueva mentira y manifiesta mala fe: desde siempre hemos estado al pendiente de les sucesos de México y, claro, tenemos que vender el petróleo donde lo compran.

SILVA: Las compañías han recurrido a toda clase de trucos y falsedades para no pagar completos los impuestos, a pesar de que la industria petrolera de México es la más rentable del mundo: en relación a su capital invertido en Estados Unidos obtuvieron ganancias por el 6,13 por ciento, iY en México del 16.18 por ciento!

R. P. 1: Este señor no sabe nada de contabilidad ni de manejar una industria petrolera.

SILVA: Para producir un barril de petróleo en Estados Unidos se necesitaban 48.12 dólares, ien México sólo 8.64 dólares!

(Entra el Representante Petrolero 1)

L. 0. 1: Entre otras cosas eso significa que la mano de obra mexicana está muy mal pagada.

R. P. 1: iEs la mejor pagada de la República!

L. O. 1: Exprimen al Obrero mexicano descontándole víveres y ropa que les dan en tiendas de raya.

(Entra Corona. Ya debe estar todo el PUEBLO)

SILVA: Y exprimen nuestra economí’a con la más, grande de todas las burlas; nos venden nuestros propios productos más caros que en el resto del mundo:

L.O. 2: E1 gasoil 170 por ciento más caro.

PUEBLO: (Abucheo)

L.O. l:    La gasolina 135 por ciento más cara.

PUEBLO:   🙁Abucheo)

L.O. 2: La kerosina 340 por ciento más alta,

PUEBLO: (Abucheo.)

L.O. l:    Y hasta 350 por ciento más alto los lubricantes.

PUEBLO: (Abucheo.)

SILVA: A pesar de todos los fraudes, el ocultamiento de utilidades y las maniobras como la de los famosos «pesos esterlinos», la Comisión Pericial descubrió que en los últimos tres años las compañías obtuvieron por lo menos 170 millones de posos en ganancias libres de todo gravamen; ipor lo tanto sí pueden pagar los 26 millones de pesos anuales que piden los Obreros!

PUEBLO: ¡Que paguen – que paguen – que paguen!

R .P. 2: Los peritos de la Comisión Pericial todo lo enredan y acomodan de acuerdo a sus muy personales teorías económico-políticas. No saben nada de economía, de contabilidad, de nada:

R. P. 1: iSILVA Herzog es comunista!

PUEBLO: (Abucheo; son embargo «Los Tres'» reaccionan ante el insulto a Silva y se pasan al lado de los Representantes Petroleros.)

CORONA: Existe un desequilibrio entre los factores de la producción en la industria petrolera, desequilibrio imputable a las compañías demandadas, las cuales están en posibilidad de aumentar los salarios de sus trabajadores y mejorar las condiciones de trabajo de éstos hasta por la suma de 26 millones de pesos. Por lo tanto se condena a las compañías al pago de salarios y demás prestaciones, a partir del 1 de mayo de 1937…

Los Tres; iNo, no, deténganse, no hagan eso, no nos enemistemos con ellos, son fuertes, son poderosos, sus capitales sirven al país.

PUEBLO: ¡Fuera con esos tres, ¿qué se traen?! Vendidos. Vendepatrias. Prestanombres, Traidores. Nos están robando y ésos lo están viendo y lo niegan:: fuera con ellos y con todos los traidores

R. P, 1: (A los Tres, que asienten sin servilismos, y ésta será la tónica de su actuación.) Iniciaremos lo de costumbre: aumento de costos en los combustibles…

Los Tres: Retiro de capitales en los bancos. Cohecho a las autoridades. Compra de los Líderes. Estorbar toda negociación mexicana en el extranjero.

R.P. 2: Y algo que ahora llevaremos a extremos en Estados Unidos e Inglaterra.

R. P, 1: Y Algo más: enfrentaremos a la masa trabajadora, para que se despedacen entre ellos.

Los Tres: Si, claro, muy bien pensado, ya hemos enfrentado a los generalotes y siempre hemos obtenido ganancias, enfrentaremos ahora a los Obreros y las ganancias serán mayores. Por algo son tan poderosos est0s señores: son unos genios. Enfrentaremos a los Obreros.

L. O. 1: ¡Compañeros, es importante mantener la disciplina: nadie dé un paso atrás: todos unidos con los trabajadores petroleros!

PUEBLO: Si. Si. Justicia. Que paguen lo que deben las compañas.

L. O. 2: Detengámos el saqueo de nuestros recursos, y defendamos nuestros salario.

PUEBLO: Sí. Sí. Que se cumpla la ley. Que acaten el laudo.

CORONA: Tienen hasta el 31 de diciembre para cumplir con el laudo de los tribunales del Trabajo.

PUEBLO: Que lo cumplan. Que lo cumplan. Que lo cumplan. Es la Ley. Que paguen a los Obreros.

Los Tres: Un momento: esperen, por favor. No nos enemistemos con ellos. Ellos dicen que acatarán la ley.

PUEBLO: Que la cumplan. Que acaten el laudo de Conciliación y Arbitraje, Que paguen a los Obreros. Es la ley.

R. P. 2: Estoy cansado de estos mexicanos ladrones. Hagamos intervenir decididamente a nuestros gobiernos.

R. P. 1: Y si es necesaria la intervención armada, intervendremos.

Los Tres: No, no, por favor. ¿Ya ven? Los hemos hecho enojar. ¿Qué vamos a hacer ahora? Sí, sí: eso: les daremos un consejo.

R. P. 2: Está bien, apelaremos a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

PUEBLO: (Abucheo)

CORONA: Se suspende la ejecución del Laudo hasta el fallo de la Suprema Corte.

PUEBLO: (Desencanto)

Los Tres: Un nuevo consejo, les daremos un nuevo consejo. Mucho se puede lograr. Pidan garantías al presidente.

R. P. 2: Está bien: hablaremos con el presidente,

(Todos se apartan sin retirarse, y están atentos)

Escena

(Sala de Los Pinos. Cárdenas, Müjica, Corona, R. Petroleros 1 y 2)

R. P. 1: Señor presidente, deseamos manifestar a usted que no estamos en condiciones de cumplir con los términos a que nos obliga el Laudo,

CORONA: Las compañías presentaron ya las objeciones al Laudo, y las hemos estudiado, señor presidente: no invalidan la conclusión: si tienen capacidad para pagar las 26 millones de pesos que piden los Obreros.

R. P. 2: Entonces en alguna parte debemos estar equivocados nosotros, y definitivamente no conocemos bien nuestros propios negocios,

P, .P. 1: Esos 26 millones no son tales; decir 26 millones es teoría; en realidad se nos obliga a un desembolso de más de 40 millones de pesos anuales,

CÁRDENAS: Podemos buscar la forma de que eso no suceda, Por ejemplo, se podría hablar con el Sindicato para formar una comisión mixta con representantes del propio sindicato, de ustedes mismos y del gobierno, comisión que vigile que no se exceda la cantidad señalada por el Laudo.

R. P. 2: ¿Y quién nos garantiza que eso será así, y no de otro modo después?

CÁRDENAS: Se los garantizo yo, el presidente de la república.

R. P. 1: (Después de una consulta con la mirada con el R .P. 2) No podemos aceptar, ni con la garantía de nadie.

CÁRDENAS: señores, no haremos nada que no esté dentro de la ley. Esta reunión ya no tiene objeto.

 R. P. 1: (al R. P. 2, saliendo, a media voz) Probablemente el Departamento de Estado y el Pentágono opinen de otra manera.

CÁRDENAS: (A Núñez) Coronel, a la primera señal de intervención armada de cualquier país extranjero, que se cumpla el plan de emergencia: la destrucción y el incendio total de los pozos petroleros.

NÚÑEZ:: (Se cuadra y sale)

CÁRDENAS, MÚJICA Y CORONA: (Se cierran)

(Todo ligadísimo; ritmo violento. Entra el Ingeniero)

Escena 5

(Lugares indeterminados)

R .P. 2: No se atreverán.

R. P. 1: Es una eventualidad que seguramente tienen prevista nuestras fuerzas armadas.

R. P. 2: Preparémonos entonces para el fallo de la Suprema Corte.

R. P. 1: No será favorable a nosotros, ciertamente

R. P. 2: Y sólo les quedará a los mexicanos un camino: la intervención administrativa.

R. P. 1: ¿La intervención administrativa? ¿Los mexicanos manejando nuestros negocios? ¡Por favor!

CÁRDENAS: ¿Estamos capacitados?

INGENIERO: Tendría que hacerse una reestructuración total para manejarlas todas como una sola empresa, y no es posible: son 17 compañías, todas con intereses muy diversos, y hasta encontrados, y de diferentes nacionalidades.

R. P. 2: Nos harán perder millones de dólares.,

R. P. 1: ¡No. Ahora que lo pienso: ganaremos millones de dólares! ¡Los accionistas nos levantarán monumentos! iQue nos intervengan estos grasientos, pero ya!

CÁRDENAS: ¿Cuál seria nuestro más grande peligro?

INGENIERO: Equipo, refacciones, herramientas, y que no sufra daño el instrumental más delicado.

(Se adelanta el Lider Obrero 1)

R. P.1; Los mexicanos no tienen ni con que hacer un tornillo: imagínatelos con todas las industrias del petróleo en sus manos,

R.P. 2: ¡Entiendo. Pronto: que se giren las órdenes oportunas: Bloqueo total a los mexicanos en la venta de refacciones, herramientas y equipo.

L. O. 1: Señor presidente, brigadas de Obreros cuidan los pozos y los almacenes.

INGENIERO: Los ingenieros mexicanos cuidan las instalaciones más valiosas.

R .P. 2: Y cerraremos todos los mercados para la venta del petróleo, mientras dure la intervención,

R. P. 1: Y para completar el cuadro hagamos una guerra civil, Que se maten los mexicanos unos a otros: la experiencia nos ha enseñado que es la mejor manera de librarnos de ellos y de sus pretensiones estúpidas.

R. P. 2: Muy bien, señores habitantes de este pobrecito país, esperemos lo que habrá de decir su Corte Suprema, y nosotros los obligaremos a intervenirnos.

R. P. 1: Y los esperaremos en nuestras gerencias, para entregarles nuestras industrias. iYa nos pedirán que volvamos!

R. P. 2: Y volveremos. Seremos entonces los dueños de todo, no sólo del petróleo.

 (Salen ambos)

PUEBLO: (Rumora desconcertado)

CÁRDENAS: Esperen a lo que diga la Suprema Corte.

Escena 6

(Cárd

enas, los Líderes Obreros y Mújica presiden un mitin en el Zócalo)

L. 0. 1: Dicen las compañías que no pueden pagar 26 millones de pesos, Mentira, Ya está demostrado,

PUEBLO: Que paguen, que paguen,

L. O. 2: Si se oponen es porque este conflicto no es económico, sino político.

L. O. 1: Quieren evitar que se les sujete con la ley, que se les condene. No quieren dar el ejemplo ante el mundo de haber sido sujetadas por un pobrecito país, como nos dicen.

PUEBLO: (Abucheo.)

L. O. 1: E1 interés que tienen es mantener a México como un campo de explotación del esfuerzo humano, productor de materias primas con mano de obra barata, Y ni siquiera reinvierten en México sus cuantiosas utilidades, sino que únicamente nos dejan tierras yermas, subsuelos empobrecidos, salarios de hambre y muchos malestares sociales.

PUEBLO: (Diversas exclamaciones contra las compañas)

L. O. 2: Por todo esto compañeros, el proletariado de México declara estar dispuesto a cualquier sacrificio por defender la autonomía de la patria, estar dispuesto inclusive a empuñar las armas para defendernos contra la reacción y el imperialismo.

Campesino: (Adelantándose) Nosotros hemos tenido dificultades con los terratenientes extranjeros, que únicamente explotan la tierra y a los campesinos, llevándose las ganancias. iCompañeros Obreros, estamos con ustedes!

PUEBLO: (Vivas a los Obreros y a los campesinos)

Hombre del PUEBLO: iNo es la primera vez que luchamos contra el imperialismo desde la Independencia, y desde entonces hemos conservado nuestra libertad a costa de muchos pesares! iDebemos seguir siendo libres!

PUEBLO: (Expresiones de rechazo a la intervención imperialista.)

Mujer del PUEBLO: No se dirá que ahora la mujer mexicana se queda atrás. ¿No hicimos también la Revolución? iEstamos con ustedes!

PUEBLO: (Diversas expresiones a favor de las Mujeres)

L. O. 1: Compañeros, apoyemos las acciones de nuestro gobierno.

L. O. 2: Lo que decida nuestro gobierno, eso haremos. iViva el presidente Cárdenas!

(Exaltados y dando diferentes muestras de apoyo a Cárdenas, salen todos. CÁRDENAS permanece completamente solo)

Escena 8

(Sala de dos Pinos. Entran Mújica y el Ingeniero)

CÁRDENAS: ¿Si nos viéramos obligados a obrar radicalmente…?

MÜJICA: Cuente usted con el apoyo de todo el mundo, menos con el de las potencias imperialistas.

(Entran casi intempestivamente NÚÑEZ, CALDERON y CORONA)

CALDERON: Señor presidente, la Suprema Corte falló en contra de las compañías petroleras… Y las compañas no acatan el fallo.

(Pausa tensa)

CÁRDENAS: Expropiación.

(Pausa)

CÁRDENAS: (A los licenciados) Señores, por favor redacten el Decreto de Expropiación.

CALDERON y CORONA: (Todavía sorprendidos, asienten y salen)

CÁRDENAS: iLa deuda por el pago de la expropiación será muy grande, ¿podremos pagarla sin sacrificios demasiado pesadas para el pueblo?

INGENIERO: Científicamente explotado nuestro petróleo, y administrado con honradez, no sólo pagará a plazo razonable la deuda, sino que dejará grandes ganancias.

CÁRDENAS: General Mújica, aplicaremos el 27 Constitucional y la Ley de Expropiación de 1936.

MÚJICA: A sus órdenes, señor presidente.

CÁRDENAS: Pero debemos cuidar que no surja en el futuro un prevaricador que arroje de nuevo a la Patria a los pies del extranjero, y menos tratándose de las riquezas del subsuelo; y si surge, que el pueblo pueda conocerlo sin dudas y lo identifique como traidor. General, redacta por favor un manifiesto a la nación, donde se explique claramente por qué expropiamos.

MÚJICA: (Orgulloso, acata y sale)

NÚÑEZ y el INGENIERO: (Contentos. Saludan, y salen)

CÁRDENAS: (De nuevo inmensamente solo)

Amalia: (Entra. Está muy lejana.)

CÁRDENAS: (Desde una altura inmensurable, a Amalia) Muchas casas han sucedido en mi vida que serán explicadas a partir de ahora, y los sueños de Jiquilpan dejarán de ser un misterio.

Escena

(Salón de Palacio Nacional)

NÚÑEZ: (Hace entrar a Mújica y sale.)

MÚJICA: (Entrega a Cárdenas un documento)

CÁRDENAS: (Recibe el documento y le hace correcciones)

NÚÑEZ: (Hace entrar a Calderón y a Corona, y sale.)

CALDERÓN: (Entrega a Cárdenas un documento)

CÁRDENAS: (Después de leer este documento) ¿La comisión que ha redactado este documento está unánimemente de acuerdo?

CALDERON: Si, señor presidente.

NÚÑEZ: (Hace entrar a HAY, Líder Obrero 1, al ingeniero, al Asistente y a los Ofíciales l, 2 y 3, y sale.)

CÁRDENAS: Señores, los invito a firmar conmigo el decreto de expropiación de la industria petrolera.

(Pausa en la que se nota la tensión que ha provocado el anuncio. Se adelantan Hay y el Ingeniero)

HAY: Señores, este documento es la segunda independencia de México y yo me honro en firmarlo. (Lo firma)

.LÍDER OBRERO 2: (Entra conduciendo al PUEBLO, silencioso y enojado) ¡Señor presidente, el pueblo no puede tolerar más la desvergüenza y los insultos de las compañías petroleras!

Representantes Petroleros 1 y 2: (Entran)

CÁRDENAS: Terminaremos con su intervención intolerable para siempre. Expropiaremos.

PUEBLO: (Primero parece no comprender, después se agita y murmura su conformidad)

NÚÑEZ: (Entra con un micrófono que coloca ante Cárdenas, y permanece)

R. P. l: ¿Expropiación? (Escandalizados, a media voz.)

R. P. 2: iEs un atraco!

R. P. l: iEs un robo!

R. F. 2:: ¡Ladrones. Abigeos:

R. P. 1: ¡Debemos impedirlo! (Intentan acercarse a Cárdenas)

(Al unísono Mújica, el Líder 0brero 1, el Ingeniero y un Hombre y una Mujer del PUEBLO, avanzan marcialmente y se enfrentan a los RR PF 1 y 2. Esta acción ha h echo callar al PUEBLO)

CÁRDENAS: (Calmadamente, ante el micrófono) Manifiesto a la Nación… (Silencio total) ¡Mexicanos…!

TODOS: (Levantando el puño cerrado) ¡Mexicanos!

(Todos se congelan y baja el)

T e l ó n

FIN  DE  LA  OBRA

 

 

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