La búsqueda de Dios (5) El Origen

Para comprender mejor la respuesta del Maestro Jesús respecto al primer Mandamiento de La Ley, es necesaria la referencia al desarrollo de la Religiosidad. Y así, lo primero que el hombre conoció fue la naturaleza y una de las cosas de que tuvo inicialmente conciencia fue de que en sus relaciones con la naturaleza se establecía la doble vertiente de que lo mismo le era provechosa y benéfica, que perjudicial y destructora. Dio entonces a la naturaleza, a los animales y a las cosas, una personalidad tanto más grande y poderosa cuanto mayor era su incomprensión de los fenómenos, y categorizó esa personalidad como buena o mala, según el provecho o el daño que provocaba.

Sin embargo, no fue siempre así, pues a veces lo que consideraba bueno, se comportaba de manera que causaba daño; entonces el hombre no culpó a la personalidad otorgada, sino a sí mismo, e inventó la actitud propiciatoria que consiste en, por así decir, ablandar, aplacar la ira o la opinión en este caso de la naturaleza personificada, tornándola favorable, y atraer así su favor o beneficencia. Y también otra actitud: la deprecación, que consiste en hacer un ruego o una súplica ferviente, insistente, hasta lograr que la deprecación sea eficiente, es decir que se recibe lo que se pide. Una y otra actitudes en algún momento incluyeron los sacrificios de plantas y de animales, como en los casos de Caín y Abel, y en algunos otros de personas. Esto fue común a todos los pueblos.

Ya se entiende que esa personalidad devino en lo que nosotros llamamos dioses, los cuales a su vez pronto tuvieron una representación, o imagen, sucediendo un fenómeno que ha sido objeto de estudio de muchas y muy variadas ciencias, la Teología incluida: esos dioses una vez aceptados como tales por la comunidad que los imaginó, adquirían en reciprocidad obligaciones con ésa su comunidad y debían comportarse con ella provechosamente. Si alguna vez estuvieran enojados por cualquier razón, visto el arrepentimiento y la propiciación, tenían que contentarse indefectiblemente y continuar otorgando los beneficios que se le atribuyeron.

Para algunos estas observaciones de las ciencias explican que Dios no existe, sino que es una creación de la ignorancia del hombre primitivo; para otros es una manera de entender el proceso del despertar de la conciencia humana, con ella la de su espiritualidad, y por tanto el comienzo de su búsqueda de la divinidad. (En el próximo mini-artículo “el desarrollo conceptual de Dios”)

 

Deje una respuesta.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *