La búsqueda de Dios (2)

La Religiosidad es una cualidad del ser humano que lo inclina a la búsqueda, el encuentro y a las relaciones con la divinidad. La religiosidad no es ni exclusiva ni única de una raza, de una cultura, de una edad, de un sexo. Es universal. No es lo mismo, por tanto, religiosidad que religión. La religión, por el contrario, al ser producto del consenso de un grupo humano, identificado en un tiempo y en su ubicación geográfica, es una forma cultural. La religión da forma, organiza y da orden a la religiosidad, o la deforma por medio de la manipulación, la imposición o el miedo: cuando esto sucede la religiosidad pierde su esencia.

No hay fundadores de religiones. Los grandes maestros que son llamados así jamás soñaron con “fundar una religión”; ellos enseñaron caminos para el encuentro con lo eterno, lo absoluto; serán sus discípulos quienes al llevar la doctrina a más personas, acabarán por adquirir métodos de enseñanza, se organizarán por jerarquías (la burocracia, pues), reglamentarán los ritos y liturgias, pedirán bienes a cambio de sus servicios, y todo lo demás que conocemos.

Nosotros hemos llamado divinidad, así en abstracto, a lo que cada religión da un nombre específico, con fines de identificación: Teos, Deus, Dios, Gottman, Yahvéh, Alá, Ometéotl, Osiris, Odin, Brahama, Gran Arquitecto del Universo, y muchos más.

Quiérase o no, es sólo cuestión de nombre, y de lo que la Religiosidad quiere significar: el Ser Supremo, el Ser Absoluto, el Increado, el Gran Espíritu, el Creador de todas las cosas, la Verdad Absoluta, la Causa Primera, con lo cual quiere además de conocer, relacionarse. Por eso ha sido un gran, gravísimo y reprochable despropósito que unos seres humanos aniquilen a otros en el nombre de dios.

Si la respuesta del Gran Maestro Jesús, “Amarás al Señor, tu Dios”, etcétera, la mantenemos únicamente para los judíos y su Yahveh, según el contexto en que la expresó, pierde universalidad. Tampoco puede ser exclusiva del cristianismo, quien se la apropio, porque Jesús era judío, no cristiano, pues el cristianismo con su dios trinitario fue fundado como tal 300 o más años después, por el emperador Constantino y el Concilio de Nicea. Si se mantuviera exclusiva del cristianismo, igualmente perdería universalidad. Y entonces la Religiosidad dejaría de ser una característica humana para ser el derecho exclusivo de alguien, lo cual además de falso, resultaría aberrante. (En el siguiente mini-artículo los dioses trinitarios)

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