La búsqueda de Dios (1)

En el Evangelio de Mateo (22, 37) el Gran Maestro Jesús expresa claramente que el mandamiento mayor y primero de la Ley es “Amar al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu mente, con toda tu alma”. Excelente respuesta por verdadera, me parece, pero contiene cinco conceptos que es necesario comprender para practicar correcta y cabalmente esa enseñanza: en este contexto ¿qué debemos entender por la ley, el amor, dios, corazón, mente y alma? Si no se tienen claras estas ideas, entonces la práctica corre el riesgo de ser vacua, sin sentido, contraria a la enseñanza de Jesús, y hasta peligrosa. (Dije “ideas”, no conceptos filosóficos ni teológicos de ninguna religión)

Veamos: la edad de la tierra según los Geólogos es de unos 4 mil 470 millones de años; la edad del hombre de unos 4 millones de años según los Antropólogos, y la Historia del Hombre actual como tal anda sobre apenas 40 mil años, porque nada nos impide suponer existencias de culturas anteriores a la nuestra durante esos 4 mil 466 millones de años previos. Permaneciendo en “nuestra era”, antes de Jesús y en su tiempo había muchas religiones, grandes y tribales, y por lo tanto una multitud no pequeña de “dioses”, miles de ellos que “ya no existen”.  

Seguimos: en el año 30 de “nuestra era” los judíos eran una tribu belicosa en un extremo del imperio romano, y su dios un dios tribal sin importancia ni dentro de ese imperio ni menos en otras civilizaciones enormes, como la Hindú, la China, las Mesoamericanas, o “los bárbaros del norte europeo”, todas con sus respectivas religiones, evoluciones de otras religiones anteriores, y en consecuencia con sus dioses de antes y de después. ¿De qué o cuál dios habla Jesús? Quien le pregunta es un judío y siendo él mismo judío evidentemente habla del dios de los judíos, que nosotros conocemos como “Yahveh” (yo soy el que soy).

A fin de universalizar la enseñanza de Jesús y comprender mejor sus palabras es necesario salirnos de los contextos judío y cristiano (que son muy cerrados y excluyentes), no sólo para comprender la idea de dios, sino para acercarnos a una explicación humana de la búsqueda de dios (y los cinco conceptos de la respuesta de Jesús), y del cumplimiento de La Ley. Para ello hay un camino que se llama “religiosidad”, y de la cual hablaremos en un próximo mini-artículo, con el permiso de ustedes. Hasta entonces.

 

Deje una respuesta.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *