Hidalgo preinsurgente (1)

Para entender mejor a tan grande Hombre, bajarlo del pedestal de bronce y desmentir la ignorancia y la mala voluntad. Párrafos tomados del trabajo (2018) del Mtro. Crispín Duarte, “Haciendas de Hidalgo en Taximaroa”:

Hidalgo en 1803 se encuentra imbuido de las ideas políticas y sociales que ha podido abrevar de sus amplias y profundas lecturas de teología. Parece que el destino le ha deparado un papel protagónico en la historia de México; su proyecto de vida se va nutriendo de los elementos necesarios para erigirse en el prócer que daría inicio a la revolución independentista: uno de ellos, es su pertenencia a la clase social  de los criollos, marginada por los europeos de posiciones políticas y eclesiásticas de primer nivel; otro, es su sensibilidad social para entender y hacer suyos las aspiraciones y los problemas de los sectores desposeídos; otros más, es su sólida formación ideológica, doctrinaria y política que le da la posibilidad de vislumbrar la necesidad de acabar con el régimen monárquico  en la Nueva España.   

Hidalgo también pudo acceder a los postulados del teólogo belga Carlos René Billuart (1685- 1757)que tratan sobre la posibilidad de que la multitud ceda su derecho o poder gubernativo a fin de que el ejercicio del poder político se realice de manera ordenada y provechosa. “Si lo transfiere a unos de entre el pueblo tomados de cualquier condición, se llama democracia. Si se trata de unos cuantos de la gente principal, se llama aristocracia. Si es única la persona a quien se transfiere el poder, se llama monarquía, ora se trate de él solo, ora se trate también de cada uno de sus sucesores conforme al derecho hereditario”.

Para Billuart todo poder se remonta a Dios, “mas de manera inmediata y por derecho natural el poder político está en la comunidad. Y solo de manera mediata y por derecho humano, está en los reyes y demás gobernantes”. Sobre la tiranía, Billuart escribe: “Los escritores de autoridad advierten que la repú­blica, mediante las representaciones reunidas del reino, puede proceder contra el tirano, deponerlo o sentenciarlo a muerte, si no hay otro remedio; porque dicen que el rey tiene recibida de la república la autoridad regia no para destruirla, sino para levantarla y conservarla, y consiguientemente la misma república puede quitarlo, si el rey actúa para manifiesta perdición”.

Esto explica algunos fundamentos de su rebelión, aunque al principio disfrazada a favor del sifilítico Fernando VII. Continuaremos con el tema. Si les interesa se puede reproducir o reenviar sin restricciones. Saludos cordiales.

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