En defensa propia, porque el estado no nos defiende.

Todos recordamos que en febrero de 2013 surgieron en la Tierra Caliente de Michoacán, con gran fuerza y con proyección más allá de nuestras fronteras, los llamados “autodefensas”, para defenderse de los cárteles de las drogas y del crimen organizado, los cuales en esa zona, como en todo ese Estado occidental de la República Mexicana, y en todo este país, cometían toda clase de delitos: asesinatos, robos, secuestros, violaciones, siembra, trasiego y venta de drogas, sin que ninguna autoridad interviniera para detener y castigar tanta delincuencia… ¿Por qué? Complicidad, corrupción e impunidad: no hay de otra.

En días pasados (17 de agosto) el periódico El Universal publicó un reportaje sobre los indígenas Nahuas de Zondolica, organizados para defender a sus comunidades y a sus tierras de todo aquel que pretendiera dañarlos. Y han tenido éxito, porque se han conservado a salvo. Hemos sabido también de otras zonas de México. Ya no es raro encontrar letreros que adviertan la organización de los vecinos para defender sus barrios, sus colonias, sus escuelas. Hemos sabido también, ahora ya sin sorpresa, de los “linchamientos” a ladrones, violadores y secuestradores en comunidades cansadas de soportar tanta criminalidad sin respuesta a sus solicitudes de auxilio.

Lo peor sucede cuando “la autoridad” aparece y se pone de parte de los delincuentes, alegando que legalmente nadie puede hacerse justicia por propia mano; pero sin considerar que eso sucede precisamente por algo muy sencillo: complicidad, corrupción e impunidad de esas mismas “autoridades”.

El último ejemplo de Zondolica es simbólico por otra razón: las más interesadas y las más bravas son las mujeres. Además, ellas han demostrado no ser manipulables, y que no fácilmente aceptan acuerdos como los que dieron al traste con los autodefensas de la Tierra Caliente, quienes acabaron perseguidos por los criminales, el ejército, los policías, y muchos de ellos asesinados o encarcelados. Resultado:  la criminalidad no cesa y es una muestra más de la injusticia total del actual sistema político que ya es urgente cambiar. ¿O no?

Piénsale, propón, arriésgate, únete. (Se vale reproducir hasta 1000000)

Deje una respuesta.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *