Cambiar para NO cambiar.

Los políticos mexicanos en general están usando las palabras de muchos de nosotros para descalificar el sistema de partidos, pero con una profunda diferencia conceptual. Nosotros buscamos un cambio profundo en el sistema, la desaparición de “estos” actuales partidos y SIN los políticos que nos han llevado a la pobreza de 54 millones de hermanos mexicanos, a la miseria moral de la sociedad, al crimen, a la impunidad, a la pésima educación y la peor calidad de vida de la mayoría. Esos políticos criticones del sistema no quieren que eso cambie; quieren que las cosas sean las mismas pero de otro modo, de manera que sigan siendo ellos quienes lo manejen todo, no sólo sin el pueblo, sino contra el pueblo.

El ejemplo más claro nos lo acaban de dar tres veteranos políticos en una mesa redonda (01-08-2017) organizada por Diálogos Galileos (¿?), con  Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, quien antes fue Procurador de Justicia del entonces Distrito Federal; Manlio Fabio Beltrones, sonorense que ha sido gobernador, senador, diputado y presidente del PRI, cargo al que renunció cuando en 2016 el PRI perdió casi todas las elecciones de ese año; y Gustavo Madero, quien fue diputado, senador, presidente del PAN. Temas: gobiernos de coalición (o sea los mismos con los mismos pero de otro modo), y gobernabilidad, que no tenemos precisamente por la incompetencia de los políticos como ellos.

Antes, el 18 de mayo anterior Beltrones estuvo con Diego Fernández de Ceballos (panista de triste memoria y uno de los políticos “más odiados”, si lo recuerdan), y con el analista político Federico Reyes Heroles, en otra mesa con los temas “Francia, ejemplo electoral, México 2018: ¿Segunda vuelta? ¿Gobierno de coalición?”, en el Club de Industriales de la Ciudad de México. O sea, si se pudiera: segunda vuelta para legitimar a los de siempre, y coaliciones de los mismos con los mismos aunque sean de diferente partido. ¿Cuál cambio?

Es urgente que abramos nuestras conciencias como ciudadanos responsables de nuestro país y de las generaciones que nos siguen, para aceptar que debemos cambiar este sistema opresivo e injusto. Nada podremos hacer si antes no estamos convencidos de que depende de nosotros ese cambio. Piénsale. Platica con otros. Decídete. Únete. (Se vale reproducir hasta 1000000 de veces)

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