Buscando al Prójimo (7) El Odio

Habiendo tatado algunas maneras de mostrar el amor al prójimo, reflexionaremos ahora sobre su contrario, el odio. Se trata de formar opiniones sobre aspectos que son parte de nuestra vida ordinaria, que solemos muchas veces pasar por alto, pero que además de la falta de amor por el prójimo como lo hemos aquí entendido, indican un estado enfermizo físico y anímico de la falta de amor por nosotros mismos.

Los antropólogos, sociólogos, psicólogos y demás nos enseñan que el odio siempre tiene una salida de acción o de palabra violentas. No es el caso discutir aquí sobre el origen de la violencia humana, la damos por hecho. Entonces, cuando hay violencia, una de las primeras cosas que debemos atender es a los motivos de esa violencia, y nos daremos cuenta de que ordinariamente, no siempre, es producto de alguna clase de odio.

Con el buen deseo de que nos espantemos un poquito y reflexionemos algo más, voy a enlistar algunos sentimientos que generalmente contienen mayores o menores dosis de odio, y por lo mismo, y en proporción, de fuerza destructora: detestar, aborrecer, insultar, agraviar, molestar, fastidiar, infamar, deshonrar. Mencionemos también aversión, rencor, ultraje, desaire, burla, afrenta, insulto, desprecio, maltratar de palabra o de obra. Incluso tener y guardar pensamientos cuya contenido sea cualquiera de lo mencionado, es indicativo de odio. Y también las revanchas, las venganzas, los resentimientos, los ataques físicos o morales, o los de palabra contra personas e instituciones, muchas veces aparentemente sin motivo, o con motivos disfrazados de búsquedas de un bien. Actualmente la mala política y la pésina situación social y económica del pais han dado lugar a muchas expresiones de odio, olvidando casi por completo que eso más violenta a la sociedad que la alivia. Nuestra historia nos enseña que los diferentes y variados odios políticos y religiosos han sido causa de guerras, persecuciones y muertes lo mismo que obstáculos para todo dialogo.

Si examinamos las causas de nuestros odios, con el deseo sincero de curarlos, pronto encontraremos a nuestro prójimo, y mediante un poco de dolor aprenderemos a amarlo. “Ama a tus enemigos”, nos enseñó el Gran Maestro Jesús, y la Antiga Filosofía aconseja: “Olvida las injurias, devuelve bien por mal, busca la verdad, se justo”. (Si te parece bien, puedes compartirlo o reenviarlo, incluso modificado a tu gusto, hasta 1000000 de veces. Gracias.)

 

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