Buscando al Prójimo (2) Definiciones

La respuesta del Gran Maestro Jesús, por lo tanto, tiene como cimientos tres proyecciones del Amor: a Dios, al Prójimo y a un mismo. ¿Y qué es el amor? El amor es una inclinación natural del ser humano. Nacemos con ella, pero nada más. Es perder el tiempo tratar de definirlo nosotros, cuando durante milenios han intentado hacerlo filósofos, religiones y sus fundadores, poetas y los amantes mismos. Por eso muchos han optado mejor por describirlo, y así se tienen documentos tan hermosos como los versículos de la carta a los Corintios de Pablo de Tarso, o bellos escritos como los de Platón, Cicerón, Demócrito y cientos de autores más.

La sabiduría popular y la enseñanza del Gran Maestro Jesús coinciden. Dice el pueblo que “hechos son amores, y no buenas razones”, y Jesús dijo y demostró que la mayor expresión del amor es “dar la vida” por el objeto amado. A nadie se le puede creer que ame, si no lo demuestra con acciones que se vean.  

¿Y entonces quién será el Prójimo? Todos y todo. Todos, comenzando por la familia, los parientes, los amigos, los compañeros de trabajo o de negocios, nuestra colonia, nuestra ciudad, nuestro país, los extranjeros, la Humanidad toda: sin distinciones ni exclusiones de raza, de religión, de nacionalidad, de relaciones sociales, de pobreza o de riqueza, de conocimientos o de ignorancia, de preferencias políticas, de nada; y menos aún si con la exclusión, como en el caso del racismo y de algunas religiones, se manifiesta también desprecio o burla hacia lo que se considera diferente, hacia “el otro”. Y Todo: el resto de la creación: los animales, las plantas, los minerales, nuestro planeta, el cosmos. Si no amamos a toda la creación, mentimos cuando decimos a alguien que lo amamos, porque el amor es total o no lo es.

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