Buscando al Prójimo (1) Presentación.

La respuesta de Jesús a la cuestión planteada por un judío sobre cuál es el mandamiento mayor de la ley (Mt. 22:37) contiene tres conceptos fundamentales del Amor. Ya examinamos el primero: el amor a Dios; los otros están en sus palabras: “El segundo es semejante (al primero): amarás a tu prójimo como a ti mismo”; es decir, tener y manifestar el amor al prójimo y el amor a uno mismo. Vamos, con el permiso de ustedes, a presentar una serie de reflexiones sobre “el prójimo”.

Nuevamente es necesario descontextualizar este diálogo para poder recibir la enseñanza del Gran Maestro, ya que nosotros no somos judíos ni tenemos al Yahveh del Pentateuco como nuestro dios. Ellos como judíos hablaron de las leyes de Moisés y de sus Profetas, en medio de un pueblo que en ese tiempo (c. año 30 dC.) quedaba reducido a unos cuantos miles de judíos rijosos de una pequeña provincia oriental del Imperio Romano. Si queremos realmente universalizar las palabras de Jesús, debemos quitarlas de ahí, sin pretender por eso excluir el judaísmo. La propuesta es entonces entender por La Ley un mandato universal, obligatorio para la Humanidad en su relación con la divinidad (como ya lo hemos visto), con toda persona humana después, y por último con la creación toda, toda. Es evidente por tanto que estamos entendiendo que Jesús habla de La Ley del Amor, la cual trasciende todo pueblo, toda época, todo concepto filosófico o religioso, y que tiene como una tripe manifestación de Amor: a Dios, al Prójimo y a nosotros mismos.

Para no divagar mucho nosotros, les propongo aceptar los Evangelios (Biblia de Jerusalén) como nos han llegado después de 2 mil años de modificaciones, interpolaciones, y de contradicciones a veces rayando lo ridículo, de interpretaciones a cual más interesadas, por la sencilla razón de que mucho de nuestra cultura y de nuestra civilización tiene como base el Cristianismo como dice ese libro. En el siguiente mini artículo veremos qué entender por amor y qué por prójimo, y por qué son universales y no exclusivos de nada ni de nadie, para después entrar de lleno a la “parábola del buen samaritano”.

 

One comment

  1. Muy bien mi Q . ‘ . H . ‘ .

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  1. Guerreros por México – Diario de DON M - […] a la parábola de El Buen Samaritano (Lc. 10;29 y ss). Si no lo recuerdan les doy la liga…

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