Bicentenario de “El Nigromante”

Es, sin duda, uno de los más grandes talentos que han surgido para beneficio de todos los habitantes de nuestro país, desde el inicio de sus actividades sociales y culturales, allá por 1830 y tantos, hasta nuestros días, y más allá. Juan Ignacio Paulino Ramírez Calzada, o simplemente Ignacio Ramírez, nació en San Miguel Allende, Guanajuato, precisamente en 1818 para nuestro bien y beneficio de México. Aquí sólo un apunte del porqué: fue uno de los decididos promotores de la educación laica y universal, promotor de becas para niños y jóvenes indígenas sobresalientes, a fin de que pudieran continuar y terminar sus estudios, y peleó por nuestra libertad contra Gringos (1847) y contra Franceses (1862) con sus escritos y con las armas en la mano.

El pseudónimo de El Nigromante lo usó par evitar que los espías de Antonio López de Santa Anna, por undécima vez presidente, lo identificaran como el escritor de artículos virulentos contra el dictador y su administración a favor de los explotadores del pueblo, incluida la iglesia católica quien lo entronizó como “alteza serenísima”, en contra del pueblo a quien cobró impuestos hasta por las ventanas de sus casas. Por su activismo social y su periodismo valiente, Santa Anna lo persiguió, lo encarceló y lo desterró.

El Nigromante (en la antigua Grecia “lector de vísceras de animales muertos para adivinar el futuro”), perteneció a la famosa generación de Los Liberales, que hicieron la Constitución de 1857, las Leyes de Reforma, y proclamaron el Triunfo de la República en 1967, sobre la Intervención Francesa y el calamitoso y legalmente fantasmagórico “imperio” de Maximiliano de Habsburgo. Fue de aquella generación que encabezara el Señor Juárez: Melchor Ocampo, Ignacio M. Altamirano, José M. Mata, Ponciano Arriaga, Ignacio L Vallarte, Justo Sierra, Santos degollado, Guillermo Prieto, y cientos más, civiles y grandes guerreros Chinacos.

Ha sido, sin duda, uno de los Masones Mexicanos que más ha contribuido al progreso del pueblo mediante la educación y un ejercicio honrado del Derecho y de la política: murió siendo muy pobre a pesar de haber sido un grande luchador contra la dictadura, operador de la nacionalización de bienes de manos muertas, Ministro de Estado varias veces, y dos veces Ministro de la Suprema Corte. Como que ya no hay de ésos. ¡Honor a Ignacio Ramírez “El Nigromante”! Que su ejemplo nos guie siempre para el Bien. Que así sea.

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