Ayotzinapa 2018 y La Cristiada 2012

 Si bien la película “Ayotzinapa” tiene más de documental, es muy parecida a la película “La Cristiada”, al menos políticamente. Subrayo: políticamente.

Estuve ayer pegado al televisior durante el “estreno mundial” de Ayotzinapa en el canal de la TV UNAM. Admirable y muy bien hecha; pero debo advertir que, en mi criterio, trata tres asuntos: dos evidentes y uno oculto (algo parecido a lo que en Pedagogía conocemos como Curriculum Oculto; o sea, la intención no declarada). Voy por puntos.

Primero, la narración y la secuencia de los acontecimientos (Septimbre de 2014) en que se vieron involucrados en Iguala los estudiantes de Ayotzinapa, está en imágenes y testimonios muy bien hecho, expuesto apegado a la realidad. Lo que a mí, personalmente, con esos datos me quedó como “supuesto” lo siguiente: el cártel “guerreros unidos” embarcó en un autobús 5 millones de dólares en droga, la cual un cártel enemigo intentó o bien robarla, o bien impedir que llegara a USA; para lo que fuera utilizaron a los alumnos de Ayotzinapa como instrumento, llevándolos derechito a la terminal de autobuses con el pretexto de “secuestrarlos” para ir a botear en Chilpancingo y otros lugares; pero “guerreros unidos” no lo iba a permitir. Y sucedió lo que todos sabemos, con la posterior incapacidad e incompetencia del gobierno federal para manejar adecuadamente y con justicia este asunto.

Dos: refleja tan fiel y crudamente el ambiente social y económico de la escuela normal “Raúl Isidro Burgos” de ese lugar y de sus alumnos, que resulta de una realidad estrujante para cualquier conciencia sana. La pobreza, rayana en el miseria, y las formas de vida de las familias de donde provienen esos alumnos normalistas, es verdaderamente la más grande injusticia social que nosotros como mexicanos hemos intentado ignorar y que permitimos que nuestros gobiernos (federales, estatales y municipales) encubrieran como su enorme fracaso de la adminisración pública: en esa zona del Estado de Guerrero y en miles de zonas de toda la república: 50 millones o más de pobres lo atestiguan. Nada más esto justifica una revolución social, económica y política.

Y tres: Guillermo del Toro tiene toda mi admiración y respeto como cineasta, como ejemplo de un profesionista exitoso, y en “Ayotzinapa”, subtitulada “el paso de la tortuga” realiza un trabajo admirable como productor. Pero él y el equipo que realizó este trabajo, que como documento es muy valioso, tuvieron en “mi” criterio, una intensión sesgada y oculta tras esa horrible realidad: políticamente demeritar aún más el ya muy demeritado gobierno de Peña Nieto, de sus secuaces y del PRI, para llevar simpatias y votos a López Obrador del cual se han declarado a favor. Agregó un dato significativo: el presidente muncipal de Iguala cuando la desaparición de “los 43” y todo eso, era José Luis Abarca, quien fue postulado por el PRD y hay fotografías en que recibe todo el apoyo de López Obrador; sin embargo, después de los sucesos que tratamos, el propio René Bejarno (“El señor de las ligas”), otro cercano a López Obrador, declaró (milenio.com/policia/quien-es-jose-luis-abarca) que “Abarca trabajaba para guerreros Unidos”, Y de esto no trata para nada el documental “Ayotzinapa”.

¿Se vale? ¡Claro que se vale! Y si les resulta, pues qué bien por ellos y su candidato. Que los otros produzcanlo que les toca, y ya. Lo que me inconforma es que lo hagan tan veladamente y con vedades a medias, como lo hizo la Iglesia Católica en 2012. ¿Por qué no ser honestos y declarar sus intenciones? La Iglesia Católica ese año realizó dos acciones para ayudar al triunfo del Partido Acción Nacional: primero, en marzo trajo al Papa Benedicto XVI y hasta el presidente panista Vicente Fox le rindió pleitesía; y segundo, hizo el estreno mundial de la película mexicana, totalmente en inglés, “La Cristiada”, con un financiamiento de 110 millones de pesos, y con el mismo fin de “Ayotzinapa”: el desprestigio mayor del entonces ya en decadencia Partido Revolucionario Institucional. No le dio resultado, veremos qué pasa ahora.

Recomiendo ampliamente la película documental “Ayotzinapa”, es muy valiosa como testimonio de una muy dolorosa realidad de nuestro pueblo y de nuestros gobiernos, esté usted o no de acuerdo, amigo lector, con el sesgo político, pero téngalo en cuenta. Vale la pena. Saludos y sigo a sus órdenes.

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