LIBÉRRIMA. Tolerancia-Intolerancia (2 de 4)

Por el contrario, quisiera que me acompañaran a la exposición de algunos pensamientos que nos muestren a la intolerancia con un sentido positivo. ¿Intolerancia positiva? Pues sí. Vamos a ubicarnos en el contexto de lo que en algunas ocasiones se ha llamado “Tolerancia Cero”, como un método difícil pero efectivo de desarrollo humano, de crecimiento en los valores espirituales del individuo y de la sociedad.Entonces, vamos a reflexionar sobre algunos puntos de esos temas, en lo que pudiéramos coincidir la mayoría, ya que la unanimidad será difícil. Vamos verlos como objetivos de vida personal y social.Y así, por ejemplo, mencionemos para alcanzar el anhelo de una vida mejor y provechosa para nosotros mismos y para la comunidad donde vivimos: 1, el descubrimiento de nosotros mismos; 2, el logro de la paz interior; 3, tratar como iguales a quienes no son nuestros iguales, y 4, encontrarnos con el amor.Para nuestro intento en estas reflexiones, afirmaremos que será absolutamente necesario ser intolerantes con todo aquello que se oponga al logro de esos objetivos, considerándolos no sólo como un obstáculo, sino como algo a lo cual debemos declarar una guerra total, de extermino.

Por ejemplo la vanidad, que es “el pecado favorito” de los tontos y tontas. Cualquier vanidoso es por naturaleza alguien que está dispuesto a vender cualquier posesión, y hasta el honor, por un halago; desde luego está impedido para conocerse a sí mismo. Lo mismo dígase del orgullo, impedimento de los demasiado inteligentes, o que así se creen, carentes de humildad. También el vicio, cualquier vicio, pues una de sus características es ocultarse de tal manera que el vicioso nunca acepta serlo. Éstos jamás se conocerán a sí mismos y difícilmente podrán desarrollar un crecimiento espiritual. Intolerancia con la vanidad, el orgullo y los vicios, por ejemplo, y que además conllevan el menosprecio de los demás.La paz interiorserá algo fuera del alcance de los celosos, de los suspicaces, de los chismososy mentirosos, de quienes hacen juicios temerarioso en sus apalabras y acciones se mueven por prejuicios de religión, de raza, sexualidad o de política, y hasta de edad. Hay que ser intolerantes al extremo con tales actitudes.

Y todos sabemos cuánto cuesta ver a los demás, hombres y mujeres de toda edad y condición, como nuestros iguales, y menos si tenemos un puestecito o puestesote en la administración pública, en la empresa privada, o pertenecemos a un partido político fuerte, o a una religión, donde un poquito de poder propio o admitido sin examen en otros, o por la simple pertenencia, nos hace creernos superiores al resto de la humanidad.A veces nos sucede lo mismo cuando con muchos esfuerzos adquirimos un titulo profesional. O quienes poseen un poco más de dinero o de perfección física… con cuánto esfuerzo podrán aceptar que todos somos iguales en el nacimiento, en el aire que respiramos, en la muerte y ante los ojos de nuestro Dios Padre Madre, como quiera le llamemos o lo concibamos.Y es claro, mis queridos Hermanos y Amigos todos, que quienes actúen con “tolerancia cero hacia este tipo de defectos de carácter o de vicios”, están muy cerca de descubrir el amor, el amor verdadero, que trasciende las circunstancias de amistad, de pareja, de paternidad, de filiación o de cualquier clase de compromiso social. Pues al amar se conoce, conoce a los demás, conoce a Dios, y entonces no tiene porqué ofenderse a sí mismo ni a nadie, y vivirá en paz consigo y con el resto de la creación, ya que jamás juzgará ni prejuzgará, y por lo tanto NO actuará discriminando ni menospreciando a nadie.Actitudes deestaintolerancia ceroson las que repercuten de tal manera en la sociedad, que la mejoran y crean un ambiente de confianza y equilibrio que a todos aprovecha espiritual y aún físicamente.

AAlguien podría apuntar que esto es precisamente la Tolerancia, y yo no tendría objeción en admitirlo, porque lo importante no es cómo definir conceptos de este tipo, sino cómo practicarlos.Y, para terminar esta segunda entrega, vamos a recordar algunas enseñanzas de la Antigua Filosofía que vienen muy al caso: “ama a los buenos, compadece a los débiles, huye de los malvados; mas no odies a nadie”. “Evita las disputas y prevé los insultos, poniendo la razón de por medio”. “Perdona las injurias, porque la venganza eterniza los odios”. “No hagas a otroslo que no quieras que ellos hicieran contigo”. “No te dejes dominar por pasión alguna”. Etcétera.Gracias por atenderme, y nos encontraremos en la última entrega: tolerancia o intolerancia desde la perspectiva religiosa, y consecuentemente moral. Hasta entones.

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