LIBÉRRIMA. Tolerancia-Intolerancia (3 de 4)

Sobre este tema, siguiendo, pues, a pensadores de la antigüedad, y a Voltaire, Popper, J. Rawis y a Slavoj Zizek, en resumidas cuentas diremos que los errores de los hombres sólo son crímenes que el Estado debe castigar cuando “perturban a la sociedad porque inspiran el fanatismo; es necesario por tanto que los hombres no sean fanáticos, para que merezcan la Tolerancia”. Es claro entonces, que todo fanatismo que perturbe a la sociedad es una forma de intolerancia, que el Estado debe castigar; pero ¿qué ha de hacerse cuando es el Estado quien tiene palabras y actitudes de clara intolerancia? Veamos.

Para empezar, tener en cuenta que cl concepto de Tolerancia constituye una etapa preparatoria del principio de libertad personal y socialcomo un derechocuyos límites son además de la libertad de los demás, el que no se sigan males ni para las personas ni para las comunidades sociales, comoquiera se denominen o cualesquiera sean sus fines. Si esto es así, entoncesel principio de la Tolerancia prepara y en parte anticipa el principio de la libertad política.

Pero también, y esto es en extremo importante, debemos estar ciertos en que para que exista una sociedad democrática y libre, debe existir un límite para la tolerancia, porque, aunque menos conocida pero no menos cierta, es la paradoja de tolerancia, ya que la Tolerancia ilimitada lleva necesariamente a la desaparición de la Tolerancia. Si ampliamosla “tolerancia ilimitada” a los intolerantes, o si no estamos preparados para defender a una sociedad tolerante contra los abusos de los intolerantes, el resultado serála destrucción de los tolerantes y, junto como ellos, la de la Tolerancia, y, en consecuencia, de la Democracia. 

Por lo que también es válida esta observación: “mientras una secta intolerante no sea señalada como intolerante, goza de libertad, pero debe ser restringida cuando los tolerantes, adviertan que su propia seguridad, y la de las instituciones que garantizan la libertad, están en peligro.

Para entender amplia y claramente el párrafo siguiente de Zizek, es fundamental tener siempre presente que nohay poder político más inquebrantable que el que se asienta sobre la ignorancia ciudadana, y que se burla de la inteligencia de tal manera que la inteligencia no ofrece respuestas, pues teme manifestar sus ambiciones (sociales, económicas y políticas). 

El filósofo esloveno Slavoj Zizekafirma que La ideología fascista de la extrema derecha es perversa, ya que envuelve en su discurso problemas reales pero no les da una verdadera solución; sólo pasa la carga de odioa un punto en específico y perpetúa las relaciones de dominación. La ideología fascista es tan perversa que incluso se disfraza como una “no ideología” (pues parte de que está en una era “post-ideológica”) y tacha de ideologías a los otros: ideología comunista, ideología liberal o neoliberal, ideología milenial, ideología capitalista… como si una ideología fuera algo necesariamente negativo, por un lado, y por el otro como si ellos mismos no siguieran precisamente “su” ideología. Y esto necesariamente lleva a la discrepanciaideológica, y por lo tanto a la confrontación real y violenta. 

No sólo no tendríamos, según la idea deTolerancia de Voltaire y de Popper, que no tolerar a los fascistas, comoquiera disfrasen su postura, inclcuso de trasnochada “izquierda”, sino que, según la idea de “política” de Zizek(basado en Rancière), tendríamos también que combatirlos ya que son peligrosos pues en realidad promueven la perpetuación de la opresión.

Por lo tanto, la difícil Tolerancia política hacia los disidentes, que acaba por convertirse en intolerancia cuando la disidencia parece justificada; entonces esa intolerancia política se convierte en dogmatismo agresivo, y, por lo tanto, irracional. Lo contrario es reconocer la legitimidad de posiciones opuestas, dentro de un contexto de conflictos regidos por reglas del juego previamente acordadas y respetadas. Esto puede hacerse más fácilmente si las leyes lo contemplan, y si todos se sujetan a ellas; si no, nuevamente se da lugar a la confrontación violenta y paso a la dictadura.

En resumen: La intolerancia de estado siempre será fascista, será siempre una DICTADURA, comoquiera se disfrace o pretenda encubrirse, incluso como socialista o “de izquierda”, y la única defensa que tiene la Tolerancia ciudadana es la de las leyes, en el caso mexicano exigiendo su aplicación y, por lo tanto, los castigos ahí contemplados, bajo el supuesto de que nadie está exento, ni el estado.

 Gracias por atenderme, y los espero en la próxima y última entrega de este Ensayo sobre la Tolerancia-Intolerancia, con el subtema de las religiones.

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