General Felipe Ángeles, Mártir.

Hoy, 26 de Noviembre de 2018, se cumplen 99 años del sacrificio del general Felipe Ángeles, de quien se ha escrito mucho en la historia, en las novelas, en obras para Teatro, siempre con admiración y respeto; sin embargo su figura parece diluirse en el tiempo y desaparecer en la memoria de nuestro pueblo: por eso, con el permiso y favor de ustedes, mis queridos Amigos y Hermanos, vamos nosotros a recordarlo no por su biografía, sino yendo un poco a lo más profundo de su ser, su alma inmortal. Escúchemos sus enseñanzas, por lo demás ahora muy actuales:

“Las reformas –dijo Ángeles- me parecen…muy buenas. Las leyes deben reformarse conforme lo necesita el pueblo. Y con respecto a la Constitución de 57, quizá necesitaría esas reformas; pero me ha parecido mal la manera como las han hecho…”

“Cuando yo me fui a los Estados Unidos comencé a estudiar el socialismo. Vi que en el fondo es un movimiento de fraternidad y de amor entre los hombres de las distintas partes del Universo. La fraternidad será un movimiento, como lo ha sido, que ha impulsado a la sociedad, por siglos y siglos, hacia el bienestar de las masas. ¡Esas masas que se debaten en sus luchas! ¡Esas muchedumbres, que son muchedumbres en todas partes! ¡El pobre se ve siempre abajo, y el rico poco o nada se preocupa por el necesitado! ¡Por eso protestan las masas; por esa falta de igualdad en las leyes!…Pero resulta que unos son los que trabajan y otros los que comen bien…”

“Para las ideas de fraternidad y de amor que fueron las que en un principio animaron a los convencionistas de Aguascalientes y a los mismos constitucionalistas que trataron de unir los intereses de la Nación, de las distintas clases sociales del país, y cimentar la Ley en principios de equidad y de justicia; pero se impusieron las pasiones; la ignorancia de nuevo oscureció las inteligencias, y yo confieso firmemente que a eso debemos todos los males que en estos momentos agobian a la Nación.”

“Este pueblo que necesita mucho de la luz de la ciencia y de la verdad, porque no hay que negarlo: nuestra sociedad es instruida a medias y tiene una educación afeminada.”

“La vida tiene muchos escollos y el hombre debe ser hombre primero, después padre -o madre, según el sexo- y sentir deberes para con la sociedad a la cual debe honor y respeto. En la educación de nosotros falta lo principal: principios sólidos para la vida, educación interior, que es la que hace a los hombres grandes. Si en esta revolución se cometen errores, es porque toda la educación se limita a una verdadera fórmula. El pueblo bajo vive en la ignorancia y nadie se preocupa por su emancipación. El hombre intelectual, naturalmente tiene que apartarse de él. Esa diferencia ha hecho nacer el odio de los que no saben contra los que saben; de los que no tienen contra los que tienen; por ese odio ha nacido tan solo del corazón de los ignorantes o de los ambiciosos, o de los que teniendo cierta capacidad intelectual, se han valido y han explotado la ignorancia de las masas para satisfacer sus ambiciones y sus deseos desordenados. Si los hombres inteligentes de México hubieran tomado una parte activa y directa en esta lucha, la revolución no hubiera sido tan anárquica. Hubiera terminado pronto…Las malas pasiones no se engendran sino por la falta de educación y si -como he dicho– los hombres no tuvieran una educación afeminada, la revolución se hubiera realizado ya.”

“El caudillaje es otro de los peligros, y muy malo, que ha reducido a nuestro pueblo al estado en que hoy se halla. Todo mundo sigue a un caudillo y lo apoya, no aapoya a los principios… Los caudillos se acaban, los principios no.”

“Yo he predicado la fraternidad; he predicado una doctrina de conciliación y de amor. La gente muy poco entiende de eso. Por desgracia, nuestro pueblo no está aún en la época en que deba hablársele de otra cosa que de lo contrario a todo lo que sea odio y venganza. Por eso su infelicidad. Por eso se preocupa muy poco por analizar el espíritu de las leyes que nos rigen; por cómo aprender, cuando menos, los deberes y los derechos que le asisten. Para que el pueblo mexicano sea feliz es menester que él quiera serlo; es necesario que cada uno se preocupe por su mejoramiento; que, de corazón, tenga iniciativa propia, que hable por sí mismo…”

“Pero el pueblo entiende muy poco de estas cosas. La democracia también consiste en que cada uno se baste a sí mismo para que, en unión de los demás, pueda ser libre y -por tanto- disponer de libertad en su gobierno, en sus hechos, en su vida propia.”

Le preguntó el General y Licenciado Víctores Prieto, Agente del Ministerio Público, “cuál es su manera de pensar”. Ángeles contestó:  “En el sagrado hogar del alma -o sea la conciencia- nada ni nadie debe entrar. Sé que me van a matar; pero también sé que mi muerte hará más por la causa democrática, porque la sangre de los mártires fecundiza las grandes causas.”

Ya para ser fusilado, dictó una carta dirigida a su esposa Clarita, que concluyó así: “He tenido hasta ahora ternura y amor infinito por la humanidad y para todos los seres del universo. En este instante, mi ternura, mi amor y mi recuerdo son para ti y para nuestros cuatro hijos”.

Ángeles rechazó confesarse antes de su muerte, pues aunque cristiano, no estaba de acuerdo con la Iglesia Católica: “Mejor que un confesor, debería estar aquí un psicólogo, que estudiara en provecho de la humanidad los últimos momento de un hombre que teniendo amor a la vida, no teme perderla.”

Los textos están tomados de su juicio militar, y los dos últimos se encuentran en cualquiera de sus biografías. Nosotros terminamos reiterando nuestra profunda admiración por Felipe Ángeles, por sus ideales y sí, ciertamente estamos de acuerdo: es un mártir al que debemos nuestro agradecimiento y para quien no es suficiente ningún homenaje. “General Felipe Ángeles, estamos de pie y a la orden”. Que así sea.

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