1910 no es 2017

 Parece que es oportuno dar a la Revolución Mexicana de 1910-1917, y la Constitución resultante, el valor que de hecho tiene a casi un siglo de su enorme presencia en nuestra Historia Patria, y por lo tanto de su realidad en nuestra conciencia personal como individuos y como pueblo, independientemente de los cientos de cambios en su letra e intenciones. Sin embargo, no es fácil actualmente tener un criterio objetivo, por la influencia de las dos grandes corrientes de pensamiento que la  han desvirtuado, por una parte, y por la otra, la han denigrado al grado de la vergüenza para muchos mexicanos ignorantes o identificados con los enemigos de esa Revolución. Desde la caída misma de Porfirio Díaz, el clero político y los hacendados, los ricos comerciantes monopolistas, y extranjeros de entonces, sobre todo ingleses y estadounidenses, se opusieron de todos las modos posibles a los grande ideales revolucionarios, que podemos resumir así con el permiso de ustedes:

Educación y cultura, gratuita, laica y nacionalista para todo el pueblo sin excepción; la distribución de la riqueza tanto de los recursos naturales como la producida por el trabajo, con equidad y justicia; la nación mexicana como dueña original de todo cuanto se encuentra en el territorio, en el subsuelo y en la plataforma continental de la mar patrimonial. El uso de todas de todas libertades de todos los mexicano como ser humano, protegido por leyes y por los usos y costumbres de la tradición nacional: libertades de culto, de imprenta, de petición, de traslado, de pensamiento, de profesión u oficio, de igualdad ante la ley y, mucho cuidado con esto, la consolidación de la vida civil de los mexicanos, por encima de cualquier otra consideración de intereses de grupo o de intreses extranjeros.

Quede claro que si ahora no se cumplen o se tergirvesan esos objetivos de La Revolución, NO es responsabiidad de los revolucionarios de 1910 sino de NUESTRA indeferencia, de nuestra ignorancia, de nuestra incapacidad moral para revelarnos contra la explotación, la injusticia, el crimen y los abusos de los malos mexicanos y de los extranjeros perniciosos. El compromiso para remediar nuestros males actuales es nuestro, y los Valores y la visión filosófica y social de la Revolución Mexicana sigen vigentes. A mi parecer cada quien los puede hacer suyos, o no, según su conciencia de dignidad personal o de solidaridad social, y no digo más. Saludos y gracias por atenderme.

 

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